¿Grasas o carbohidratos? Descubren cuál es la clave del éxito

10 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Carlos Fabián Avila
Aunque en ocasiones nos invaden las dudas cuando estamos haciendo una dieta, lo más indicado es informarse sobre qué alimentos nos benefician o perjudican.

Durante años muchas personas han considerado que grasas o carbohidratos son los culpables de sus kilos de más. Esto es cierto, pero solo en parte.

En realidad, el problema no es la simple ingesta de estos grupos alimentarios, sino en las formas, las proporciones y la frecuencia con que se consumen.

Es por ello que hoy te vamos a dar los tips para que puedas tener alimentación una saludable sin necesidad de excluir a las grasas o carbohidratos.

Un estudio reciente publicado en The Journal of the American Medical Association (JAMA) demostró que la calidad es más importante que la cantidad.

A dicha conclusión se llegó luego de hacer un experimento en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, con 609 participantes a quienes se les dividió en dos grupos: uno consumió por 12 meses una dieta baja en grasas y el otro una dieta baja en carbohidratos.

Los resultados de esta investigación nutricional arrojaron que todos los individuos perdieron un promedio de 6 kilogramos, en general. Con ello, los expertos dedujeron que no se trata de excluir algún grupo en específico, sino de llevar una alimentación saludable.

El principal autor del estudio, el Dr. Christopher Gardner, profesor de medicina en la Universidad de Stanford, comentó que les explicaron a los sujetos de la prueba que no compraran comida procesada y que fueran al mercado de agricultores. Esto, sin importar la dieta que seguían.

¿Qué es mejor: grasas o carbohidratos?

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Las grasas o lípidos son necesarios para mantener una vida saludable y un equilibrio alimentario. A través de ellos obtenemos ácidos grasos insaturados que se encuentran agrupados en distintos alimentos de origen vegetal o animal.

Es decir, son esenciales para que el organismo del individuo funcione adecuadamente. Entre sus funciones se encuentran las siguientes:

  • Proporcionar energía.
  • Protección de los órganos.
  • Regular la temperatura corporal.
  • Integrarse a las membranas celulares.
  • Movilización y absorción de vitaminas.

No obstante, el consumo de grasas en una dieta saludable debe ser inferior al 30 % de las calorías consumidas en un día. Esto es aproximadamente 70 gramos.

Por su parte, los carbohidratos o hidratos de carbono se encuentran agrupados en azúcares, fibras y almidones. Son responsables de dotar de energía al cuerpo para sobrevivir a la rutina diaria.

De igual manera, favorecen la formación de los tejidos tanto conectivos como nerviosos y regulan los niveles de colesterol y de glucosa. Cabe destacar que su consumo no puede sobre pasar el 55 % de calorías que ingieres diariamente.

Grasas que debemos evitar

Comida con grasas trans
Las grasas trans, al contrario que otros nutrientes, son estimulantes de las anormalidades celulares

Tal vez tengas la creencia de que todas las grasas son malas. Sin embargo, esto no es cierto. De hecho, como mencionamos en líneas anteriores, se necesita su presencia para que el organismo trabaje adecuadamente. Dicho esto, es necesario controlar el tipo de grasa que se consume. Por ejemplo, las buenas o insaturadas mantienen el corazón sano. Se dividen en:

  • Monoinsaturadas, capaces de aumentar el colesterol bueno.
  • Poliinsaturadas, que reducen el colesterol malo.

Estas se encuentran en alimentos como el pescado, los aceites vegetales, el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate, entre otros.

También existe un conjunto de grasas malas o saturadas cuyo consumo puede traer grandes riesgos para la salud; aumentan el colesterol malo, la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares y favorecen la obesidad.

Algunas fuentes de grasas perjudiciales son las siguientes:

  • Frituras.
  • Carne grasa.
  • Leche entera.
  • Mantequilla.
  • Comida chatarra.
  • Manteca de cerdo.
  • Comestibles industriales.

Si bien estos alimentos no deben descartarse totalmente de la dieta, su consumo debe realizarse con moderación y prudencia.

Carbohidratos que debemos evitar

Los carbohidratos se suelen dividir en dos grupos:

  • Los simples o integrales
  • Los complejos o refinados.

Los simples son las glucosas y fructuosas, que no han pasado por ningún tipo de procesamiento industrial, sino que mantienen sus componentes nutricionales naturales (especialmente la fibra).

Estas ayudan a la producción de insulina y se encuentran almacenadas en alimentos como las frutas, verduras, granos integrales, patatas y frutos secos, por nombrar algunos.

Por su parte, los complejos (asociados con la obesidad, la diabetes y otros problemas de salud) son aquellos a los que se les han agregado componentes artificiales o químicos que modifican su forma y composición. Tienen un elevado aporte calórico y un bajo componente nutricional. Por eso se recomienda evitar su consumo en exceso.

Algunas fuentes de carbohidratos complejos son: los refrescos y demás bebidas industriales, el pan blanco, las frituras, los dulces, las golosinas y comestibles industriales afines.


Grasas saturadas.

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No te obligues a evitar siempre uno o eliminar ambos

Recuerda que no debes elegir obligatoriamente entre grasas o carbohidratos. Se sugiere llevar una alimentación equilibrada en donde no se excluya ningún grupo alimentario, pero sí se lleve cierto control sobre lo que comemos.

En ese sentido, procura consumir productos saludables y en raciones moderadas. De igual manera, puedes elaborar una lista de las comidas sanas que te gustan, para tenerlas presente cuando vayas de compras.

Ante cualquier duda, consulta con un especialista o tu médico de confianza.