Hábitos que crean familias felices

Las familias felices son aquellas que saben respetar el espacio individual de cada miembro, y que, a su vez, no dudan en acudir al resto cuando lo necesitan

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay familias felices y otras donde reina el caos y la negatividad? La realidad es que posiblemente la mayoría alguna vez nos hayamos preguntado eso. Pero sobre todo, lo que nos cuestionemos sea: ¿Qué puedo hacer para lograr esa paz? 

Normalmente, casi todas las familias tienen malas rachas. Lo que pasa es que hay que saber cómo afrontarlos y sobre todo crear ciertos hábitos para ser una familia feliz. En este artículo te hablamos precisamente de esos hábitos. ¡Toma nota y vamos allá!

6 hábitos para lograr ser una de esas familias felices

1. Aprender algo juntos

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Posiblemente sepamos que adquirir nuevos conocimientos es una excelente opción para crecer y para mantener activo el cerebro. Por si esto fuese poco, aprender algo en compañía de nuestros seres queridos sería una buena forma de crear familias felices.

La explicación es bastante sencilla si lo piensas con detenimiento. Para empezar, tendréis la oportunidad de pasar tiempo de calidad haciendo algo productivo. Esto os hace cercanos y os enseña a trabajar juntos.

Si hasta ahora no habéis probado a aprender cosas juntos, es buen momento para hacerlo. Entre las opciones que podéis probar están:

  • Aprender un deporte.
  • Ir a clases de cocina.
  • Tomar clases de baile.
  • Aprender a dibujar.
  • Plantar un huerto en casa.

Al final, la actividad escogida importa menos que el hacerlo juntos. Daos una oportunidad de desarrollar nuevas habilidades.

Ver también: 8 manualidades para practicar con tus hijos

2. Tener momentos divertidos

Las familias felices suelen aprovechar cualquier oportunidad para crear recuerdos felices. Antes de preocuparte por el trabajo o los problemas de dinero, recuerda ocuparte de crear momentos especiales para todos.

Tus hijos, tu pareja y tus padres suelen necesitar compartir tiempo contigo. Pensad en qué actividades os resultan divertidas y dedicad un tiempo a practicarlas:

  • Contar historias.
  • Salir a pasear al parque.
  • Dedicar una tarde de películas en familia.
  • Disfrutar de un día de karaoke.

No te olvides de que la felicidad son esos pequeños momentos que vamos creando y compartiendo.

3. Sorprenderse unos a otros

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo especial para algún miembro de tu familia? No hablamos de fiesta de cumpleaños sino algo completamente inesperado. Por ejemplo, de preparar un día un desayuno especial fuera de lo normal o sorprender a tus hijos con un viaje inesperado a cualquier sitio.

Estos son pequeños detalles que alimentan el amor de todos. Estamos seguros de que cada uno puede pensar en, al menos, un regalo que puede hacer a los demás. Algunas ideas serían:

  • Preparar una cena romántica sin que sea una fecha especial.
  • Escribir una carta de agradecimiento a tu hermano.
  • Cocinar unas galletas o un postre para todos.

Muchas veces vamos por la vida pensando que necesitamos mucho para hacer felices a los demás. Lo cierto es que, la mayor parte del tiempo, basta con dedicarles un poco de atención y tiempo.

4. Comer juntos, al menos, una vez al día

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Es posible que no siempre se pueda desayunar, comer y cenar todos a la misma hora. No obstante, tratad de destinar un horario para veros y contaros cómo estuvo el día.  Las familias felices suelen compartir unos minutos para hablar de los sueños, preocupaciones y dudas.

No te encierres en tus problemas, en tu trabajo ni en otras personas cuando en casa tienes quien te escuche. Justo son estos momentos los que, al pasar los años, es posible que tus hijos recuerden cuando tengan su propia familia.

5. Aceptar que cada uno necesita tiempo a solas

Otra característica de las familias felices es que cada miembro es un individuo independiente. Hay que reconocer que, aunque es necesario convivir y crecer en conjunto, cada uno debe tener momentos a solas.

Estos momentos se valoran porque son una oportunidad para analizar lo que está pasando, lo que se desea y fijar nuevas metas. Todo es una cuestión de equilibrio.

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6. Hablar unos con otros

En las familias felices todos suelen conversar con todos. A pesar de las diferencias de edad, metas y caracteres esto es importante.  Se vale que cada uno tenga gustos distintos, incluso opuestos. Esto es lo que realmente no hace crecer como personas y los miembros de las familias felices lo suelen aprovechar para aprender a relacionarse con otros.

Piensa que tu familia es el primer entorno donde desarrollas habilidades sociales. Esto es bueno porque los padres pueden enseñar a sus hijos que convivir consiste en aceptar y respetar a los demás.

A partir de aquí piensa en qué cosas podrías mejorar para mantener a tu familia unida y feliz. Si algo va mal, siempre se pueden tomar cartas en el asunto y mejorar esa situación. ¡Y qué mejor que empezar con estos 6 hábitos!