Hábitos de comida diferentes: a mi pareja y a mí nos gustan platos diferentes

La existencia de hábitos de comida diferentes no debe ser un motivo de disputa en la pareja, ya que se pueden acercar posiciones y aprender a ceder en determinadas ocasiones.

Los hábitos de comida diferentes pueden transformarse en un obstáculo en las relaciones de pareja. En especial, las quejas provienen de las familias políticas, que no logran comprender algunas diversidades.

La realidad es que siempre se ha pensado que un buen plato favorece las uniones y propicia un espacio de diálogo. El dilema se produce cuando ambos tienen gustos distintos. ¿Cómo buscar el equilibrio en la cocina?

¿Qué hacer si tenemos hábitos de comida diferentes?

Hay que aceptar que los alimentos también pertenecen al sentido del gusto y no hay nada malo en la desigualdad. De esta manera, se evita pensar en la cocina como una zona para la disputa.

1. Respetar a todos

Puede haber diferentes motivos por los cuales existan estos hábitos de comida diferentes. Se puede deber al cuidado de la salud, creencias religiosas, culturales o, simplemente una preferencia. Más allá de cual sea el motivo, hay que respetar la elección del compañero sin querer modificar su alimentación.

En los casos en que se invade al otro, por ejemplo, preparando carne al horno cuando es vegetariano, comienza el problema. La idea es que puedan convivir en armonía.

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2. Compartir recetas

decorar platos

En las parejas con hábitos de comida diferentes lo aconsejable es que compartan el rol de cocineros. Así evitan la tentación de optar siempre por platos preferidos para uno, pero que no come el otro.

Hay ocasiones en las que algunas personas no disponen del tiempo para ocuparse de las comidas. En estos casos, puede compartir sus recetas con la pareja para todos estén conformes en la mesa.

Se debe buscar y encontrar el lado positivo de estas diferencias para aprender algo nuevo. Es una nueva manera de salir de la rutina y demostrar el interés por los gustos ajenos. Del mismo modo, hay que presentar cada día una variedad que haga felices a los comensales y amigarse con otro tipo de comidas.

3. Buena comunicación

Hacer juntos la lista de compras es fundamental para no tener problemas por los hábitos de comidas diferentes. Si tienen la posibilidad de ir a comprar en compañía a la tienda, mucho mejor. De lo contrario, conviene llevar todo lo necesario por escrito.

Es normal que una persona olvide por completo un producto si jamás lo ha utilizado. Sin embargo, tal vez es algo básico para la alimentación diaria de su compañero. Si ambos hacen la lista de los pedidos de forma conjunta nada faltará luego en la nevera.

Además, es importante que, al visitar a sus padres u otros familiares, informen antes de los hábitos de comida de su pareja. La comunicación anticipada permite una preparación especial y evita la incomodidad de toda la familia.

4. Buscar el equilibrio

Salir a cenar en pareja o con amigos resulta más sencillo de lo esperado. Busquen restaurantes con diferentes menús y elijan aquellos en los que sirven comidas para ambos. Cada quien elige su plato favorito y todos felices con la salida.

También es posible hacer una comida común para ambos con algunas variantes. Se pueden quitar ingredientes, modificar algunas recetas y crear el propio estilo culinario. La creatividad les otorga diversión y, quizá, nuevos alimentos a sus vidas.

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¿Cómo cocinar cuando tenemos hábitos de comida diferentes?

Según sean las diferencias en los hábitos de comida de la pareja, se pueden tomar diferentes medidas al momento de cocinar.

1. Platos distintos cada vez

Cuando no encuentran ningún punto en común, saben desde el inicio que en cada almuerzo habrá dos menús diferentes. Ya se conocieron de esta manera y se aceptaron como tal. Entonces, lo conveniente es que intercambien cada tanto sus roles o lo compartan.

2. La misma base, distinto resultado

Se trata de tomar como base una misma idea y realizar algunas modificaciones según las necesidades de cada uno. Si hacen un salteado de verduras para un vegetariano, pueden agregar aparte trozos de pollo para el compañero.

Ya no se trata de cocinar dos veces, sino de agregar un ingrediente a la base de la receta. De esta manera, se solucionan muchas comidas y se evita ensuciar ollas.

Conclusión

Tener una pareja con hábitos alimentarios diferentes es totalmente natural y hay que adaptarse. Lo importante es que cada uno mantenga su estilo de alimentación sin ser cuestionado por ello.

El respeto por las preferencias ajenas y propias permite que ninguno sienta que tiene que ceder nada. Con el tiempo, nadie se siente bien dejando de lado todo su estilo de vida por una pareja.

Sin embargo, también es un gran aprendizaje compartir estos momentos con alguien con hábitos de comida diferentes. Quizá, se encuentren algunos tips para comer de forma más saludable sin tanto esfuerzo.