Hábitos para manejar el estrés y la depresión posparto

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la médica María Belén del Río el 4 abril, 2019
Victoria Blázquez · 5 abril, 2019
La depresión posparto afecta a más del 15 % de mujeres que dan a luz. Es vital seguir unas pautas básicas de autocuidado durante y después del embarazo para prevenirla y tratarla.

La depresión posparto es la enfermedad más frecuente en las nuevas madres y, sin embargo, no siempre está correctamente diagnosticada ni se tienen en cuenta los hábitos para evitar su aparición. Para poder reconocerla y actuar a tiempo, es necesario conocer las causas y los síntomas que se refieren.

¿Qué es la depresión posparto?

Causas

Se desconocen las causas exactas que desencadenan los síntomas de la depresión posparto, pero hay una serie de circunstancias que se dan durante el embarazo que pueden afectar al estado anímico de la progenitora durante los primeros meses de vida del bebé:

  • Cambios hormonales durante y después del embarazo: caída de los niveles de estrógeno y progesterona.
  • Baja laboral y cambios en las relaciones personales.
  • Cambios en el cuerpo tras el parto: algunas mujeres sufren una importante bajada de autoestima tras dar a luz por las secuelas a nivel físico que el parto conlleva.
  • Disfrutar de menos tiempo libre y falta de sueño.
  • Dudar de la capacidad para cuidar y educar a un hijo.

Factores de riesgo

Médico auscultando la tripa de una embarazada
La presencia de complicaciones durante el embarazo o tras el parto pueden afectar psicológicamente a la madre.

Algunas mujeres son más propensas a padecer depresión posparto porque presentan uno o más de los siguientes factores de riesgo:

  • Haber padecido depresión o estrés posparto con anterioridad.
  • Antecedentes de depresión, trastorno bipolar o trastorno ansioso en etapas anteriores al embarazo.
  • Antecedentes de miembros de la familia con algún trastorno psicológico.
  • Haber sufrido algún hecho traumático durante el embarazo.
  • Complicaciones médicas en el embarazo o en el parto: enfermedad congénita del bebé, parto complicado o prematuro, cesárea de emergencia, etc.
  • No haber planeado el embarazo.
  • Tener problemas financieros.
  • Sentir falta de apoyo por parte de las personas más cercanas, la pareja y la familia.
  • Consumo de sustancias ilegales, alcohol o tabaco durante el embarazo.

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Síntomas la depresión posparto

Los síntomas de la depresión posparto pueden interferir en la capacidad de la madre para cuidar el bebé o cuidar de sí misma. Los primeros signos generalmente aparecen durante las primeras semanas después del parto, aunque pueden comenzar hasta un año después del nacimiento. Los más comunes son los siguientes:

  • Sentimientos de desesperanza, culpa y tristeza.
  • Cambios bruscos de humor.
  • Sentir ansiedad y preocupación extrema.
  • Incapacidad para dormir o dormir demasiado.
  • Problemas para crear un vínculo emocional con el bebé: en algunos casos se puede producir, incluso, rechazo del mismo.
  • Pérdida de interés en actividades que antes solía disfrutar.
  • Dolor de cabeza y fatiga generalizada.
  • Pérdida de apetito.
  • Dudar de la capacidad para ser una buena madre.
  • Pensar en hacer daño al bebé o autolesionarse.

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Hábitos para la prevención y mejora de la depresión posparto

Seguir unas pautas de autocuidado una vez se de a luz, reducirá las posibilidades de padecer depresión tras el parto. Si cree que usted o alguien cercano a usted, puede estar sufriendo esta patología es importante que acuda al médico para que le puedan derivar al especialista indicado y se pueda iniciar el tratamiento pertinente.

Dormir el tiempo suficiente

Bebé durmiendo sobre la madre
Aprovecha el tiempo que el bebé duerme para descansar, así podrás afrontar mejor esta nueva etapa.

Es importante descansar todo lo que se pueda y aprovechar cuando el bebé esté dormido o se esté encargando de él otra persona (pareja, amigos o familiares). Es un hábito muy común en las madres primerizas aprovechar estos momentos para hacer tareas pendientes u ordenar, pero lo único que se consigue es acumular cansancio.

Además, tener un estado anímico estable y relajado, ayuda a que el bebé esté más tranquilo y se despierte menos y, por tanto, la madre pueda descansar más. Hay que procurar dormir siempre que se pueda y no relegar los momentos de sueño y descanso en favor de la realización de tareas que no son tan importantes.

Reparto de tareas y tiempo libre

Es fundamental, para la salud física y psicológica, el reparto de tareas con la pareja o familiares. El peso de la maternidad no puede recaer solo sobre la madre, hay que pautar un reparto de las tareas y horarios para cuidar del bebé. Así, en caso de estar en pareja, ambos miembros podrán disfrutar de tiempo libre para el autocuidado.

Hacer ejercicio

Embarazada practicando yoga
La práctica de ejercicio físico antes y después del parto ayudarán a tener una mejor salud física y afrontar mejor los cambios.

Realizar deporte durante y después del embarazo ayuda a las madres a tener un estado de ánimo más estable y reduce las posibilidades de padecer depresión posparto. El ejercicio libera endorfinas y ayuda a mitigar el estrés y la ansiedad.

Es importante dirigir la actividad física a estirar el cuerpo con ejercicios suaves y controlados. Más adelante se podrán incorporar progresivamente actividades más exigentes.

Rebajar los niveles de autoexigencia

Un alto porcentaje de las mujeres que sufren depresión posparto son perfeccionistas y no se permiten fallos. Es vital tener en cuenta que nadie nace enseñado y que la práctica es la base para mejorar en cualquier ámbito de la vida.

No hay que compararse con la realidad que muestran otras madres de perfección y control, pues en la mayoría de las casos es la imagen que deciden mostrar y puede generar frustración y sentimientos de culpa.

Finalmente, considerar que, tras el parto, es conveniente organizarse para planificar el tiempo con la llegada del nuevo bebé. Así, notificar a nuestro médico cualquier cambio físico o emocional que estemos sufriendo ayudará a diagnosticarlo y tratarlo a tiempo.