5 hábitos que practican las personas honestas

Aunque haya quien pueda no compartir su opinión, las personas honestas siempre dirán lo que piensan y actuarán en consecuencia

Las personas honestas suelen ser más felices y afrontar los problemas de un modo más íntegro y valiente.
Esto es así por una razón muy sencilla: las personas honestas son aquellas con una firme coherencia entre lo que piensan y lo que hacen.

Por curioso que nos parezca, este tipo de principio psicológico no es nada fácil de poner en práctica. La honestidad requiere de un adecuado desarrollo personal en el que ser auténtico y sincero, tanto con nosotros mismos como con los demás.

A continuación, ahondamos un poco más en las características que definen este rasgo tan valioso de personalidad.

1. Las personas honestas no temen decir la verdad

La honestidad significa tener el coraje de defender siempre la verdad en cada uno de los contextos. Es más, esa honestidad que uno mismo intenta mantener para sí mismo también la exige en los demás.

No es precisamente fácil mantener esa integridad personal. Son muchos los escenarios en que reina esa hipocresía dañina de la cual hemos de defendernos de forma constante.
Aun así, quien tiene un corazón honesto no admite las injusticias, los chantajes o las medias verdades.

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2. Son conscientes de sus limitaciones

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Es bastante habitual ver a personas que se vanaglorian de un sinfín de virtudes. Sin embargo, en muchas ocasiones son incapaces de aceptar sus defectos.

No es el caso de las personas honestas. En su caso, son perfiles que han hecho un adecuado viaje interior para ser conscientes de sus limitaciones.

Este autoconocimiento favorece una congruencia personal donde no hay falsedades ni maniqueísmos: solo el equilibrio de un corazón humilde y respetuoso.

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3. Son personas transparentes

La honestidad es sinónimo de transparencia porque cada cosa que uno piensa, dice y hace está en armonía con la propia personalidad. Ser honestos es mantener siempre una misma conducta.

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Esta tarea de ser transparente no es precisamente sencilla, ya que el ser humano siente necesidad de ser aceptado por los demás cuando está en sociedad. Y es esa misma necesidad la que le lleva a ser voluble. Sin embargo, la persona honesta no tiene este problema: si algo no le agrada o va en contra de sus principios, lo pone de manifiesto.

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4. Luchan por aquello en lo que creen

En ocasiones, las personas más honestas, humildes y nobles son las que más sienten la soledad o incluso el rechazo.
Esto es así por una razón muy sencilla: a veces, la honestidad es combativa y no teme decir en voz alta lo que no le agrada. Pero esa sinceridad no agrada a todo el mundo.

Todo ello hace que muchas veces la honestidad sea incómoda y se prefiera más a la persona hipócrita o la persona dócil, manejable.

5. Las personas honestas inspiran

La persona que vive su día a día desde la congruencia suele inspirar a quienes saben apreciarla de verdad. Puede que se creen alguna enemistad por su franqueza, pero quien sabe valorar la integridad de estas personas los aprecia enormemente.

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Si conoces personas caracterizadas por una honestidad infatigable, no dudes en tenerlas siempre cerca. Es más que seguro que aprenderás mucho con ellas y te inspirarán para ser alguien mejor.