Hábitos que causan sordera

Aydee Castaño · 14 diciembre, 2013
Aunque se suele relacionar más con el exceso de ruidos, la sordera también puede aparecer por culpa del tabaquismo, ya que disminuye el flujo sanguíneo hacia el oído interno

Según afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo existen más de 360 millones de personas que han perdido total o parcialmente la capacidad de escuchar perfectamente. Sin embargo, en muchos de esos casos, se podría haber evitado, puesto que ha ocurrido por llevar unos malos hábitos.

De hecho, para esta organización, cerca de la mitad de los casos de esa pérdida de audición podrían haberse prevenido. Y, lo que es más, «un gran número de personas afectadas por pérdida de la audición puede mejorarla con medicamentos, cirugía y el uso de audífonos y otros dispositivos».

En diferentes estudios realizados por un gran número de especialistas se ha llegado a la conclusión que, además de el envejecimiento y la genética, la sordera puede ser causada por los malos hábitos. Muchos de ellos os sorprenderán. Y si estáis realizando habitualmente alguna de estas conductas, podréis dejar de hacerlas y, con ello, prevenir futuras molestias en este órgano clave del cuerpo. ¿Las vemos?

La obesidad

Está demostrado que la obesidad es un factor de riesgo de numerosas enfermedades. Entre las físicas, la hipertensión, la osteoartritis, dolores de espalda o infartos cerebrales. Y también un sobrepeso excesivo puede dañar la salud psicológica, aumentando el aislamiento social y minando la autoestima de la persona que lo padece.

Pero seguramente lo que desconocías es que una dieta inadecuada y, en general, una deficiente alimentación también puede causar pérdida de la audición. La razón es que la obesidad aumenta el riesgo de llegar a padecer de sordera.

El tabaquismo

Según diversos estudios publicados por la revista Tocacco Control, pudo determinarse que las personas adictas al tabaco tienen un alto riesgo de padecer sordera. Uno de los componentes de los cigarrillos, los alquitranes cancerogénicos tienen un efecto muy perjudicial para las arterias.

En concreto, lo que provocan es una disminución del flujo sanguíneo de las arterias que se encargan de llevar la sangre al oído interno. Esta falta de irrigación constante, puede provocar un efecto fatal: dejar sin oxígeno a las células. Y, por consiguiente, perder la facultad de oír.

Tomar medicamentos sin ningún control

Muchas personas tienen la costumbre de auto-medicarse. Hemos insistido mucho sobre esta mala praxis y los peligros de la automedicación. Ingerir medicinas en forma descontrolada sin pensar en las consecuencias es una irresponsabilidad. La costumbre de ingerir medicamentos ototóxicos, como pueden ser los antibióticos y los antipalídicos, pueden causar graves daños en el oído interno.

El ruido excesivo

La costumbre de muchas personas de utilizar audífonos para escuchar música con un fuerte volumen lesiona gravemente el oído interno, reduciendo de manera muy notable la capacidad de escuchar correctamente. Es preferible escuchar música o el audio del ordenador a través de los altavoces que lleva incorporados este aparato. O si te encuentras trabajando o en la biblioteca y necesitas privacidad, no poner nunca al máximo el volumen. 

La falta de higiene

Por la falta de una higiene adecuada se puede acumular una cantidad importante de cerumen, lo que puede taponar el conducto auditivo. Esta condición se puede solucionar más fácilmente que las anteriores. Pero no por ello es menos grave.

Cuando notes que ha disminuido tu sentido del oído o incluso tengas molestias, acude al especialista. Si se trata del típico «tapón de cera«, el especialista puede realizar un procedimiento de lavado de oídos y solucionar el problema. Eso sí, lo que no se debe hacer es introducir objetos en el canal del oído para tratar de limpiarlos. Y menos a niños. Esto podría dañar el oído de manera crónica… El efecto contrario a lo que estamos tratando de hacer.

Algunas de estas causas puede que te hayan resultado poco familiares. Pero debes tenerlas en cuenta para mantener tu oído a punto. No obstante, si notas dolor o una disminución de tu capacidad de oír de manera abrupta, es conveniente y muy recomendable que acudas al especialista.

Él será el encargado de determinar la causa que haya causado tu sordera y te remitirá el tratamiento que considere más adecuado. Insistimos, en ningún caso te automediques ni lo dejes pasar. La promoción de la salud y la prevención de la enfermedad han de ser prioritarios en cuestiones de este tipo.