Hábitos que dañan la salud de tu cadera: ¡Conócelos!

Valeria Sabater · 12 marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Carlos Fabián Avila el 5 enero, 2019
Sabemos que el exceso de peso no es bueno para la salud en general, ni tampoco para los huesos. La cadera y las rodillas son las que más lo sufren

El dolor centrado en las articulaciones de la cadera es, sin duda, de los más frecuentes en la mujer. El riesgo de una posible factura suele llegar a edades avanzadas.  Por ello, es una realidad de la que debemos ser muy conscientes.

Si actualmente sientes pinchazos, dolores en la parte baja de la espalda que llegan hasta las nalgas y molestias muy acusadas en la cadera al andar o subir las escaleras, toma muy en cuenta esta información. Consulta con tu médico cualquier problema y no dudes en mejorar tus hábitos cotidianos.

¿Qué hábitos pueden dañar la salud de mi cadera?

En primer lugar, hemos de señalar que muchas veces el componente hereditario tiene un peso importante a la hora de padecer desgaste de cadera. Enfermedades como la artritis e incluso la osteoporosis son factores que día a día van a mermar mucho la salud de nuestros huesos y articulaciones.

Si a nivel familiar sabes que el tema del desgaste y el dolor de cadera es algo habitual, será indispensable que mejores tus costumbres para cuidar de tu salud articulatoria. Es indispensable que cuides de tu alimentación, que hagas algo de ejercicio y que establezcas pautas preventivas para que esta realidad tan común entre nosotras no te afecte.

Veamos ahora qué hábitos pueden dañar la salud de tu cadera.

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1. Una vida sedentaria

Seguro que ya lo intuías. Lo más irónico es que, a pesar de conocer todas esas realidades que afectan a la salud de nuestros huesos, no ponemos medios para mejorar nuestra calidad de vida.

¿Cuántas horas al día estás sentada? ¿O cuánto tiempo pasas de pie en una misma posición? Ten en cuenta que nuestras caderas disponen de unas complejas articulaciones que tienden a sobrecargarse con facilidad.

Es muy típico, por ejemplo, notar cómo, al levantarnos, sentimos un repentino crujido en la cadera. También es habitual sentir a últimas horas del día una especie de escozor que va desde esta parte hasta el vientre e irradiándose también hasta las nalgas.

Recuerda pues que una vida sedentaria es un gran enemigo para la salud de huesos y articulaciones. Hacer ejercicio físico es, según publicaciones médicas, indispensable para prevenir y tratar estas molestias.

2. Una dieta incorrecta

Puede que a lo largo de tu vida hayas hecho numerosas dietas para bajar de peso, pero ¿te alimentabas adecuadamente? ¿Incluías adecuados niveles de calcio, fósforo o magnesio?

Las mujeres suelen padecer déficits de estos tres minerales, y si a ello le añadimos una nutrición inadecuada, favorecemos además que el hueso y las articulaciones que forman la cadera pierdan densidad y aparezcan problemas.

Por ejemplo, se ha estudiado la relación entre la salud de los huesos con regímenes alimenticios especiales, como el de aquellas personas intolerantes a la lactosa o el de adolescentes celíacos.

Se suele decir que los refrescos, los dulces, el café, el chocolate, el alcohol, el tabaco y las carnes rojas hacen que perdamos niveles de calcio y magnesio. No obstante, esto no significa que no debas consumirlos en absoluto: regula su consumo y planifica una dieta acorde a tus necesidades con un nutricionista.

Por ende, cuida siempre de tu alimentación. Piensa que todo lo que ingieres puede ser o bien un facilitador para la salud de tus huesos, o un gran enemigo.

3. El uso continuado del tacón

El uso habitual de tacones varía nuestro eje postural, daña nuestra espalda y, como resultado, nuestra cadera acaba padeciendo también sus consecuencias.

Es posible que por razones laborales te veas obligada a tener que hacer uso de tacones, pero lo ideal es que nunca superen los 2 centímetros, según ciertas publicaciones especializadas. De ser más altos y usados de modo prolongado, pueden ocasionar serias lesiones.

4. Cuidado con las caídas

Ya sabemos que el riesgo de sufrir la rotura de una cadera llega con los años, cuando nuestros huesos pierden masa ósea y esta articulación es ya muy frágil. No obstante, debes tener cuidado con otros aspectos: a veces, un mal paso puede ocasionar una fisura en la cadera.

No importa que tengas 20 0 40 años, ya que no hay edad para este tipo de lesiones o caídas. De no ser tratadas adecuadamente, a largo plazo nos pueden traer complicaciones más serias en la cadera.

Así pues, si eres de las que suele salir a caminar o hacer algo de deporte, ponte siempre un buen calzado y no te arriesgues a sobrecargar excesivamente tu cuerpo.

¿Cómo podemos cuidar mejor de la salud de nuestra cadera?

Natacion

  • Incrementa tus niveles de magnesio y calcio. Hay muchos alimentos que te pueden aportar estos minerales, esenciales para los huesos. Pero si en tu familia es habitual sufrir de problemas de cadera, puedes hablar con tu médico para que te prescriba algún suplemento. En muchas farmacias existen tratamientos adecuados que nos pueden ayudar a incrementar el nivel de esos minerales esenciales para cuidar y fortalecer nuestros huesos.

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  • La actividad más saludable: la natación. Si está dentro de tus posibilidades acudir a una piscina, sería ideal que cada semana practicaras natación. Los ejercicios que podemos hacer en el agua son ideales para fortalecer huesos, músculos y articulaciones, gracias al bajo impacto que generan. ¡Y llegarás muy relajada a casa!
  • Cuida siempre de tu peso. La obesidad o esos kilos de más son un enemigo directo no solo para la salud de nuestra cadera, también de las rodillas. Es un peso «extra» que deben soportar y que dificulta sus movimientos. Intenta mantenerte en un peso adecuado y aliméntate de forma sana y variada. Si ves que, con los años, tu metabolismo cambia y no logras perder esos kilos de más, consulta con un nutricionista. ¡Vale la pena!
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