¿Qué hábitos sanos perjudican la perdida de peso?

31 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Eliana Delgado Villanueva
Aunque estés llevando una vida saludable con hábitos sanos, hay algunos que pueden perjudicar a tu pérdida de peso. ¿La razón? No son tan buenos como piensas.

Existen una serie de hábitos que, aunque parecen sanos, pueden ser contraproducentes a la hora de buscar la pérdida de peso. El gran error que muchos cometen es exagerar lo que se dice de dichos hábitos, o bien, pensar que funcionan solo porque a algunos les sienta bien.

Lo cierto de todo es que la pérdida de peso puede variar entre unos y otros, razón por la cual es un proceso que debe tener apoyo profesional. Si no consigues llegar a un peso saludable, asesórate con un médico y nutricionista para determinar cuál es el mejor plan para ti.

Además, a partir de ahora, procura evitar esos buenos hábitos que, al tratar de bajar de peso, no son la mejor opción. En el siguiente espacio los detallamos.

Hábitos sanos perjudican la perdida de peso

Un estudio reciente publicado en Journal of Human Nutrition and Dietetics sugiere que adoptar estrategias para formar hábitos saludables es un determinante a la hora de mantener la pérdida de peso. Por eso, es importante asesorarse bien sobre aquellas prácticas del estilo de vida que nos pueden ayudar.

En este sentido, debemos identificar aquellos hábitos que, si bien se han catalogado como sanos, en realidad pueden perjudicarnos cuando tratamos de adelgazar. ¿La razón? Muchas veces los malinterpretamos o nos dejamos llevar por tendencias que en realidad no son buenas para nuestro cuerpo.

1. Reducir drásticamente las porciones de comida

Conseguir que la cantidad que comes sea la correcta no debe suponer matarte de hambre. Si reduces mucho lo que pones en el plato, el cuerpo tomará medidas y no ocurrirá nada bueno. Según una investigación publicada en Perspectives on Psychological Science:

“Una reducción en la ingesta de energía se ve contrarrestada por mecanismos que reducen la tasa metabólica y aumentan la ingesta de calorías, asegurando la recuperación del peso perdido”.

Por tanto, las hormonas se volverán contra ti y entrarás en un estado continúo de hambre. El resultado es que aparecerá la ansiedad y sentirás una la sensación de fracaso en tu plan. La solución es conseguir un equilibrio perfecto en la dieta, incluyendo fuentes de proteínas, carbohidratos y grasas saludables en porciones justas.

2. Apostar por los alimentos light

Refrescos light.

Apostar por alimentos light o reducidos en grasa no es sinónimo de ayuda para conseguir tus objetivos. Esta variedad de productos, al igual que los etiquetados como zero o “bajos en grasa” solo contienen menos azúcares y grasa que sus versiones originales, según lo detalla una publicación en National Health Service.

Por lo anterior, basar la dieta en alimentos light no es una vía para bajar de peso. La mejor forma de lograrlo es incluyendo alimentos orgánicos y bajos en calorías, como frutas, vegetales, cereales integrales y carnes magras. Por supuesto, todo en su justa medida.

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3. Recurrir a barritas y bebidas energéticas

Rellenar tu depósito de energía con barritas y bebidas deportivas solo es una buena idea si vas a hacer deporte después. La mayoría tienen muchísimas calorías y pueden no ser la mejor opción si tienes sobrepeso.

Por otro lado, algunas presentaciones comerciales contienen demasiada azúcar añadida. Por eso, como lo detalla un estudio publicado en la revista Open Heart, pueden llegar a impulsar un déficit de nutrientes y energía en personas con obesidad.

Te recomendamos agua antes, durante y después de tus sesiones de ejercicio. Además, si quieres una opción más saludable para aumentar tu nivel de energía, recurre a los frutos secos. Un puñadito bastará para recargarte.

4. Hacer un ejercicio cardio excesivo

Ejercicios de cardio.

Este es uno de los hábitos sanos peor integrados. No te obsesiones con hacer cardio todos los días. No conseguirás perder tanto peso como lo harías si combinases cardio con trabajo de fuerza.

Si consigues potenciar los músculos, quemarás más calorías. Para obtener los resultados esperados, lo mejor es que te asesores con un entrenador profesional.

5. Abusar de edulcorantes artificiales

El azúcar añadido a las comidas es una mala idea tanto si estás intentando bajar de peso de forma saludable como si no. Sin embargo, para evitar esto no hay que caer en la opción de comida con edulcorantes artificiales, porque no es mejor ni más beneficiosa.

De acuerdo con una investigación publicada en Yale Journal of Biology and Medicine, los edulcorantes artificiales están relacionados con un mayor apetito y antojos por alimentos azucarados. Por tanto, si de perder peso se trata, en realidad podrían tener un efecto contrario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una serie de recomendaciones acerca de la ingesta de azúcares para niños y adultos. Consúltalas para que tengas una mayor idea de lo que debes hacer, y en caso de que tengas más dudas, puedes consultar con el nutricionista.

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6. Priorizar los alimentos sin gluten

Mujer con intolerancia al gluten.

Se ha puesto de moda consumir alimentos sin gluten para perder peso porque se considera que son más ligeros que otros. Sin embargo esto no es así. De hecho, es un error frecuente entre las personas pensar que estos productos son beneficiosos para ellas cuando no son celíacas.

Salvo que seas celíaco, no deberías tomar esa decisión. Según lo detalla un estudio publicado en Diabetes Spectrum, seguir una dieta sin gluten por simple moda puede reducir la calidad de la dieta, conduciendo en muchos casos a deficiencias nutricionales.

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En definitiva

Hay que evitar estos hábitos aparentemente sanos que, en realidad, son contraproducentes para mantener una dieta saludable y un peso sano. Las claves para una dieta saludable son medir bien las proporciones, combinar bien los alimentos y asegurarnos de que cada plato tenga las cantidades adecuadas de cada nutriente.

Además, debemos tener en cuenta que nuestras necesidades pueden variar según nuestra edad, estado de salud y hábitos. Por eso, lo mejor es que obtengamos un plan de la mano de médicos y nutricionistas capacitados.

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