Hábitos que te enferman (y no lo sabías)

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 28 noviembre, 2018
Yamila Papa Pintor · 18 diciembre, 2016 · Última actualización: 28 noviembre, 2018 28 noviembre, 2018
Aunque creamos que son de lo más sano, o los llevemos practicando toda la vida, hay determinados hábitos que es mejor desechar para no poner en riesgo nuestra salud

Sabemos que salir desabrigados en invierno nos puede hacer coger un resfriado. O que comer en exceso nos provoca indigestión. No obstante, hay muchos más hábitos que nos enferman y que repetimos a diario sin saberlo.

En este artículo te mostramos cuáles son para que trates de evitarlos o, al menos, sepas las razones de ciertas enfermedades.

¿Qué hábitos nos enferman?

Por supuesto que a nadie le gusta estar enfermo, padecer síntomas molestos y sufrir dolores en todo el cuerpo. Sin embargo, al desconocer las consecuencias de ciertos hábitos es cuando aparecen las complicaciones y nos vemos en la necesidad de consumir antibióticos.

Entre los hábitos que nos enferman encontramos:

Tender la ropa dentro de la casa

Tender la ropa dentro de la casa

Cuando llueve y lavamos la ropa solemos colocarla o bien cerca de la estufa o en el baño. Quizás en la cocina, al lado del horno, o en la sala para que, al menos, se airee con la ventana entreabierta.

Sin embargo, secar la ropa dentro de la vivienda tiene riesgos importantes. Al crear un ambiente húmedo, se dan las condiciones óptimas para la proliferación de moho, hongos y ácaros de polvo.

Saltarse el desayuno

Algunos por falta de tiempo, de apetito o por costumbre. Lo cierto es que muchas personas no desayunan antes de salir de casa. Y este es uno de los hábitos que nos enferman.

Primero, porque el organismo necesita energía para afrontar la jornada, y segundo, porque al no comer temprano el estómago necesitará más nutrientes en las horas siguientes.

Como consecuencia, se almuerza copioso o se pica entre horas. Esto conlleva un aumento de peso y enfermedades relacionadas, como el colesterol, la hipertensión o la diabetes.

Te recomendamos leer: Los 6 errores que te impiden disfrutar un desayuno saludable

Mentir al médico

Sea al especialista que sea, es probable que le contemos alguna mentira piadosa en la consulta. Si esto sucede, el médico no podrá ayudarte a curar tu molestia o sanar tu enfermedad.

También ocasiona diagnósticos erróneos y mal suministro de medicamentos. Todo ello podría empeorar el cuadro e incluso poner en riesgo tu vida.

Usar zapatos incómodos

Usar zapatos incómodos

Es cierto que los tacones estilizan la figura. Sin embargo, el abuso de este elemento puede provocar problemas a largo plazo. Al mantener el pie de puntillas demasiado tiempo, se producen problemas musculares en los gemelos y la planta de los pies. Por otro lado, se pueden producir alteraciones de cadera, rodilla o cervicales.

El calzado siempre tiene que ser cómodo, más allá de las modas o la publicidad. De lo contrario, aparecen los problemas: callos, pie de atleta, descamación, mal olor, hinchazón y hasta torceduras de tobillos.

Cepillar los dientes al terminar de comer

Es verdad que la limpieza bucal es imprescindible, pero el problema radica el momento en que la llevamos a cabo.

Si inmediatamente después de almorzar o cenar vas rápido a cepillarte los dientes, evitarás que la saliva neutralice bien el pH y el esmalte de los dientes se irá dañando por los ácidos de los alimentos.

Espera al menos 30 minutos para hacerlo, mientras tanto puedes beber agua.

Comer justo antes de acostarse

Terminar con el último bocado y ya estar tapado y con el pijama puesto en la cama no es una buena idea. ¿Las razones?

  • En primer lugar, porque padecerás indigestión.
  • Te costará conciliar el sueño.
  • El proceso de digestión es más lento si se está acostado, por lo que se favorece el aumento de peso.

Además, es malo comer demasiado en la cena, sobre todo si queremos evitar el insomnio y las consecuencias nefastas para nuestro organismo.

Comer sin apetito

Otro de los malos hábitos que están relacionados con la alimentación tiene que ver con el hecho de comer cuando se está aburrido, triste o ansioso.

Sin darnos cuenta, podemos ingerir grandes cantidades de alimentos, mezclar ingredientes y acabar con una gran indigestión. Comer por nervios, depresión o estrés no solo provoca aumento de peso, sino malestares estomacales de todo tipo.

Trabajar toda la noche

Trabajar toda la noche

Si bien hay muchas personas que dicen que en las horas de la madrugada rinden mejor, lo cierto es que por las noches el cerebro y el organismo ralentizan su metabolismo.

Además, no es lo mismo dormir de día si queremos descansar tras una trasnochada. Trabajar por la noche es sinónimo de desequilibrios en el reloj biológico y eso puede causar estrés, irritabilidad y hasta exceso de peso.

Guardar las patatas en el refrigerador

Esta verdura tan popular en muchos hogares guarda un secreto que vale la pena revelar. El almidón que contiene se convierte en azúcar cuando se refrigera.

El problema de ello es que, al ser cocinado, se vuelve cancerígeno.

Por ejemplo, algunos estudios han revelado que las patatas que han sido guardadas en la nevera y posteriormente fritas forman una sustancia llamada acrilamida relacionada con el cáncer.

Morderse las uñas

Este es otro de los hábitos perjudiciales que nos enferman. Ya que no solo afecta a la belleza de las manos, al ocasionar deformidades en los dedos, por ejemplo, sino también a la salud de tus dientes, el esmalte se va desgastando al rasparse con las uñas.

Por si fuera poco, nos podemos contagiar de todo tipo de enfermedades, ya que los dedos sucios están en contacto con las mucosas de la boca.

Abrir las ventanas por las mañanas

Abrir las ventanas por las mañanas

Seguro que tu madre o abuela te han dicho que es necesario airear la casa al levantarnos, sobre todo si ha amanecido soleado o tras muchos días de lluvia.

Ese consejo era bueno para las épocas pasadas o para aquellos que no viven en la ciudad. Aunque pensemos que el aire que ingresa es fresco, está repleto de contaminación que nos puede enfermar.

Ver también: Cómo proteger la piel de la contaminación

Calentar la comida en recipientes de plástico

Es muy común llevarse la comida a la oficina para ahorrar algo de dinero. Los envases de plástico utilizados hacen de plato y también de cazo. Por ello, se colocan directamente en el microondas para calentar.

Más allá de que el uso de ese horno es malo para nuestra salud, las cosas se complican cuando introducimos la fiambrera: el plástico contiene Bisfenol A, un compuesto químico que, a altas temperaturas, se vuelve tóxico y que, inevitablemente, pasa a la comida.

Ya lo sabes, evita estos hábitos que te enferman siempre que te sea posible y goza de buena salud.

  • Peat, J. K., Dickerson, J., & Li, J. (1998). Effects of damp and mould in the home on respiratory health: A review of the literature. Allergy: European Journal of Allergy and Clinical Immunology. https://doi.org/10.1111/j.1398-9995.1998.tb03859.x

  • Zhang, L., Cordeiro, L. S., Liu, J., & Ma, Y. (2017). The association between breakfast skipping and body weight, nutrient intake, and metabolic measures among participants with metabolic syndrome. Nutrients. https://doi.org/10.3390/nu9040384

  • Tareke, E., Rydberg, P., Karlsson, P., Eriksson, S., & Törnqvist, M. (2002). Analysis of acrylamide, a carcinogen formed in heated foodstuffs. Journal of Agricultural and Food Chemistry. https://doi.org/10.1021/jf020302f