¿Hacer dieta engorda?

Muchas veces el problema de la dieta es que, al abandonarla, sufrimos el temido efecto rebote. Es importante que aprendamos a comer de forma sana y que lo convirtamos en un hábito

Para algunos es una pregunta, para otros una afirmación. Seguir un régimen o un plan alimentario quizás no sea lo que necesitas para bajar de peso.

¿Quieres saber si hacer dieta engorda? ¿Te gustaría develar el misterio de por qué no lograr perder ni un gramo aunque te lo pases a ensalada?

En este artículo te lo contamos.

La No dieta es tendencia

La No dieta es tendencia

¿A quién no le gustaría que existiera un mundo donde todos pudiéramos comer sin restricciones y mantener la figura deseada? Que no hubiese alimentos vetados ni hubiera que hacer sacrificios para bajar de peso.

¡Sería perfecto!

No hace falta soñar con esa utopía ya que, al parecer, es realidad. Se trata de un movimiento llamado “la no dieta” y fue lanzado hace varios años por dos nutricionistas a través de un libro.

La idea es comer intuitivamente y no seguir planes generales que nada tienen que ver con nuestros hábitos o incluso personalidad.

Esto significa alimentarnos según lo que en ese momento nos apetezca y lo que el cuerpo necesita. Pero atención, ya que el problema puede residir en “darnos demasiados gustos” y comer en exceso.

Por ello consumir de manera objetiva y “pensada” es mejor que subjetiva y anímicamente.

Comer por aburrimiento, ansiedad o tristeza no es lo que pide el organismo sino nuestras emociones. Entonces es más probable que nos terminemos un paquete entero de patatas fritas o de galletas y no que comamos un puñado y sigamos con nuestras actividades.

 

Ver también: 6 hábitos cotidianos para controlar la aparición del estrés y la ansiedad

Según la dietista Blanca Galofre, la mala alimentación es la causa del sobrepeso y de la obesidad. Lo que cuenta no es tanto la cantidad sino la calidad de lo que ingerimos.

Nuestros antepasados sabían, sin basarse en la ciencia (solo usando la intuición), qué comida les caía mejor y les servía para realizar sus actividades cotidianas. También tenían en cuenta el clima, la época del año y la dificultad de sus tareas.

En la actualidad comemos regidos por las emociones. Las publicidades nos hacen “necesitar” ciertos alimentos que no son buenos.

Pasar tantas horas sentados en un trabajo rutinario nos lleva a buscar comidas calóricas o que nos devuelvan la felicidad… y así es como surgen los trastornos alimentarios o las subidas de peso.

Hacer dieta no necesariamente nos ayuda a perder peso

Calorias

Cada temporada salen a la luz nuevas dietas “milagrosas” que nos prometen bajar una cierta cantidad de kilos en cuestión de semanas solo comiendo un alimento por día o haciendo muchos sacrificios.

La dieta de la luna, la dieta de la naranja, la dieta paleolítica… Todas opciones extremas donde no se tienen en cuenta las necesidades fisiológicas ni mucho menos personales. Las tendencias no respetan las leyes básicas de la nutrición.

Hay más posibilidad de volver a engordar al dejar la dieta que de mantenerse en el peso ideal y también es muy común abandonar los planes dietarios al poco tiempo de comenzar.

La constancia es condición sine qua non para que una dieta sea eficaz, pero el problema reside en que no podemos pasarnos un año comiendo ensalada de lechuga y apio todos los días.

Además, cuando privamos a nuestro cuerpo de la cantidad de calorías que necesita, el cerebro lo interpreta como una señal de peligro.

De esta manera le da la señal al organismo de guardar reservas para el futuro (y no de quemarlas como se cree) y funcionar en “modo ahorro de energía”.

Disfrutar de la comida para no engordar

Disfrutar de la comida para no engordar

El cuerpo siempre sabe lo que le conviene, lo que necesita y lo que no; por eso hay que aprender a escucharlo y entenderlo.

Las prisas de la vida actual y la costumbre de que las emociones imperen por encima de todo pueden ser las causas de la obesidad o de no poder perder peso.

Elegir la comida tomándonos el tiempo adecuado para analizar sus aportes nutricionales es fundamental, así como también esperar unos minutos cuando el supuesto apetito nos ataca en ciertos momentos del día.

Si sabes que, mientras miras una película o serie comes galletas, patatas o palomitas de maíz (no porque tengas hambre), entonces trata de hacer otra cosa para desviar esa necesidad (desde pintarte las uñas a tejer o peinarte el cabello).

Disfrutar de la comida es fundamental para no engordar. La alimentación consciente presta atención a las necesidades del cuerpo y deja de lado esos “premios ficticios” que nos inventamos como excusa para comer cualquier cosa.

Que la comida no sea motivo de lucha, de culpa o de tensión, sino de placer y de disfrute. De esta manera es más fácil llegar al peso ideal casi sin darnos cuenta.

Lo mejor es que durante el proceso no sufriremos y no sentiremos que nos estamos privando de todo lo rico. Y como si fuese poco, evitaremos el tan temido “efecto rebote” que tanto nos apena y deprime.

Te recomendamos leer: 6 comidas que debes evitar recalentar. ¡Te puedes enfermar!

Verdades sobre comer bien

Son muchos los mitos que giran en torno a hacer dieta, pero también hay verdades que vale la pena destacar:

  • Las cocciones de todo tipo (incluyendo los fritos) son necesarias para nuestra salud.
  • No es preciso pasar hambre para perder peso.
  • Se puede bajar de peso sin dejar de disfrutar del pan, las pastas o los dulces.
  • La variedad del menú es vital para adelgazar.
  • Planificar la compra semanal es mejor que cumplir una dieta estricta.
  • Ir al mercado con el estómago lleno evita comprar productos que no son buenos para la salud.
  • Comer sano es más asequible que elegir comida rápida o a domicilio.
  • No hay que comer viendo la televisión porque el cerebro no sabe cuándo estamos satisfechos.
  • Los ayunos no nos ayudan a perder peso: solo sirven para desintoxicar el organismo.