Hacer el amor con la luz apagada o encendida: ¿cómo elegir?

26 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
Hacer el amor con la luz apagada o encendida significa mucho más de lo que aparenta: la autoestima, las creencias y los prejuicios se ponen en juego en esos segundos de elección.

Al momento de hacer el amor hay un factor externo que puede variar mucho, según las preferencias de la pareja: la luz. Hay quienes prefieren apagarla y enfocarse más en el sentido del tacto, tras un halo de misterio, mientras que otros la dejan encendida para poder hacer contacto visual con su pareja, entre otras cuestiones.

Parece un simple detalle, pero lo cierto es que puede convertirse en un factor determinante al momento de disfrutar del otro y experimentar el placer con intensidad.

Para algunas personas, lo ideal sería alternar; es decir, hacer el amor tanto con la luz encendida como apagada. Sin embargo, todo dependerá de las preferencias de cada pareja.

Así como es recomendable estar al tanto de las preferencias del compañero en relación a otros puntos, es importante comentar en confianza este tipo de detalles para lograr un acuerdo antes del encuentro sexual y así poder dejarse llevar por el placer, sin preocupaciones ni incomodidades. 

En pocas palabras: es fundamental que ambos integrantes de la pareja se sientan seguros y cómodos, incluso con detalles como el de la luz encendida o apagada. Después de todo, el entorno puede llegar a ser tan importante como el acto amoroso en sí mismo.

Luz apagada o encendida: ¿cómo elegir?

Hacer el amor

  • No imponer la elección al compañero. El diálogo es básico para que puedan tomar decisiones consensuadas. Por tanto, los dos son parte activa de las relaciones sexuales y necesitan libertad para actuar.
  • Acompañar frente a los obstáculos. Unos pueden tener ciertos miedos o vergüenza que los bloquean con la luz encendida. Tener paciencia y planificar un camino lento para avanzar en la confianza y el derrocamiento de tabúes es imprescindible.
  • Evitar expresiones burlescas o comentarios sobre defectos del otro. Saber qué decir y qué callar en esos momentos marca la diferencia. Además, una crítica o una broma fuera de lugar puede ocasionar que todo termine en un desastre emocional.

Ventajas de hacer el amor con la luz encendida

Hacer el amor con la luz encendida.

  • Se puede disfrutar de todos los estímulos visuales que están en juego en el sexo. El movimiento de los cuerpos, los contornos y las miradas aumentan la excitación.
  • Mayor relevancia a otros elementos complementarios. Ropa interior erótica, un pequeño espectáculo sensual y los espejos son mágicos… Estas cosas crean en la relación de pareja un sentido de complicidad y éxtasis que no podría hacerse con la luz apagada.
  • Observar los gestos de placer del compañero en el clímax es la mayor satisfacción que se pueda percibir. La autoestima aumenta al reconocer que le genera esa pasión a su amante.

Ventajas de hacer el amor con la luz apagada

Ventajas de hacer el amor con la luz apagada

  • Se potencian el resto de los sentidos. Al no tener la posibilidad de utilizar la vista, el resto de los sentidos trabajan con mayor intensidad. El tacto comienza a ser el príncipe de la ocasión descubriendo zonas sin límites propias y ajenas.
  • Más libertad para experimentar. Las personas que sienten vergüenza a ser vistas desnudas o que se cohiben cuando las miran a los ojos en el coito, se liberan apagando la luz. No obstante, se permiten disfrutar de caricias, besos y posturas de una manera más relajada.
  • La imaginación vuela más alto. Al no tener el sentido de la vista activo, la mente se dispara en fantasías sexuales imprevistas. Nuevas ideas surgen para vencer la rutina en el momento o en otra ocasión. Hasta pensar que están haciendo el amor con otra persona puede suceder en esa circunstancia. Todo vale.

Luz apagada o encendida sin culpas

Por último, elegir hacer el amor con la luz apagada o encendida es una decisión más. Además, no hay que sentir culpa ni vergüenza al hacerlo.

En primer lugar, no es un examen en el que deban demostrar sus condiciones durante el sexo. Ambas formas son correctas y brindan la oportunidad de compartir unos minutos de pasión en compañía.

Cuando la decisión está condicionada por prejuicios o tabúes hay que intentar salir de ese lugar y atreverse al cambio. Es común que hombres y mujeres decidan hacerlo con la luz apagada por pudor a ser vistos. Mostrarse al desnudo y que descubran sus gestos faciales suele ser traumático.

En los casos de parejas afianzadas pueden conversar sobre las opciones, los miedos y aquello que los incomoda. Sin embargo, se asombrarán con la respuesta.

Su compañero no está pendiente de las imperfecciones que pueda tener. De hecho, está a su lado hace mucho tiempo y la desea tal como es.

Cuando la  relación es casual es posible que hacerlo con la luz apagada les resulte más sencillo. La confianza no se alcanza de un minuto a otro y es entendible que surjan algunas dudas.

De todos modos, los dos están en la misma condición. Si llegaron al punto de intimar no queda mucho por esconder.