Haciendo a un lado los malos hábitos alimenticios

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la nutricionista Eliana Delgado Villanueva el 11 marzo, 2019
Paula Aroca · 18 junio, 2019
En la medida de lo posible debemos evitar todos aquellos alimentos procesados y con conservantes y optar por los de procedencia ecológica. De este modo evitaremos el sobrepeso y numerosas enfermedades

Podrá sonar muy difícil de hacer, pero es más fácil cambiar los malos hábitos alimenticios cuando sabes lo que realmente te hace daño.

Unas de las comidas que más trastornos puede ocasionar a nuestra salud son los alimentos procesados. Sí, aquellos que se comen porque son más rápidos de preparar y tienes frente a ti cuando te entra el apetito.

Pocos pueden negar que las comidas procesadas tienen un buen sabor. Además, se pueden conseguir en casi cualquier parte. A veces, incluso es lo más práctico para tu vida ajetreada.

Sin embargo, hay muchas razones por las cuales es mejor cambiarlas por alimentos frescos. Incluso, mejor aún, podemos sustituirlas por comida cocinada por uno mismo cada vez que sea posible.

En este artículo te presentamos algunos de los problemas que te pueden acarrear los malos hábitos alimenticios. ¡Apunta!

Radiografía del problema de obesidad

Corazón de una persona obesa

Habrás escuchado que durante los últimos años ha aumentado el número de personas obesas. Si analizáramos las prácticas alimenticias de la población obesa, podríamos tener una radiografía de esta problema. Además, este ya ha permeado entre la población infantil.

La dieta de estas personas generalmente se compone de alimentos procesados o altamente concentrados. Es decir, comida que ha sido procesada.

Durante el procesado, estos alimentos pueden perder nutrientes como hidratos de carbono, proteínas, grasas, fibra y agua. Además, al ser modificados, pueden ser más difíciles de digerir por el cuerpo.

Descubre: Índice de Masa Corporal y tipos de obesidad

El placer dañino de los malos hábitos alimenticios

A cualquiera le pasa que al comer un alimento procesado se le despierta una sensación placentera.

Al recibir nuestro cuerpo este tipo de alimentos altamente procesados, o altamente concentrados, se suele estimular la dopamina (un neurotransmisor del placer). Así, esto generaría una sensación de placer cada vez que ingerimos ese alimento.

Esto puede hacer que se sienta la necesidad de regresar una y otra vez a la misma comida hasta volverla una adicción. De ahí a la obesidad solo hay un paso.

Entre los alimentos procesados que más hacen aumentar de peso están los que contienen jarabe de maíz dealta fructuosa, azúcar y GMS (glutamato monosódico).

Además, este tipo de comida procesada contiene, por lo general, ciertos ingredientes que no cumplen con los principios de una correcta combinación de alimentos.

Asimismo, puede provocar una reducción de la energía. Y es que aunque nos parezca que nos aporta más energía, este efecto se desvanece rápidamente y solo queda la grasa. De esta forma, el cuerpo suele requerir más energía para su funcionamiento al tener más volumen.

Además, también puede provocar inconvenientes a nivel digestivo, enfermedades diversas y sobrepeso. Cuando consumimos alimentos procesados nuestra microbiota puede sufrir un desequilibrio en algunos casos. Esto conduce a padecimientos digestivos.

Así, estos alimentos implican un trabajo de digestión para el cuerpo, pero realmente no le aportan casi nada. Su contenido en nutrientes es muy bajo.

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Depresión, problemas de memoria y otros padecimientos

Mujer con depresión

Los alimentos procesados también podrían aumentar la depresión, los problemas de memoria y los cambios de humor. Esto podría deberse a varios motivos.

En primer lugar, una dieta equilibrada nos aporta las vitaminas y minerales necesarios para tener una mente y un cuerpo sanos. Así, nuestro organismo estaría más fuerte para luchar contra la depresión, por ejemplo.

En cambio los alimentos procesados, casi no nos aportan ningún nutriente, por lo que seríamos más susceptibles frente a estas enfermedades.

Por otro lado, el consumo excesivo de estos alimentos podría favorecer la aparición de ciertas enfermedades, como las cardiovasculares. El padecer ciertas enfermedades, especialmente si son graves, puede aumentar el riesgo de sufrir depresión.

Para los productores de este tipo de alimentos, su beneficio es que los ingredientes que requieren los alimentos procesados son de mucho más bajo costo que los ingredientes naturales.

Sin embargo, cuentan con mucho menos valor nutricional.  Por ejemplo, las grasas y aceites utilizados en los alimentos procesados suelen ser refinados.

Esto significa que son despojados de los ácidos grasos esenciales necesarios para los niveles saludables de azúcar en sangre. Y la realidad es que tu corazón, las hormonas y el cerebro sufren cuando decides comer estas grasas y aceites.

Entendemos que no es fácil, pero sabiendo todo esto, ¿estarías dispuesto(a) a cambiar tus malos hábitos alimenticios? ¡Inténtalo!

Imagen cortesía de Mark Nye

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