Haloperidol: qué es y cómo actúa

Usado desde el siglo XX, el haloperidol es útil frente a la psicosis y la esquizofrenia, centrando su mecanismo de acción en bloquear los receptores de dopamina.

El haloperidol es un fármaco antipsicótico de primera generación útil en el tratamiento de ciertos desórdenes mentales en los que las concentraciones de ciertos neurotransmisores están alteradas. Es el caso de la esquizofrenia o la psicosis.

Actualmente está extendido el uso de más de 30 fármacos antipsicóticos. Podemos diferenciar dentro de ellos dos grupos: los antipsicóticos de primera generación o típicos (entre los que están la clorpromazina o el haloperidol) y los más recientes, conocidos como de segunda generación o atípicos y que incluyen la clozapina y la risperidona, entre otros.

¿Qué son los fármacos antipsicóticos?

Qué son los fármacos antipsicóticos

Entendemos como fármacos antipsicóticos aquellos que sirven para el tratamiento de la psicosis, la esquizofrenia, las alucinaciones o la conducta agresiva. La esquizofrenia es una de sus indicaciones más repetidas pero también han demostrado su eficacia en trastornos como la manía o la demencia.

La esquizofrenia es más frecuente que otras patologías como pueden ser el alzheimer o la esclerosis múltiple, siendo su abordaje complejo.

Este tipo de fármacos afectan a la transmisión de la información en el cerebro. En concreto, su acción está relacionada con la dopamina pues este mediador se encuentra elevado en las personas con esquizofrenia.

De esta manera, los fármacos antipsicóticos desempeñan su acción interaccionando con los receptores de dopamina, bloqueándolos e impidiendo que se produzca una sobreactivación de los mismos.

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El haloperidol como antipsicótico

mecanismo de acción

Como ya hemos visto, el haloperidol es un fármaco antipsicótico que se engloba dentro de los de primera generación. A nivel mundial es uno de los más utilizados. A menudo se requiere para tratar alteraciones psicóticas, tics o diversos tipos de síndromes como el síndrome de Tourette.

Su mecanismo de acción consiste en bloquear los receptores de dopamina del cerebro. Esto es muy útil pues la acción de esta sustancia se encuentra desmedida en los casos de esquizofrenia o psicosis.

A pesar de la ayuda que ofrece la farmacoterapia, es alto el porcentaje de pacientes que no siguen las pautas descritas. Los efectos adversos también promueven en ocasiones el abandono del tratamiento y el incumplimiento de la posología.

Aunque se haya logrado estabilizar la enfermedad, el paciente nunca debe dejar de tomar este medicamento sin consultar a su médico. Puede que éste resuelva reducir la dosis poco a poco pero nunca bruscamente pues puede desembocar en la aparición de efectos adversos no deseados.

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Efectos adversos del haloperidol

RMN del cerebro para el diagnóstico de la epilepsia

Al igual que el resto de los antipsicóticos, el tratamiento con haloperidol conlleva la aparición de algunos efectos adversos de interés. Estos se encuentran asociados al ya comentado bloqueo de los receptores de dopamina y entre los que se encuentran los siguientes:

  • Síndrome piramidal. Se trata de un trastorno parecido al parkinson por lo que debe tenerse cuidado en pacientes que presenten esta enfermedad de manera subyacente.
  • Acatisia. Este trastorno se caracteriza por la incapacidad de permanecer quieto y tranquilo.
  • Síndrome neuroléptico maligno. Es una reacción adversa bastante grave que cursa con hipertermia, alteraciones musculares y respiratorias. Su control es muy importante pues incluso puede desembocar en la muerte del paciente.
  • Discinesias. Movimientos involuntarios de la cara y las extremidades, los cuales aparecen tiempo después del inicio del tratamiento con haloperidol.
  • Desequilibrios hormonales. Entre ellos destaca la hiperprolactinemia (secreción exagerada de prolactina).
  • Síntomas gastrointestinales como pérdida de apetito, náuseas y vómitos.
  • Efectos sobre el sistema cardiovascular. Entre estos destacan la aparición de taquicardias o arritmias.
  • Efectos sobre el sistema nervioso central, entre los que están la depresión, confusión o insomnio. Estos síntomas hacen que el paciente deba tener cuidado a la hora de conducir o desempeñar tareas cotidianas que requieran cierto nivel de atención.

Así mismo, también puede aparecer disfunción sexual, somnolencia y sedación. Estos últimos efectos tienden a disminuir según progresa el tratamiento.