El hambre emocional ¿Cómo evitarlo?

María Enriquez · 18 diciembre, 2019
¿Cuántas veces has comido por aburrimiento? En ocasiones sentimos un vacío en el cuerpo que identificamos como hambre. Podemos llegar a confundir nuestras emociones, o incluso la sed, con esa necesidad de comer

El hambre emocional se ha definido como «comer en respuesta a una gama de emociones negativas, tales como ansiedad, depresión, cólera y soledad»; pero actualmente hay una serie de estudios que muestran que un estado de ánimo positivo también puede provocar un aumento de la ingesta de alimentos.

¿Qué factores pueden desencadenar el hambre emocional?

El hambre emocional está relacionado con nuestras emociones. Un día malo, discusiones, preocupaciones, estrés, ansiedad y, en las mujeres, los días previos al periodo menstrual son algunos ejemplos de factores desencadenantes del hambre emocional. No debemos olvidar otro factor muy importante: el embarazo.

El comer emocionalmente puede darse también en momentos de alegría y felicidad. Un claro ejemplo sería el festejo de un cumpleaños, una comida familiar, una boda, cenas de fin de año, etc.

Aprendamos a tomar conciencia de la situación para así poder enfrentarnos a estos momentos sin estar sujetos a lo que demanden nuestras emociones, tanto las negativas como las positivas.

Ahora que conocemos los factores que pueden desencadenar el hambre emocional, estamos en condiciones de saber un poco más.

¿Cuáles son las opciones para evitar comer «de manera emocional»?

A continuación te presentamos algunas opciones que podrían funcionarte para evitar comer «de manera emocional». Sin embargo, estas podrían no funcionar en tu caso. Si la conocida como hambre emocional te hace darte atracones a menudo y crees que esto afecta a tu calidad de vida, lo mejor es que consultes con un especialista de la salud mental.

Son variadas las opciones que podemos adoptar ante el hambre emocional.

En caso de sentir la necesidad imperiosa de comer podemos optar por lo más sano. Por ejemploen vez de comer patatas fritas, chocolates, hamburguesas (alimentos preferidos de las emociones), debemos elegir fruta, zumo, incluso un vaso de agua de forma pausada y tranquila. De este modo, podemos superar la crisis.

Estres

Otra opción sería salir a tomar aire fresco o realizar una caminata para despejar la mente y calmar la ansiedad.

Por otra parte, las mascotas podrían ayudar a reducir los niveles de ansiedad y estrés. Así lo explica la Asociación Americana de Ansiedad y Depresión. Y no sólo nuestros amigos del reino animal, el contacto y la conversación con un amigo o amiga también podría ayudarnos a evitar un atracón de comida rápida innecesario.

Otras opciones son leer un libro que nos agrade, escuchar música, meditar, etc. O podemos tomarnos unos minutos para respirar tranquila y lentamente.

Está en nosotros saber elegir la opción que más se adapte a nosotros mismos para superar la crisis. Al final, nos sentiremos más fuertes y ganaremos en autoestima.

Una pregunta importante

A lo largo del día ¿Cuántas veces comemos por el hambre emocional y cuántas veces lo hacemos por hambre real? Respondiendo esta pregunta con sinceridad podemos mejorar nuestra relación con la comida.

Muchas veces en la vida pasamos por momentos en que nos sentimos decaídos, sin ninguna salida, y caemos en el error de buscar saciar el vacío que sentimos con comida.

El hambre emocional, aparte de contribuir a aumentar de peso, puede acarrear a la larga diversos problemas de salud.

Para concluir, recomendamos consultar a un psicólogo en caso de no poder superar o no tener la voluntad necesaria para luchar en este tipo de situaciones. El especialista puede orientarnos acerca de cómo canalizar y re-direccionar estas emociones para una vida más plena y feliz.

  • Katterman SN, et al. (2014). Mindfulness meditation as an intervention for binge eating, emotional eating, and weight loss: A systematic review.
  • Wardle J, et al. (2016). Chapter 55 — Diet and stress: Interactions with emotions and behavior in Stress: Concepts, cognition, emotion, and behavior.