Hay amores breves que se quedan grabados en el alma

Valeria Sabater · 16 abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 23 diciembre, 2018
Hay amores breves que se quedan grabados en el alma, como retazos de un pasado al que volvemos con frecuencia para ser felices.

Hay amores breves, fugaces como la brisa de un verano. Como esos abrazos que envuelven unos instantes para, luego, dejarnos solos, pero con emociones positivas, sabiduría y, en suma, un bonito y dulce recuerdo.

Algo que suele decirse a menudo es que los amores breves suelen quedar como  ‘heridas abiertas’ en el corazón. De allí que no se mantengan en el recuerdo.

Lejos de anclarnos ‘a lo que pudo haber sido y no fue’, estos amores son una experiencia que nos ha quedado –para bien– en la memoria. Nos han enriquecido y nos han hecho, en parte, en quienes somos ahora.

Siempre será mejor volver a ese rincón del alma que nos dejaron esos amores breves para volver a percibir su magia y su dulzura, que lamentar no haberlos vivido jamás.

Amores breves, pero eternos

Decía Mario Benedetti que los amores eternos son los más breves. Resulta curioso cómo la memoria emocional se va a menudo hacia esos rincones donde almacenamos estos ‘retazos’, fragmentos de nuestra vida afectiva, para recordar la felicidad de antaño.

Hay amores breves que son eternos.

A veces dura más el propio recuerdo que el tiempo amado

El auténtico secreto de los amores breves es que los vivimos en esa primera fase del enamoramiento. En ella, todo es muy intenso y perfecto, el caos químico nos lleva a deleitarnos con esta etapa maravillosa.

  • La ruptura, ya sea acordada entre ambos o por alguna de las dos partes, eleva aún más la carga emocional.
  • Los amores breves no nos permiten consolidar del todo la relación, ni siquiera madurarla. Nos quedamos en esa fase previa donde a ‘lo perfecto’ se le añade, además, el componente trágico de la ruptura, por la brevedad de la propia relación.
  • A medida que pasa el tiempo la memoria suele idealizar muchas veces la propia realización. Pensamos en lo que pudo ser, en lo que nos quedó por vivir, en lo felices que hubiéramos sido.
  • El recuerdo y el modo en que integremos lo experimentado en esa relación hará que avancemos con mayor o menor madurez. Si nos centramos en ‘la pérdida’ nos será muy complicado iniciar nuevos compromisos.

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Idealizar no siempre es bueno

Hay amores maravillosos, amores que nos decepcionan y amores que se enfrían con el tiempo. Sea como sea, en algo en lo que nunca deberíamos caer es en idealizar.

Tanto a las personas o a esas relaciones ‘efímeras’ del pasado. Es muy común ‘idealizar amores fugaces’, relaciones que apenas duraron unos días o unos meses.

  • Creamos una serie de pensamientos y razonamientos que terminan por encumbrar tan alto a algunas personas. Así, más tarde, cada vez que iniciamos una nueva relación, acabamos siempre haciendo comparaciones. No es lo adecuado.
  • Hay quien llega a pensar que ‘aquella persona’ era mucho más de lo que merecíamos, que no era para nosotros y que, por ello, la relación fue tan breve. No es aconsejable.
  • Las relaciones deben ser recíprocas, y nunca son buenas aquellas donde lleguemos a pensar que la otra persona nos supera o está lejos del alcance.

Si fueron sinceros, merecieron la pena

Nunca te arrepientas de la vida experimentada con autenticidad e intensidad, aunque más tarde te trajera lágrimas y cierta tristeza.

Si los amores breves dejan muchas veces vacíos en el corazón, hemos de ser capaces de poner en la balanza todo lo que nos han aportado:

  • Buenos recuerdos.
  • Aprendimos a amar y a ser amados.
  • Emociones intensas cargadas de autenticidad.
  • Palabras sinceras que elevaron la autoestima.
  • Vivimos un periodo breve que nos permitió ver la vida con positividad y nobles emociones. Todo ello son pilares para el crecimiento personal, reserva cognitiva que puede acompañarnos para siempre.

Como siempre suele decirse en estos casos, siempre será mejor lamentarse de haber perdido algo bueno, que no haberlo conocido. Además, vivir es experimentar y también dejar ir.

Los amores breves, si fueron sinceros, merecieron la pena

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Amores breves, bonitos y memorables

Los amores breves son experiencias que nos ponen a prueba. Con ellos demostramos si somos valientes para seguir avanzando o, por lo contrario, para quedar encallados en el pasado para alimentarnos solo de la nostalgia.

Siempre será mejor hacerles un rincón muy especial en el alma y el cerebro como parte de ese pasado experimentado y de un legado personal y emocional que nos define también como personas.

Cada uno de  nosotros somos ‘todo lo que nos ha ocurrido’, pero también somos las valoraciones que hacemos de dichas vivencias.

Si percibimos los amores breves como hechos dolorosos viviremos en sufrimiento. Si los integramos como algo positivo y enriquecedor, estaremos abriéndonos a más posibilidades porque habremos entendido que la finalidad en este mundo es ser felices. Es algo que no debemos olvidar.