¿Hay demasiados alimentos con harinas blancas en tu dieta?

Al sustituir las harinas blancas por las integrales, además de obtener todos los beneficios de la fibra conseguiremos evitar la ansiedad y las ganas de comer dulces

La harina es un ingrediente muy presente en la dieta promedio actual. Pues se encuentra en gran parte de los alimentos que comemos. Generalmente tenemos acceso a un tipo de harina refinada, las harinas blancas. Mucho más comercializada que las harinas integrales.

Está en nuestros panes, galletas, pastas, pizzas, tortas, pasteles, sándwiches, etc. Cuando consumimos cualquiera de estos alimentos, incorporamos harina blanca a nuestra dieta.

Si tienes interés en mejorar tu salud y/o necesitas bajar de peso, sin duda debes considerar la sustitución de la harina blanca por harina de trigo integral. ¿Por qué?

Los estudios realizados han demostrado que los alimentos que contienen harina refinada tienden a provocar más el aumento de peso y contienen menos nutrientes que los alimentos que contienen harina del grano entero.

¿Cuál es la diferencia entre una harina y otra?

Básicamente hay dos clases de harina:

  • las integrales (conservan sus componentes originales)
  • las que han sido procesadas y refinadas para obtener las comúnmente llamadas “harinas blancas”.

La harina integral conserva el pericarpio, la cascarilla del grano (conocida comúnmente como “salvado”), el germen y el endospermo. Lo que sucede con la harina blanca es que, al ser refinada, el germen y el salvado se descartan.

¿Por qué reducir su consumo?

Es importante saber que, desde el punto de vista nutricional, la harina blanca es muy pobre, pues casi no contiene vitaminas ni minerales y se elimina el contenido de fibras, tan necesarias para el organismo.

En la comida refinada los nutrientes esenciales se destruyen. Incluso se discute si lo que resta del proceso de refinación puede ser considerado un verdadero alimento…

Una vez descartado el componente nutritivo del grano, la harina resultante se compone de puro almidón. Es decir, contiene únicamente una fracción mínima de los nutrientes del grano natural.

Además, la harina blanca pasa por un proceso de blanqueo que elimina aún más sus nutrientes.

¿Son adictivas las harinas blancas?

Sí, lo son en cierta medida, ya que todo lo que lleva harina blanca produce en nuestro organismo una subida de insulina que tiene como consecuencia una mayor necesidad de consumir más alimentos con alto nivel de azúcar y harinas.

En otras palabras, demasiadas harinas blancas en tu dieta provocan desajustes en tus niveles de insulina. Esto resulta importante para las personas que padecen diabetes.

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La solución: cambiar por harinas integrales

Los alimentos que contienen trigo integral son una opción saludable. Ayudan a perder peso sin hacer dietas estrictas. Y además, no te darán ansiedad y antojo de dulces.

Hoy en día existe en el mercado una infinidad de productos hechos de trigo integral, en lugar de harina blanca.  Otra opción, es elaborar en casa alimentos con harina integral. La cual es muy fácil de conseguir en comercios de naturismo y dietética.

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Un cambio de vida

Decídete a tomar las riendas de tu salud y realizar cambios en tu alimentación. Lleva una vida más activa y menos sedentaria. También conviene reducir las harinas blancas de tu dieta.

Lo importante es aprender a elegir sabiamente qué combustible proporcionas a tu organismo. Las harinas integrales te van a brindar un mayor número de nutrientes necesarios para preservar tu salud y ningún elemento negativo que te provoque ansiedad o ganas de darte una atracón de dulces.

Y tú, ¿consideras que tienes adicción por las harinas blancas? ¿Has incorporado ya las harinas integrales a tu dieta? ¿Te gustan?

Fotografía cortesía de Nicole – monteregina