¿Hay diferentes clases de felicidad?

Francisco María García 16 febrero, 2018
Descubre a continuación cuáles son las diferentes clases de felicidad y cómo puedes hacer para alcanzarlas en distintos momentos de tu vida. ¡Anímate!

Ningún anécdota feliz es exactamente igual a otra. A pesar de la alegría, el placer y la satisfacción, las circunstancias son totalmente diferentes. En vista de ello, ¿Alguna vez te has preguntado si existen diferentes clases de felicidad?

Se dice que la aspiración mayor de la humanidad por siempre ha sido y será la obtención de la felicidad en la vida. No obstante, ¿Cómo se puede alcanzar? 

Muchas personas creen que la felicidad, para ser tal, debe ser fácil, constante y, por consiguiente, permanente. Esto es imposible, pues es necesario experimentar otros sentimientos y emociones para poder vivir una experiencia completa.

Asimismo, no es realista pensar que la felicidad es la supresión de los problemas, ya que estos forman parte de la existencia, lo queramos o no.

Varias corrientes filosóficas afirmaban que la felicidad no es inherente a la vida humana y que, por lo tanto, es inútil buscarla. Por otra parte, las corrientes más modernas afirman que hay que olvidarse de la felicidad como un estado permanente y disfrutar de la magia de los instantes y del tiempo presente.

Clases de felicidad

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Si es cierto que la felicidad nunca está completa, se puede pensar que existen diferentes tipos. Hay estudios que hablan de cinco clases de felicidad basadas en los siguientes aspectos:

  • Emociones placenteras. se enfoca en las sensaciones placenteras sensoriales y emocionales, sin importar cuánto duren. Es un tipo de felicidad muy frágil, pues las circunstancias externas pueden afectar su disfrute o ponerle fin.
  • Vida comprometida. Además de buscar siempre las emociones placenteras, la persona halla sentido en actividades que disfruta y cuyo valor ha internalizado. Por ejemplo la lectura, la práctica de un deporte, de un arte o dedicarse a la enseñanza, entre otras.
  • Relaciones personales y sociales. Se da mucho valor a las relaciones personales, cuyo desarrollo se busca y disfruta; no se concibe la vida sin compartir con otros. Además, suelen ser personas que se sienten cómodas y realizadas formando parte activa de las comunidades.
  • Vida significativa. En este tipo de felicidad, las personas ven la trascendencia de su vida más allá del bienestar personal. Se guían por valores muy sólidos. Se enfocan en mejorar el mundo de algún modo y ayudar en sentido amplio a los demás.
  • Éxitos y logros. La buscan las personas con una escala de valores determinada y que con base en ella han planificado los logros deseados. Éxito económico, profesión, autonomía, reputación, suelen ser algunos objetivos buscados.

La publicidad ha reducido la felicidad al aspecto tangible y al culto a lo material. Se trata de una felicidad frívola y frágil que está basada en el logro económico, la obtención del placer y en el hecho de conseguir un estatus social determinado.

Cuando una persona siente que no ha alcanzado esos estándares, se siente infeliz. En otras palabras, se siente fracasada.

Ver también: El respeto hacia ti mismo: así empieza la felicidad

Consejos para disfrutar de la felicidad

El respeto hacia ti mismo así empieza la felicidad

  • Cuidar la propia salud física, psicológica y emocional. La biología humana está diseñada para sentir bienestar y placer, y eso solo se logra disfrutando de buena salud.
  • Amar y expresar afecto. Sentir, dar y recibir amor sin prejuicios; el amor puede convertirse en una eficaz herramienta mental, que nos aleja de los conflictos de cada día.
  • Disfrutar el presente. La vida puede transcurrir en una agotadora búsqueda que no deja disfrutar lo que realmente existe, que es el presente; se trata del Aquí y el Ahora.
  • Apreciar todo lo existente en su justa dimensión. Comenzando por el planeta, la naturaleza, los animales; siguiendo con el conocimiento, el arte, la música y todos los frutos del ingenio humano; y, sobre todo, apreciar las pequeñas cosas.
  • Dedicarnos a aquello que nos llena y que se ajusta a nuestra escala de valores.
  • Buscar nuestra satisfacción sin perjudicar a otros.
  • No afanarse en buscar la felicidad permanente. Esa búsqueda puede ser en sí misma agotadora y conducir a la frustración. Reconocer que los problemas forman parte de la vida humana es un primer paso para disfrutar todo lo demás.
  • Ser libres, en la medida de lo posible. Eso implica vivir de acuerdo con las propias convicciones y el derecho a elegir en cualquier ámbito de la vida.
  • Aprender a superar las adversidades; se trata de buscar las formas de salir más fortalecidos de circunstancias difíciles. Las experiencias negativas que se van viviendo, puedes reconvertirse en importantes lecciones vitales.
  • Dar sentido a la vida. Está demostrado que contribuir a la felicidad de otros da una gran satisfacción y llena de significado y trascendencia la existencia.

Independientemente de las clases de felicidad que se consideren mejores para sí, lo más recomendable es procurar experimentarlas todas.

Tal y como lo dijo el filósofo Immanuel Kant (1724-1804): “La felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. 

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