He aprendido a estar sola sin sentirme sola

Raquel Lemos · 16 enero, 2018
Aprender a estar sola te abrirá un mundo de posibilidades, ya que te permitirá tener el control de tu vida sin necesidad de estar continuamente rodeada de gente para no sentirte vacía

Después de mucho tiempo en el que sentía una ansiedad tremenda cada vez que estaba sola, aprendí a estar sola sin sentir esa presión de la soledad que antes me agobiaba.

Estar sola me ha ayudado no solo a disfrutar de mi propia compañía, sino también a eliminar determinadas creencias de mi mente que estaban condicionando mi comportamiento.

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Porque, en más de una ocasión, me sentía igualmente sola aun rodeada de personas y, debo confesar, que me ha ocurrido lo mismo estando en una relación amorosa.

Estar sola no es marginarse

Muchas veces, confundimos estar solos con marginarnos y aislarnos de los demás. De hecho, puede que nos sintamos así porque las personas de nuestro alrededor nos lo recuerden a cada momento.

A mí me pasó, sobre todo cuando me reconcilié con mi soledad. En el momento en el que estuve bien sola y aprendí a disfrutar de mí, a mi alrededor empecé a escuchar frases del estilo “eres antisocial”.

Mujer al lado de una barca

No obstante, estar sola no está reñido con ser social. Me considero una persona a la que le encanta hacer nuevos amigos, conocer personas diferentes e interactuar con los demás.

Sin embargo, sé disfrutar de mis momentos a solas y no me obligo a ver a mis amigos si no me apetece únicamente porque hace tiempo que no los veo.

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En ocasiones, antes de estar bien conmigo misma, sentía una presión tremenda cuando había un evento y no me apetecía ir. En mi mente se producía un conflicto: lo que en verdad quería y lo que “debía” hacer.

Lo más revelador fue darme cuenta de que estar con personas no me hacía sentir llena. Continuaba sintiéndome vacía. Ahora comprendo que era porque no me había dado la oportunidad de estar conmigo misma.

Las presiones de la sociedad

No somos conscientes, pero la sociedad nos presiona constantemente. No solo las personas de nuestro entorno lo hacen, sino las creencias, la publicidad, las películas

Tener pareja e hijos parece un objetivo que, aunque muchas personas no siguen, continúa siendo el modelo establecido. ¡Y qué decir de los amigos! Cuesta mucho soltarlos cuando cambiamos y ya no tenemos nada en común con ellos.

Mujer caminando sola

Pensamos, y yo lo pensaba, que las relaciones tienen que ser duraderas y que hay que aferrarse a ellas porque el hecho de que se acaben implica el final de nuestra vida social.

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No obstante, sabemos que podemos hacer nuevos amigos. Podemos, también, encontrar a una nueva pareja. No estamos limitados para ello. Sin embargo, así lo creemos.

Aún nos cuesta interiorizar la frase de que “los finales pueden ser nuevos comienzos”. Sin embargo, nos han enseñado a practicar el apego, incluso aunque aquello a lo que nos apegamos no nos llene o hasta nos haga daño.

Caminar en dirección contraria

Cuando empiezas a caminar en dirección contraria, a cuestionar las creencias, a dejar de hacer aquello a lo que antes te sentías obligado, todo se hace cuesta arriba.

No es fácil volverse “diferente”. Sin embargo, cuando esto nos haga sentir miedo, pensemos en todo aquello que se ha interpuesto a lo que estaba establecido y tiene ahora éxito.

Las modelos, ahora, no tienen que ser delgadísimas y también las hay que tienen síndrome de Down o alguna particularidad en su piel.

Estos son solo ejemplos que pueden ayudarnos a no seguir la misma dirección que toman los demás. Porque estar y apostar por nosotros es mucho más valioso.

Mujer sola mirando al horizonte

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Cuando yo entendí mi miedo a estar sola, también fui consciente de que tenía una muy baja autoestima. Buscar la aprobación externa, hacerme responsable de cómo se sienten los demás, preocuparme por si me rechazan…

Todo esto quedó atrás en cuanto empecé a conocerme mejor, a estar sola y a darme cuenta de que no necesitaba a nadie. Porque no es lo mismo necesitar que elegir.

Puedo elegir tener pareja o elegir quedar con mis amigos. Puedo elegir acudir a determinado evento, pero no necesitarlo para no sentirme sola.

¿Alguna vez te has visto en esta tesitura? ¿Evitas estar solo?

Si has conseguido estar bien contigo mismo, sabrás cuánto te ayuda esto a tener relaciones mucho más sanas y a actuar conforme a lo que sientes, no a lo que crees que debes.