He dejado de dar explicaciones a la gente que entiende lo que quiere

Valeria Sabater · 13 febrero, 2016
Nadie está obligado a dar explicaciones sobre sus creencias, valores, gustos o pareja. Las explicaciones solo son necesarias en situaciones que generan incertidumbre o sufrimiento y siempre en un marco de respeto.

Desde la psicología cognitiva nos recuerdan muy a menudo que no estamos obligados a dar explicaciones a nadie sobre lo que hacemos, pensamos o lo que elegimos en nuestro día a día.

Por encima de esta dimensión está siempre el “autointerés”, la necesidad de conocernos a nosotros mismos y actuar de acuerdo a nuestros principios y valores, respetando a su vez a quienes nos rodean.

El acto de dar explicaciones es necesario en caso de que nuestras decisiones tengan que ver con segundas personas, pero el acto de asumir responsabilidades propias va de la mano de esa capacidad de saber actuar y decidir, sin tener que justificar lo que hacemos ante los demás.

Sabemos también que nos pasamos la vida dando explicaciones por todo, de ahí que te invitemos en esta ocasión a reflexionar sobre ello.

Cuando dar explicaciones se vuelve una costumbre

Como en todo en la vida, hay un límite y un equilibrio. Podemos pedirle explicaciones a nuestra pareja si, por ejemplo, no aparece por casa en tres días. Haremos lo mismo con nuestros hijos ante una mala conducta, y con nuestros amigos si nos hacen algo que no esperábamos.

  • Las personas necesitamos dar y recibir explicaciones ante situaciones que generan incertidumbre, extrañeza o sufrimiento.
  • Ahora bien, desde la psicología cognitiva y la psicología positiva se enfatiza la necesidad de no hacer del acto de “dar explicaciones” una costumbre en la vida diaria ante situaciones que no las exigen.

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El problema de dar explicaciones reside también en el tipo de comunicación que establezcamos. Si el diálogo es constructivo, empático y constructivo la comunicación fluye y hay entendimiento.

Sin embargo, en muchos casos hay quien “entiende lo que quiere”, o más aún, lejos de escuchar, solo piensa en la respuesta que va a darnos porque ya ha llegado a su propia conclusión, aunque no tiene por qué coincidir con la realidad.

  • Dar explicaciones no debería ser una costumbre tan arraigada en nuestros contextos sociales. No, al menos, cuando lo que se busca es juzgar a los demás de acuerdo a su conducta o elecciones.
  • Las explicaciones solo son necesarias cuando una situación concreta así lo requiere, y con el fin de que se instaure el equilibrio en la relación.
  • A la hora de dar explicaciones debe existir un diálogo respetuoso, abierto y democrático. Emisor y receptor deben atenderse con empatía y dedicación para ahondar en la propia situación y buscar un acuerdo, esa sintonía que todos necesitamos durante las conversaciones.

Aspectos en los que nunca deberíamos dar explicaciones

dar explicaciones

Estamos seguros de que en tus contextos sociales más próximos (amigos, familia, trabajo, pareja…) te ves obligado a tener que dar más de una explicación sobre aspectos de tu vida que no te apetece compartir, y aún menos tener que justificar.

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A modo de ejemplo, y para tenerlo en cuenta, te señalamos qué dimensiones son las que te pertenecen “solo a ti” y por las cuales no es necesario ni conveniente dar explicaciones:

No debes dar explicaciones sobre lo que es prioritario en tu vida

Lo que es importante para ti solo atañe a tu persona. Si tu máxima pasión es viajar, no todo el mundo entenderá que te pases el año ahorrando en lugar de cambiarte de lavadora o tener un coche más nuevo. No tienes por qué justificar nada y, si lo haces, basta con hacerlo solo una vez.

No debes dar explicaciones sobre si estás soltero o el tipo de pareja que tienes

¿Cómo es que aún no tienes pareja? ¿Aún no tenéis hijos? ¿Tu novio es un poco callado no? ¿Y por qué no estáis viviendo más cerca de tu familia?

Estamos seguros de que estas preguntas te son muy conocidas. La gente suele preguntar por inocente interés, pero son aspectos que nos incomoda tener que justificar y que en realidad no le importan a nadie más que a ti.

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No debes dar explicaciones sobre tus creencias o valores

Los valores, las creencias y las opiniones se defienden, no tienen por qué explicarse o justificarse. Si practicas un tipo de religión o sientes afinidad por un tipo de espiritualidad no hay por qué detallarle a nadie por qué lo haces y qué razones te han llevado a esa elección.

  • Tú eres tus elecciones, los demás deben acerptarte tal y como eres sin tener que pedirte explicaciones.
  • Convivir es respetar y, por ello, se trata solo de aceptarnos entre nosotros tal y como somos. Las explicaciones solo serán necesarias, tal y como te hemos señalado antes, en casos de desavenencias o problemas personales.

Vive en libertad siguiendo tus propios valores, actúa con respeto y sé feliz por cada aspecto que has hecho tuyo en tu camino.