Heridas del pasado: no las dejes avanzar y supéralas

Las heridas del pasado pueden ser las que estén impidiendo vivir el presente con plenitud y ser realmente felices, por lo que debemos aprender a pasar página

La vida está compuesta por ciclos de alzas y bajas. Es como si viviéramos en una caprichosa montaña rusa que, sin lógica, nos lleva a la cumbre y, un día después, al subsuelo. No podemos elegir cómo nos tratan los demás. En esta interacción social es inevitable que surjan conflictos y heridas. En nuestra mano está el hecho de no dejar avanzar las heridas del pasado.

En este artículo proponemos unas reflexiones para poder superar los traumas enquistados. De hecho, el camino en esta vida es individual y es uno mismo quien tiene las soluciones. Debemos aprender a soltar lastre y aliviar nuestra carga emocional. Quizá es el momento de cerrar para siempre las heridas del pasado y ser feliz. 

Conócete a ti mismo

No podemos tomar un medicamento si con anterioridad no conocemos la enfermedad. Debemos ser conscientes de las cosas que nos hacen infelices. Así, tenemos que tratar de identificar las heridas del pasado que nos impiden seguir el camino con normalidad.

Para ello, debemos ser valientes y enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestros miedos, traumas y debilidades.

Debemos conocer nuestro dolor. Verlo de frente y ser capaces de no sobredimensionarlo. Aceptar que ya nada podemos hacer por volver atrás en el tiempo y pasar página. Tener un mirada crítica y objetiva de nosotros mismos nos dará una dosis de realidad.

Además, hay que tener en cuenta que el dolor tiende a magnificarse con el tiempo en nuestro recuerdo.

conocerse a uno mismo para curar las heridas del pasado

La experiencia es el mejor maestro

Aunque pueda parecer irónico o, incluso, ofensivo, las heridas del pasado pueden servir para curtirnos. Nadie nace aprendido. Algunas situaciones dolorosas pueden hacernos personas más fuertes y valientes. Por lo tanto, la idea es tratar de cambiar el enfoque de nuestro dolor, hasta poder asimilarlo y sacar provecho de la adversidad.

La experiencia nos forma como personas. Nos templa el carácter. Nos hace saber lo que queremos y lo que no queremos. De esta forma, peldaño a peldaño, en cada tropiezo hay una enseñanza que podemos extraerle a la vida.

Así, la propia rutina se convierte en un gimnasio lleno de esfuerzo, sudor y fuerza ante la dificultad.

Inteligencia emocional

¿Por qué somos capaces de llorar veces y veces por una misma herida del pasado? La clave está en que debemos desarrollar nuestra inteligencia emocional. Aprender a ver las cosas con perspectiva y, sobre todo, aprender a perdonar. A los demás y a nosotros mismos.

Con la inteligencia emocional descubrimos cómo manejar las emociones. De hecho, aprendemos a superar obstáculos en nuestros pensamientos y sentimientos. Los monstruos interiores solo se alimentan si nosotros les damos comida. No les dejes avanzar.

No permitas que el pensamiento negativo se desboque y te hiera por dentro. En definitiva, trata de controlar tus emociones y no permitas que un recuerdo de dolor se apodere de ti, de tu felicidad actual.

Un nuevo término: la resiliencia

La resiliencia se define como la capacidad de las personas para superar situaciones traumáticas o adversas. Ya sea de manera individual o en colectivo, supone un gran desafío vital el hecho de enfrentarse a una herida del pasado.

La lucha interior contra un dolor es un ejercicio de inteligencia, de honestidad, de superación y de resignación ante situaciones que no podemos cambiar. No obstante, para avanzar es necesario dejar de autocompadecernos, quitar importancia a las cosas y aprender a seguir nuestro camino.

El rencor es un cadáver que cuesta sudor enterrar

Vivir con la sensación de que alguien nos debe algo solo empeora las cosas. El rencor nos impide ser libres del pasado. Es como beber veneno y esperar a que muera el otro. La carga emocional de los errores del pasado, ya sean propios o ajenos, solo consigue quemarnos por dentro.

Debemos ser valientes, apagar la sed de venganza y, con calma, traer paz y equilibrio a nuestras vidas. La acción de perdonar no es fácil, pero libera muchas frustraciones. Destapona un bloqueo, un coágulo de resentimiento que impide la total cicatrización de nuestras heridas del pasado.

el rencor y las heridas del pasado

Tips para vencer las heridas del pasado

  • Haz deporte cuando vengan malos pensamientos, ya que ayuda a quemar energía y canalizar.
  • Aprende a vivir con sana alegría.
  • No tengas miedo a conocer gente nueva.
  • Apúntate a cursos y actividades constructivas.
  • Descubre nuevas habilidades y talentos ocultos en ti mismo.
  • Desarrolla tu creatividad.
  • Trata de ayudar a otras personas de forma altruista.
  • Procura alimentarte de manera equilibrada.
  • Sé feliz.