Nuestros hermanos mayores: amigos y segundos padres

Nuestros hermanos mayores: amigos y segundos padres

Aunque a veces podamos tener ciertas diferencias, los hermanos mayores se caracterizan por su atención incondicional hacia los menores y por ser un ejemplo para estos en cada aspecto de su vida

Los hermanos mayores no pidieron serlo. Un buen día sus vidas cambiaron con la llegada de ese hermano menor, algo consentido y llorón al que sus padres, de pronto, le ofrecían casi todas las atenciones.

Le costó algún tiempo asumir que ya no era el hijo único de la casa, el príncipe a quien iban destinados todos los juguetes y todas las caricias.

Tuvo que aprender a compartir afecto, a cuidar de su ropa o sus libros para que, después, pudieran ser heredados por el hermano o los hermanos menores.

Casi sin saber cómo, a esos años de pequeños celos y duras concesiones, le siguió algo extraño que no sabía muy bien cómo definir.

A medida que crecía tuvo claro que tenía un papel, un derecho y una obligación: atender y cuidar de esos amigos especiales, esos hermanos pequeños que, al fin y al cabo, eran parte su corazón.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Los hermanos mayores, compañeros de viaje vitales

A pesar de que no todo el mundo mantiene una buena relación con sus hermanos, para la gran mayoría de la población suponen un apoyo psicológico y emocional imprescindible.

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Compartimos con ellos un mismo origen y una misma historia que, en ocasiones, puede no haber sido precisamente fácil.

Ellos nos dan raíces, nos unen a esos días tan decisivos como son la infancia y la primer juventud, y son ellos también quienes nos apoyan en estos días de madurez.

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Un hermano mayor es como un segundo padre o una segunda madre

El hermano mayor se vio obligado en su momento a replantearse muchos aspectos cuando a su vida llegaron nuevos invitados reclamando su “posición”.

Para muchos niños es, sin duda, algo complejo que los padres deben aprender a gestionar, sabiendo cubrir las necesidades afectivas de todos los hermanos por igual.

  • Solo cuando todos los hijos se ven queridos de la misma forma por sus padres se aplacan los miedos y las dudas para dar paso a una dimensión mucho más enriquecedora y poderosa: los hermanos mayores se vuelven protectores para con los más pequeños.
  • Son ellos, además, quienes van a vivir las primeras experiencias de las que los más pequeños seguirán el ejemplo.
  • El hermano mayor es quien ofrecerá consejos, esos que, a veces, los adolescentes no se atreven a pedir a sus padres.

Son ellos quienes intuirán en cada momento qué necesitan y cuál es la forma de hacer ciertas cosas cuidando de que no cometan sus mismos errores.

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Un hecho que también suele verse muy a menudo es que cuando la relación que mantenemos con nuestros padres es algo compleja o no es tan satisfactoria como debería, el vínculo que establecen los hermanos es mucho más intenso.

Ese pequeño círculo vital entre hermanos mayores y menores se alza como un muro donde protegerse, donde conferir apoyo y estrategias emocionales para hacer frente a la dificultad. Son hechos que, si se viven en la primera infancia, no suelen olvidarse en la madurez.

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A pesar de todo, su amor es incondicional

Puede que no te lo diga a menudo. De hecho, es muy posible que ese hermano mayor no sea de los que exteriorice muy a menudo cuánto te quiere o lo que significas en su vida.

  • Ahora bien, lo puedes intuir en su preocupación por ti, en sus llamadas, en esos instantes que compartís donde volvéis a ser niños de nuevo.
  • Lo notas también en el simple hecho de percibir cómo te antepone a muchas cosas, reflejando, una vez más, su instinto protector.

Los hermanos mayores son un pilar en tu vida y, a menudo, hace que te preguntes cómo sería tu día a día sin ese lazo excepcional y maravilloso.

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  • Resulta curioso cómo, a menudo, se dice aquello de que los hermanos “son los enemigos que más queremos” intentando poner de relieve una vez más esos complejos años de infancia en los que las travesuras, los gritos y los celos marcaron algún que otro momento.
  • Sin embargo, todos esos retazos vitales nos sirven, además, para educar mucho mejor a nuestros hijos en la actualidad.
  • Entendemos que los celos y las discusiones son normales, pero intentamos también tratarlos a todos por igual, sin discriminar por géneros, a la vez que evitamos sobrecargar en responsabilidades al hermano mayor solo por tener unos años más.

Una infancia habitada por el amor, el afecto y el respeto es vital para que todo niño crezca de forma madura, segura y libre.

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Si además tienen la suerte de tener a un hermano mayor a su lado, descubrirán a esos “mejores amigos” que no tuvieron que escoger, figuras de gran trascendencia que enriquecerán más sus vidas y con los que contarán cada día.