Hernia discal, ¿Cómo tratarla y prevenirla?

Cuidar nuestro cuerpo incluye también una parte fundamental como es la columna vertebral. Con ello podremos prevenir la aparición de patologías como la hernia discal.

Expertos como el Dr. José Miguel Guijarro (jefe de la Unidad de Cirugía de la Columna del  Hospital Universitario HM Montepríncipe) estiman que cerca del 80% de la población padecerá a lo largo de su vida problemas lumbares como la hernia discal o el lumbago.

La aparición progresiva de este tipo de problemas parece asociarse al envejecimiento poblacional, la higiene postural, el sobrepeso o los hábitos de vida.

Este artículo profundiza acerca de la hernia discal, cómo se trata su sintomatología y qué nos ayuda a prevenir su aparición.

1. ¿Conoces tu columna vertebral?

Nuestra columna se compone de 24 huesos o vértebras encargadas de sustentar el tronco de nuestro cuerpo y proteger la médula espinal.

Columna vertebral

Entre cada par de vértebras encontramos los discos intervertebrales, dentro de cada disco se encuentra una sustancia blanda similar a un gel que se denomina núcleo pulposo. Esta sustancia sirve de amortiguador para los roces entre vértebras además de absorber el impacto de nuestras acciones.

Esta cadena de huesos se clasifica en secciones: 7 vértebras cervicales, 12 vértebras torácicas, 5 vértebras lumbares, hueso sacro y cóccix. La hernia discal aparece con más frecuencia en áreas cervicales y lumbares.

2. Definición de Hernia Discal

Nuestros discos intervertebrales pueden sufrir una presión o desgaste excesivos que generen una rotura de la pared que contiene al núcleo gelatinoso. Cuando esto sucede, la sustancia gelatinosa sale hacia el espacio intervertebral ocupándolo.

La liberación de ese gel lubricante en el espacio que separa las vértebras genera presión y constricción sobre los nervios que pasan por el canal medular, o bien sobre los nervios raquídeos generando dolor en las extremidades. A esto se le denomina hernia discal.

La hernia discal aparece por la presión en los discos

3. Causa y factores de riesgo de la Hernia Discal

Entre las causas más frecuentes encontramos el deterioro natural causado por la edad. El envejecimiento de nuestro organismo se asocia con la pérdida de densidad y contenido líquido de los discos intervertebrales, los cuales se reducen en tamaño y resistencia al impacto.

En cuanto a los factores de riesgo encontramos varios:

  • Género: los hombres cercanos a la mediana edad son más vulnerables a desarrollar una hernia discal.
  • Cargar objetos pesados de forma inadecuada: emplear la fuerza de la espalda y no la de las piernas al levantar peso, así como rotar la columna o realizar movimientos bruscos puede contribuir a que aparezcan lesiones.
  • Actividades físicas intensas y continunadas: aquellas acciones que supongan un impacto repetido sobre nuestra columna pueden desgastar la pared que contiene el núcleo de los discos intervertebrales aumentando nuestra vulnerabilidad.
  • Falta de higiene postural: permanecer sentados en posturas inadecuadas durante largos periodos de tiempo puede producir desgaste y presión sobre los discos inervertebrales.
  • Sedentarismo: cuando nuestro cuerpo carece de hábitos saludables de ejercicio físico se debilita nuestro sistema locomotor y los músculos pueden perder tono. Esto contribuye a que nuestra columna reciba más peso y presión aumentando así el desgaste de los discos amortiguadores.
  • Sobrepeso: un exceso de peso se asocia con un aumento de la presión soportada por las articulaciones y la columna vertebral, elevando el nivel de desgaste.

4. ¿Cuáles son los síntomas?

Hablaremos de los síntomas asociados a las dos localizaciones más frecuentes de la hernia discal.

Hernia discal cervical

Se considera el dolor en cuello y brazos como señal inicial de una afectación en los nervios raquídeos. Aparece en forma de dolor sordo y constante al mover el cuello que irradia hacia el brazo y la mano.

Cuando los síntomas varían hacia el hormigueo en las extremidades, el entumecimiento o la presencia de debilidad en brazos y manos podemos sospechar que la afectación es más grave.

Hernia discal lumbar

Puede aparecer dolor punzante que baja desde la espalda hacia la pierna afectada, la cadera o el glúteo. Esto se debe a la afectación del nervio ciático que se inflama causando malestar. Puede agravarse al doblar la espalda o tras permanecer un tiempo de pie o sentado.

De nuevo, la presencia de sensaciones de hormigueo o debilidad puede ser síntoma de una afectación mayor. Se acompaña de problemas para levantar las piernas o incluso la pérdida del control de la vejiga.

5. Exámenes diagnósticos

El diagnóstico comienza por un examen físico donde se evalúe el estado de la columna vertebral, brazos y extremidades inferiores. Se tendrán en cuenta aspectos relacionados con la movilidad, flexibilidad o sensibilidad.

Si es preciso, se pueden utilizar pruebas de imagen como los rayos X o la resonancia magnética.

6. Opciones de tratamiento

Tratamientos No-Quirúrgicos

Cuando no es necesaria la cirugía, el tratamiento se destina a paliar el dolor producido por la hernia discal. En general estos métodos incluyen:

  • Reposo físico. Evitando las actividades que han promovido el desgaste o realizando los movimientos con suavidad ayudaremos a que nuestro cuerpo se recupere. Tomar entre 1 y 2 días de descanso puede ser una buena opción para combatir los síntomas presentes.
  • Uso de medicamentos antiinflamatorios. Bajo supervisión de un profesional, determinados medicamentos destinados a tratar procesos inflamatorios pueden mejorar nuestra sintomatología.
  • Fisioterapia. Con ayuda profesional, algunos ejercicios que ayuden a fortalecer la musculatura del tronco pueden ser recomendables en casos de hernia discal.
  • Inyecciones epidurales de esteroides. Su efecto es el de reducir la inflamación de forma focalizada.
  • Remedios naturales. Se basan en los principios antiinflamatorios asociados a determinadas plantas o alimentos. Un ejemplo serían las infusiones de corteza de sauce consumida de 2 a 3 veces al día.

Ver también: https://mejorconsalud.com/7-antiinflamatorios-naturales-que-debes-conocer/

Tratamientos Quirúrgicos

Cirugía de descompresión: se agranda el espacio por donde pasa la médula espinal aliviando el hormigueo y la debilidad.

Reemplazo discal: cuando la hernia discal afecta excesivamente al disco intervertebral, éste puede extraerse y reemplazarse por uno artificial.

7. Prevención de la hernia discal

Algunos consejos serían:

  • Realice ejercicio físico. El ejercicio físico moderado (caminar rápido o correr suave) puede contribuir a que nuestros discos intervertebrales se regeneren, preveniendo la aparición de una hernia discal (Belavý et al., 2017).
  • Ejercite los músculos de su espalda para que mantengan su tono y contribuyan a reducir la presión sobre la columna vertebral.
  • Mantenga un peso adecuado.
  • Realice los movimientos de forma suave y evite cargar peso de forma inadecuada.
  • Cuide su higiene postural, sobre todo si debe mantenerse por largos periodos sentado o de pie.

 

Ver también: https://mejorconsalud.com/mejor-rutina-ejercicios-realizar-casa/

  • Belavý, D. L., Quittner, M. J., Ridgers, N., Ling, Y., Connell, D., & Rantalainen, T. (2017). Running exercise strengthens the intervertebral disc. Scientific Reports7, 45975.
  • A. Academy of Orthopaedic Surgeons. (2014). Hernia de disco en la columna lumbar (Herniated Disk in the Lower Back). Retrieved from https://orthoinfo.aaos.org/es/diseases--conditions/hernia-de-disco-en-la-columna-lumbar-herniated-disk-in-the-lower-back/
  • Clinica Medspine. (2017). Correr fortalece tus discos invertebrales. Retrieved from https://www.medspine.es/correr-fortalece-discos-intervertebrales/