Hidrocefalia: síntomas y tratamiento

Un excesivo aumento de la presión intracraneal puede dar lugar a fuertes dolores de cabeza, así como dañar de forma irremediable determinados tejidos cerebrales.

La hidrocefalia es una enfermedad que hace referencia a una acumulación patológica de líquido cefalorraquídeo (LCR) en el cerebro lo que provoca un aumento excesivo de la presión intracraneal. En situaciones fisiológicas, esta sustancia se sitúa tanto en el encéfalo como a lo largo de la médula espinal dentro del canal raquídeo.

Formación del LCR y origen de la hidrocefalia

El LCR se produce de manera constante y cumple varias funciones indispensables para el Sistema Nervioso Central (SNC). Entre otras actividades, nutre y elimina los productos de desecho (metabolitos). También ejerce un papel amortiguador al proteger el encéfalo de golpes fuertes y participa en la regulación de la presión dentro de este conjunto de órganos. Por último, también se encarga de proporcionar estabilidad al conjunto de estructuras del SNC.

De forma normal, este líquido fluye a través del cerebro y la médula espinal a través de ventrículos, se almacena en depósitos conocidos como cisternas y pasa al torrente sanguíneo. Sin embargo cuando esto no ocurre (porque una zona del circuito se haya estrechado, porque exista un obstáculo que impide la reabsorción de LCR o porque el LCR se produzca en exceso) el líquido se acumula en ciertas regiones. Esta cantidad excesiva de líquido ejerce una presión perjudicial sobre los tejidos cerebrales (hipertensión craneal), pudiendo ocasionar lesiones irreversibles sobre los mismos.

Hay situaciones que propician la aparición de la hidrocefalia. Es el caso de las meningitis, los tumores, traumatismos craneoencefálicos, etc. Además, podemos diferenciar entre dos tipos de hidrocefalia según el momento en el que aparezca. De este modo se distingue una hidrocefalia de nacimiento (congénita) y otra que puede aparecer en cualquier momento (adquirida).

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Signos y síntomas de la hidrocefalia

Signos y síntomas de la hidrocefalia

Las manifestaciones más frecuentes relacionadas con la hidrocefalia son las siguientes:

  • Agrandamiento anormal de la cabeza.
  • En bebés, separación exagerada entre los distintos huesos que forman el cráneo.
  • Venas hinchadas.
  • Ojos orientados hacia abajo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Convulsiones.
  • Retrasos en el aprendizaje y en el desarrollo cognitivo.
  • Fuertes dolores de cabeza en adultos debido a que los huesos que forman el cráneo ya están formados y fusionados y no se pueden desplazar para dejar espacio al líquido. Los individuos adultos que sufren hidrocefalia no presentan una deformación apreciable de la cabeza.
  • Problemas para realizar movimientos o mantener el equilibrio.
  • Alteraciones oculares. Incluimos tanto problemas en la visión, en especial la visión doble, como en sus movimientos (bizqueo u otras acciones similares).
  • Otros pacientes muestran amnesia, deterioro mental repentino (los individuos pueden en ocasiones olvidar andar o hablar) e incluso cambios de personalidad.

Métodos de diagnóstico

Métodos de diagnóstico

Respecto al diagnóstico podemos decir que se realizan diversas pruebas para identificar esta enfermedad de otras. Algunos cuadros clínicos son muy llamativos y solamente con la exploración física se establece el diagnóstico. Sin embargo, en otros casos más sutiles la hidrocefalia se podría confundir con otras patologías (como el Parkinson, por ejemplo) y es interesante hacer un diagnóstico diferencial para descartarlas.

Las pruebas más solicitadas ante la sospecha de hidrocefalia son:

  • Tomografía Axial Computarizada (TAC). Se obtiene una imagen donde se pueden identificar los ventrículos aumentados de tamaño. En la clínica, esto se traduce en un aumento de presión por exceso de líquido.
  • Resonancia Magnética (RM). Se identifica el sistema ventricular del individuo con un gran detalle de cada uno de sus componentes.
  • Drenaje del líquido cefalorraquídeo. Se obtiene una muestra de LCR por punción y se analiza su composición. En el caso de infecciones, como las meningitis, se producen exudados que drenan en el mismo sitio que el LCR. Por eso es interesante comprobar que el LCR no está alterado.

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Tratamiento de la hidrocefalia

Tratamiento de la hidrocefalia

En el tratamiento se busca reducir al mínimo el daño cerebral por esa acumulación del líquido. Por ello, la técnica de abordaje depende del paciente y de la causa que haya originado la hidrocefalia. Siempre que el origen sea una obstrucción a nivel de los ventrículos se recomienda llevar a cabo una cirugía para solucionarlo.

En el caso de que no se pueda realizar la operación, se coloca un sistema de derivación para cambiar el recorrido del LCR hasta otras zonas del cuerpo con gran capacidad de absorción (como el peritoneo). Si la causa es una infección bacteriana, se acompaña un tratamiento antibiótico. También puede plantearse la extirpación de aquellas partes del encéfalo que hayan resultado dañadas.