Hidrocefalia: síntomas y tratamiento

Andrea Flores · 27 diciembre, 2017
Un aumento excesivo de la presión intracraneal puede provocar fuertes dolores de cabeza y dañar de forma irreversible el tejido cerebral afectado

La hidrocefalia es un trastorno que se caracteriza por una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo (LCR) en el cerebro. Esa acumulación provoca un aumento excesivo de la presión en el cráneo.

Formación del LCR y origen de la hidrocefalia

El organismo produce líquido cefalorraquídeo (LCR) continuamente.

El LCR cumple varias funciones indispensables para el Sistema Nervioso Central (SNC). Entre otras, nutre y elimina los productos de desecho (metabolitos), amortigua el encéfalo protegiéndolo de golpes fuertes y participa en la regulación de la presión del cráneo. También se encarga de proporcionar estabilidad al conjunto de estructuras del SNC.

En situaciones normales el LCR circula por el cerebro y la médula espinal a través de ventrículos, se almacena en depósitos conocidos como cisternas y pasa regularmente a la sangre. Si alguna circunstancia limita esa circulación, el líquido se acumula en ciertas regiones y ejerce una presión perjudicial sobre el tejido cerebral (hipertensión craneal). El exceso de presión intracraneal puede llegar a producir lesiones irreversibles.

Existen dos tipos de hidrocefalia según el momento en el que aparezca: hidrocefalia congénita (de nacimiento) e hidrocefalia adquirida (puede ocurrir en cualquier momento). Algunos problemas de salud propician la aparición del trastorno. Es el caso de la meningitis, algunos tumores, traumatismos craneoencefálicos y otros.

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Signos y síntomas de la hidrocefalia

Signos y síntomas de la hidrocefalia

Las signos más frecuentes de hidrocefalia son las siguientes:

  • En bebés: separación exagerada entre los distintos huesos que forman el cráneo, y por lo tanto un agrandamiento anormal de la cabeza.
  • Retrasos en el aprendizaje y en el desarrollo cognitivo.
  • En adultos: fuertes dolores de cabeza debido a que los huesos que forman el cráneo ya están formados y fusionados y no se pueden desplazar para dejar espacio al líquido.
  • Venas hinchadas.
  • Ojos orientados hacia abajo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Somnolencia e irritabilidad.
  • Convulsiones.
  • Problemas para realizar movimientos o mantener el equilibrio.
  • Alteraciones oculares: tanto problemas de visión, en especial visión doble, como en el movimiento ocular (bizqueo u otras acciones similares).
  • Otros pacientes muestran amnesia, deterioro mental repentino (pueden en ocasiones olvidar andar o hablar) e incluso cambios de personalidad.

Métodos de diagnóstico

Métodos de diagnóstico de la hidrocefalia

Se pueden realizan varias pruebas para diagnosticar la hidrocefalia. Algunos cuadros clínicos son muy distintivos, y la exploración física es suficiente para establecer el diagnóstico. Pero hay casos más sutiles que requieren pruebas más precisas para evitar la confusión con otra patología (como el Parkinson, por ejemplo).

Las pruebas más solicitadas ante la sospecha de hidrocefalia son:

  • Pruebas de imagen, como un TAC (Tomografía Axial Computarizada) o una resonancia magnética, para detectar un aumento en el tamaño de los ventrículos.
  • Drenaje del líquido cefalorraquídeo. Se obtiene una muestra de LCR por punción y se analiza su composición. Si hay una infección, como en caso de meningitis, el exudado drena donde lo hace el LCR. Por eso es interesante comprobar que el LCR no está alterado.

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Tratamiento de la hidrocefalia

Científica observando una imagen del cerebro

Para tratar la hidrocefalia es necesario reducir al mínimo el daño cerebral causado por la acumulación de líquido. El tipo de tratamiento dependerá tanto del paciente como de la causa.

  • Si la causa es una obstrucción se recomienda cirugía para eliminarla. Si la operación no se puede realizar, se implanta una sonda que deriva el LCR hacia el peritoneo, una zona del abdomen que puede absorberlo.
  • En caso de infección bacteriana, se administran además antibióticos.
  • Malagón-Valdez, J. (2006). Hidrocefalia congénita. In Revista de Neurologia, p.
  • Nazar A, N., and NazarH, D. (1985). Hidrocefalia: patogenia y fisiopatología. Revista Médica Hondureña 53, 203–212.
  • Ojeda, G. (2008). Diagnóstico y tratamiento de la hidrocefalia crónica del adulto. Alzheimer Realidades e Investigacion En Demencia 41, 5.