¿Qué es el hígado graso? ¿Cómo se trata?

Aunque parezca extraño, el hígado graso no necesariamente es resultado de consumir demasiadas grasas o demasiado alcohol. Puede haber una predisposición independientemente de esos factores.

Para saber qué es el hígado graso, recordemos primero que este es el órgano más grande del cuerpo. También que se ocupa básicamente de ayudar a digerir los alimentos, eliminar las toxinas y almacenar energía. Por lo tanto, cualquiera de sus afecciones es importante.

Ahora bien, como la expresión lo señala, el hígado graso es una acumulación anormal de grasa en este órgano. El hígado siempre contiene algo de grasa, pero cuando sobrepasa ciertos niveles, pone en riesgo la salud.

Más allá de saber qué es el hígado graso, lo importante es comprender que se trata de un problema serio y, desafortunadamente, muy común. En muchas ocasiones no genera síntomas hasta que la condición alcanza grandes dimensiones.

¿Qué es el hígado graso?

Para responder a la pregunta de qué es el hígado graso, lo más exacto sería decir que se trata de una enfermedad benigna. Se caracteriza por la presencia de elevados índices de triglicéridos y de ácidos grasos en las células hepáticas.

Tratamiento para el hemangioma del hígado.

Lo normal es que hasta el 10% del hígado esté compuesto por grasa. Cuando se sobrepasa esa proporción, se habla de hígado graso. El órgano se vuelve incapaz de eliminar los triglicéridos y los ácidos grasos. Se le llama también esteatosis hepática.

Se considera que el hígado graso se convierte en una condición grave cuando da lugar a hepatomegalia o hepatitis. En otras palabras, cuando lleva a un agrandamiento e inflamación del hígado. La enfermedad puede evolucionar hasta convertirse en cirrosis.

Tipos de hígado graso

Ahora que ya tenemos mayor claridad sobre qué es el hígado graso, vale la pena anotar que existen principalmente dos variedades de esta condición. La primera es el hígado graso no alcohólico y la segunda el alcohólico. Veamos cada una de ellas:

  • Hígado graso no alcohólico. Actualmente es al que genéricamente se le llama “hígado graso”. Su origen no tiene que ver con la ingesta de alcohol. Usualmente está asociado al sobrepeso o pérdida de peso, diabetes, colesterol alto o consumo de algunos medicamentos.
  • Hígado graso alcohólico. Como el nombre lo dice, es el que tiene su origen en el consumo de alcohol. La ciencia ha demostrado que no es necesario consumir alcohol en exceso para dar lugar a un hígado graso.

Así mismo, es importante aclarar que la mayoría de los casos de hígado graso se consideran una esteatosis hepática leve. Esto es, una acumulación de grasa relativamente anormal que, sin embargo, no causa síntomas ni se agrava.

Síntomas y diagnóstico

El síntoma típico en los casos de hígado graso es un dolor en la zona superior derecha del abdomen. También es usual que haya sensación de pesadez, fatiga crónica y malestar general. A veces hay ictericia.

Sin embargo, en muchos casos no se presenta ningún síntoma. Se estima que hasta el 30% de quienes lo padecen no saben que tienen hígado graso. Es habitual que se descubra de manera accidental, casi siempre gracias a una ecografía abdominal.

También es común que se detecte el agrandamiento del hígado mediante una exploración manual del vientre. Así mismo, los análisis de sangre revelan un aumento en los niveles de las transaminasas, o un incremento en los índices de bilirrubina. Esto sugiere la presencia del hígado graso.

Tratamiento del hígado graso

El hígado graso es una condición que se puede tratar y curar con relativa facilidad. La primera indicación suele ser la de perder peso, a través de una combinación inteligente entre alimentación saludable y ejercicio regular. La baja de peso no debe ser súbita.

Lo que se recomienda, básicamente, es reducir el consumo de azúcares simples y grasas saturadas. También, por supuesto, eliminar las bebidas alcohólicas. Al mismo tiempo, aumentar la ingesta de frutas, verduras, fibra, ácidos grasos Omega-3 y alimentos ricos en vitaminas A, C, E y selenio.

De otro lado, es fundamental eliminar cualquier medicamento que incida en la enfermedad. También hay que ejercer control sobre la diabetes, si se padece esa enfermedad. Así mismo, es necesario bajar los niveles de colesterol y triglicéridos.

Se ha establecido que el consumo de vitamina E y de tiazolidinedionas (sustancias que se emplean para tratar la diabetes) ejercen un efecto positivo en el tratamiento del hígado graso. También es posible que se indique una vacuna contra la hepatitis A y B para ayudar a proteger el órgano.

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