Hígado graso, la enfermedad silenciosa que puede derivar en cáncer

El hígado es el órgano más grande del cuerpo, si no funciona correctamente no puede procesar por completo las grasas y comienza a acumularlas, provocando hígado graso.

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Entre sus múltiples funciones destaca la metabolización de las grasas durante la digestión de los alimentos en el organismo y la eliminación de toxinas. Por ello, las enfermedades hepáticas tales como el hígado graso deben ponernos en alerta.

Cuando el hígado no funciona correctamente, no puede procesar por completo las grasas y comienza a acumularlas, dando como resultado el hígado graso o esteatosis.

El hígado graso es una enfermedad  hepática caracterizada por la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas. Se suele decir que es una enfermedad “silenciosa”, ya que suele ser asintomática,  que sin un diagnóstico oportuno puede derivar en cirrosis o cáncer de hígado.

Causas

A la hora de hablar de las causas de esta enfermedad, cabe destacar que no se conocen causas claras del hígado graso. Sin embargo, sí se conocen algunos factores de riesgo:

  • Sobrepeso.
  • Diabetes.
  • Colesterol alto.
  • Triglicéridos altos.
  • Hipertensión arterial.
  • Dieta no saludable.
  • Pérdida de peso excesivamente rápida.
  • Enfermedades intestinales.
  • La edad también se considera un factor de riesgo, teniendo mayor riesgo de padecer esta enfermedad personas de mediana edad o mayores.
  • Tratamientos con ciertos medicamentos como los corticoides y algunas medicinas contra el cáncer.

Tipos

Cuando hablamos de la enfermedad por hígado graso, distinguimos dos tipos principales:

  • Enfermedad de hígado graso alcohólico.
  • Enfermedad de hígado graso por alcohol.

Hígado graso no alcohólico

Sucede cuando el hígado no puede metabolizar de manera correcta las grasas, provocando que se almacenen en los tejidos. Como su nombre indica, este tipo de hígado graso no está causado por el consumo de alcohol. Existen dos tipos:

  • Hígado graso simple: en este tipo hay grasa en el hígado pero poca o ninguna inflamación o daño en las células de este órgano. Generalmente, este tipo no causa daño o complicaciones en el hígado.
  • Esteatosis hepática no alcohólica: en este caso sí existe inflamación y daños en las células hepáticas. Esta inflamación y daño pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado.

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Hígado graso alcohólico

Tal y como su nombre indica, este tipo de hígado graso está causado por un alto consumo de alcohol. Una de sus funciones es descomponer el alcohol ingerido para así eliminarlo del organismo.

Sin embargo, el proceso de descomposición puede generar sustancias que pueden dañar las células del hígado, provocar inflamación y debilitar las defensas naturales del cuerpo. Por eso, cuanto más alcohol se consuma, más daño se provocará en el hígado.

El hígado graso alcohólico supone la etapa más temprana de la hepatopatía alcohólica y va seguida por la hepatitis alcohólica y la cirrosis.

Síntomas del hígado graso

A menudo, esta enfermedad as asintomática, es decir, no presenta síntomas. Sin embargo, entre los síntomas habituales del hígado graso se encuentran:

  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen.
  • Malestar general.
  • Cansancio y fatiga crónica.
  • Sensación de pesadez.
  • Ictericia, aunque de manera menos habitual.

¿El hígado graso puede derivar en cáncer?

El hígado graso, cuando no se trata ni se controla, representa uno de los principales factores de riesgo a la hora de desarrollar cáncer de hígado. Esto se debe a que cuando no se hace nada para eliminar el exceso de grasa del hígado, ésta sigue aumentando, lo que puede llegar a comprometer tanto la salud del órgano como la del individuo.

Sin embargo, es importante dejar claro que un factor de riesgo no significa que la persona vaya a contraer la enfermedad. Generalmente, suele resultar de la combinación de más factores de riesgo así como hábitos poco saludables que aumenten dicho riesgo.

En el caso del cáncer de hígado, es muy importante tener en cuenta el estilo de vida de la persona, tanto la alimentación como la actividad física. Esto se debe a que una de las principales causas del hígado graso es la alimentación.

Por tanto, aunque no podemos decir que el hígado graso cause cáncer de hígado, sí que supone un factor de riesgo importante. Otros factores de riesgo de este cáncer son:

  • Hepatitis: los virus que causan la hepatitis son capaces de infectar el hígado, y pueden derivar en cirrosis.
  • Obesidad y diabetes: ambas condiciones aumentan la cantidad de grasas depositada en el hígado.
  • Cirrosis: el daño en las células hepáticas deriva de la cicatrización del tejido del hígado, considerado el deterioro más agudo de este órgano.
  • Género y edad: esta enfermedad suele atacar más a menudo a persona mayores de 65 años, siendo los hombres más propensos a padecerla.
  • Factores ambientales: entre los que se encuentran la exposición a sustancias tóxicas o el consumo de alimento ricos en toxinas.

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Diagnóstico

Debido a que a menudo se trata de una enfermedad asintomática, no es fácil diagnosticar el hígado graso. En general, se sospecha que un individuo tiene esta enfermedad si obtiene resultados anormales en pruebas realizadas por otras razones. Algunas de las pruebas empleadas para detectar el hígado graso son:

  • Análisis de sangre para evaluar los niveles de transaminasas y bilirrubina.
  • Ecografías para determinar el brillo del hígado: a más brillo, más dañado esta.
  • Biopsias hepáticas: son necesarias para saber el grado de padecimiento en el que se encuentra el hígado

Tratamiento

El hígado graso se puede tratar y curar con relativa facilidad. En general, la primera indicación es perder peso. Por eso, una combinación de alimentación saludable y ejercicio regular es clave. Aunque hay que tener en cuenta que la bajada de peso no debe ser súbita.

También es fundamental eliminar cualquier medicamento que incida en la enfermedad, así como eliminar el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica. Por último, se ha establecido que consumir vitamina E y tiazolidinedionas (sustancias empleadas para tratar la diabetes), tienen un efecto positivo en el tratamiento del hígado.

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