Hígado graso: qué es, síntomas y remedios naturales

Yamila Papa Pintor · 6 enero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas el 19 diciembre, 2018
En caso de padecer hígado graso por ingesta de alcohol, la condición pudiese desaparecer en 6 semanas si el enfermo deja de consumirlo. En caso de seguir bebiendo, seguramente derivará en una cirrosis.

La enfermedad por hígado graso es una afección en la que se acumula grasa en el hígado.

Esta enfermedad suele afectar a muchos adultos. Por esta razón, es importante conocer que existe la enfermedad por hígado graso no alcohólico y la enfermedad del hígado graso por alcohol.

Algunos estudios muestran que alrededor del 20 % de la población adulta es afectada por esta enfermedad.

Más información sobre el hígado graso

El hígado graso, también conocido como: enfermedad por hígado graso, esteatosis hepática y/o hígado adiposo, es un problema relacionado con la obesidad, la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes, ya que un 80 % de los pacientes con estas enfermedades lo padecen.

Normalmente, no se presentan síntomas, así que no es fácil diagnosticar la enfermedad por hígado graso. Su médico puede sospechar que la tiene a través de resultados anormales en pruebas del hígado que se haya hecho por otras razones.

Dentro de los requerimientos que se necesitan para hacer un diagnóstico están las historias clínicas, los exámenes físicos, así como varias pruebas dentro de las que se pueden incluir análisis de sangre y de imágenes, y en algunas ocasiones, una biopsia.

La ecografía

Discrimina el grado de severidad del cuadro y la cantidad de grasa presente en el hígado.

La biopsia hepática

Brinda un diagnóstico definitivo y se indica en aquellas personas con mayor riesgo de padecer hepatopatía.

Pruebas de laboratorio

En general, los valores están de 2 a 3 veces por encima en relación a lo normal cuando un paciente padece este problema hepático. Los aumentos son en la glucosa, el colesterol y los triglicéridos.

Dos tipos de hígado graso

Ya hemos mencionado los dos tipos de hígado graso, entonces, se puede diferenciar a los pacientes en 2 grupos, estos son:

Hígado graso NO alcohólico:

Como se decía anteriormente, las causas son la diabetes del tipo II, el colesterol elevado, el consumo de algunos medicamentos y las dietas que hacen perder peso demasiado rápido.

De esta, puede decirse que se subdivide en dos tipos a s vez, que son:

  • Hígado graso simple: Hay grasa en el hígado, pero poca o ninguna inflamación o daño en las células del hígado. En general, el hígado graso simple no es demasiado serio como para causar daño o complicaciones al hígado
  • Esteatosis hepática no alcohólica: Existe inflamación y daños en las células del hígado, y grasa. La inflamación y el daño de las células del hígado pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado. La esteatosis puede causar cirrosis o cáncer de hígado

Hígado graso alcohólico:

Así como su nombre lo indica, la enfermedad del hígado graso por alcohol es el resultado que se debe al alto consumo de alcohol. El hígado normalmente descompone la mayor parte del alcohol que es ingerido para que posteriormente sea eliminado del cuerpo, pero el proceso de descomposición puede generar sustancias dañinas.

¿Quieres conocer más? Lee: 5 consejos para mejorar la función del hígado y la vesícula biliar

¿Cuáles son las señales de alerta del hígado graso?

En muchos casos las personas no presentan síntoma. Sin embargo, hay algunos signos que indican que puedes estar teniendo hígado graso:

  • Si eres mujer de mediana edad y con sobrepeso.
  • Si tienes trastornos de azúcar o grasas en sangre (diabetes o colesterol).
  • Si en tu familia alguien ha padecido problemas hepáticos.
  • Si llevas hábitos alimentarios poco saludables.
  • Si presentas fatiga crónica o malestar en la parte superior del abdomen.
  • Si por más de que realices dieta no logras reducir los niveles de triglicéridos.

¿Cómo evitar el hígado graso?

Estos consejos te pueden ayudar a no padecer esteatosis o bien a reducir los síntomas:

  • Reduce la ingesta de azúcares y harinas refinadas, grasas de origen animal y alcohol.
  • Consume más verduras, frutas y frutos secos.
  • Realiza actividad física 2 a 3 veces a la semana.
  • No consumas muchos medicamentos tales como antiinflamatorios, analgésicos, estrógenos o antimicóticos.
  • Reduce tu peso corporal de manera gradual (no con acciones drásticas).
  • Incrementa la ingesta de antioxidantes.
  • Vacúnate contra las hepatitis A y B.
Higado Graso

Recetas naturales para combatir el hígado graso

Además de los consejos indicados anteriormente, pueden serte de mucha utilidad las siguientes alternativas naturales caseras:

Cardo mariano

Esta planta tiene muchas propiedades y, se cree que sirve para reducir la grasa en el hígado. La creencia popular asegura que puede ayudar a mejorar las funciones de este órgano, aumentar la regeneración hepática y permitir descomponer las grasas que se han acumulado.

Puedes consumir un suplemento de cardo mariano (se consigue en tiendas naturistas) o bien realizar una infusión.

Ingredientes

  • 1 puñado de hojas y flores de la planta
  • 1 taza de agua (250 ml)

Preparación

Primero, pon a hervir el agua con el puñado de cardo mariano; luego, deja que se haga la cocción durante 5 minutos. Seguidamente, debes retirar del fuego y tapar por 5 minutos más. Al final, solo cuela y bebe unas 2 o 3 veces al día antes de cada comida. Puedes endulzar con miel si consideras que es demasiado amargo.

Jengibre

Jengibre (2)

Gracias a que contiene antioxidantes, pues ayuda a reducir los triglicéridos y puede ser bueno para tratar el hígado graso.

Se recomienda compra una raíz de jengibre en el mercado y guardarla envuelta en papel film en la nevera, de manera que se pueda mantener por más tiempo. Algunas personas optan por rallarlo en las ensaladas, sopas o tartas, por ejemplo. Otra forma de consumo popular es hacerlo en infusiones de té.

Ingredientes

  • 1 cucharada de jengibre rallado
  • 1 taza de agua caliente (250 ml)
  • 1 saquito de té

Preparación

Prepara la infusión como de costumbre. Luego, retira el saquito y agrega el jengibre. Finalmente, remueve bien y bebe cuando aún esté caliente.

Toronja

Esta fruta, conocida también como pomelo, es muy buena para tratar el hígado graso y la prediabetes.

Uno de los componentes más importantes de la toronja es la naringenina que tiene la capacidad de activar los químicos encargados de la oxigenación de los ácidos grasos.

A su vez puede disminuir la grasa del cuerpo y atenuar el síndrome metabólico (dos factores relacionados con la esteatosis hepático).

  • Come un pomelo en ayunas cada mañana.

Alcachofa

No dudes en añadir esta verdura a tu dieta semanal para mejorar la salud del hígado. No aporta demasiadas calorías, es un perfecto diurético y puede ayudar a regular los niveles de azúcar y colesterol en la sangre.

  • La puedes consumir (mejor si es cruda) en salsas, aderezos, ensaladas o cremas.

No olvides leer: 10 razones para tomar alcachofa

Diente de león

Diente de leon

Esta planta silvestre que crece casi en cualquier sitio tiene muchas propiedades medicinales. Se trata de un depurativos natural, que permiten limpiar el hígado y mejorar la salud hepática.

Se consiguen los suplementos en las tiendas naturales.

Si tienes la posibilidad de plantar diente de león, aunque sea en una maceta, no lo dudes. Prepara una infusión.

Ingredientes

  • 1 puñado de hojas y flores de la planta
  • 1 taza de agua (250 ml)

Preparación

Hierve el agua con el diente de león 10 minutos. Deja reposar 5 minutos más. Cuela, endulza y bebe. Puedes tomar hasta 3 tazas por día.