Hígado inflamado: síntomas y dieta adecuada

Las infusiones de cardo mariano y diente de león pueden ayudarte a tratar el hígado inflamado.

El hígado inflamado es un trastorno bastante frecuente. Es lo que médicamente se conoce como hepatomegalia. Este órgano esencial adquiere de pronto un agrandamiento fuera de sus límites.

Ocasiona dolores y requiere tratamiento. Pero, ¿cuáles son sus síntomas más evidentes? ¿Qué dieta podemos seguir en casa para complementar las recomendaciones médicas? Te lo enseñamos a continuación.

Síntomas de un hígado inflamado

¿Sabrías situar tu hígado? Es sencillo: su borde inferior se sitúa justo hasta el lado inferior de las costillas, en la parte derecha. Si el hígado está sano y presenta un tamaño normal, no lo notaremos cuando situemos nuestros dedos debajo del borde de las costillas (a no ser que respiremos, por ejemplo, muy profundamente).

Normalmente, en las exploraciones que nos hacen los médicos ellos advierten si el hígado está inflamado o no, y lo hacen con facilidad. De estar inflamado, se nota su presencia justo bajo las costillas.

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Pero ¿y nosotros? ¿qué síntomas podemos advertir en nuestro día a día? Cabe señalar que los problemas hepáticos pueden cursar al principio de modo asintomático, por lo que no lo notaremos. Sin embargo, poco a poco las siguientes dimensiones serán más evidentes:

1. El dolor

El dolor del hígado inflamado suele ser bastante sordo, incisivo y molesto. Aparece poco a poco y alcanza cada vez mayor intensidad. La molestia se centra justo en el lado derecho, recuerda: siempre en el derecho y en el lado superior del abdomen.

Puede alcanzar la zona lumbar, es decir, focalizarse en ese mismo lado pero también en la espalda. Notarás como una especie de cansancio muy acusado que nunca pasa inadvertido. En caso de tomar analgésicos, puedes comprobar que el alivio solo será momentáneo.

2. Náuseas y malestar general

Podemos perder el apetito. Las comidas con exceso de grasa, con carnes y muchos sazonados o harinas, nos resultan muy difíciles de digerir. Notamos cómo después de comer, el cansancio es más acusado y nos vienen náuseas, mareos.

Los médicos nos suelen indicar además, que los síntomas de cansancio y malestar suelen ser más acusados por las mañanas. Debemos recordar que nuestro hígado, al igual que el sistema linfático, ejercita sus funciones depurativas sobre todo por la noche.

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3. Fiebre

El tener unas décimas de fiebre ya nos debe poner en alerta. Es signo de una infección, de una alteración en nuestro organismo que necesita atención médica. Nunca olvides que la fiebre es una reacción natural de nuestro cuerpo para defenderse de algún elemento extraño. Acude al médico para que averigüe el origen y la causa de ese hígado inflamado.

4. Ictericia

La ictericia es una condición cuyo síntoma es una coloración amarillenta de piel y ojos. Es uno de los síntomas más evidentes de que hay un problema, una alteración en el funcionamiento de nuestro hígado.

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Pero ¿de dónde proviene ese color amarillo?  De la bilirrubina, un subproducto de los glóbulos rojos viejos. Es un signo evidente de que nuestro hígado no está depurando tal y como debe. De que están acumulándose elementos que deben ser expulsados de nuestro cuerpo.

5. Anomalías en las heces

No siempre es agradable prestar atención a esos momentos en que estamos en el baño. Pero vale la pena detenerse unos segundos en atender al color de nuestra orina y heces. Dicen mucho de nuestra salud.

Si presentan de pronto un color blanquecino, coméntaselo a tu médico. Puede deberse a una enfermedad que tu doctor habrá de determinar. Puede ser un virus o una hepatitis y de ahí derivar en la inflamación del hígado. Es una posibilidad, pero recuerda siempre contar con la valoración médica.

Dieta para tratar el hígado inflamado

Puedes tomar una cucharada por las mañanas de aceite de oliva con un poco de jugo de limón. Es algo curativo y realmente medicinal para tratar enfermedades hepáticas. Actúa como tónico, protector y revitalizante del hígado. Día a día, reducirá la inflamación.

También es adecuado tomar agua de alcachofas con jugo de limón. Un tratamiento ideal para cada día. Haz la cocción de dos alcachofas. Añade el jugo de un limón al agua resultante. Deben salirte al menos 3 o 4 vasos de agua, lo suficiente para ir bebiendo a lo largo de todo el día.

Y, para comer, una ensalada de remolacha con zanahoria rallada es perfecta. Es deliciosa, curativa y un cóctel natural de vitaminas y minerales muy adecuadas para tratar tu hígado inflamado.

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Infusiones para cada día

¿Sabes cuáles son las mejores plantas medicinales para nuestro hígado inflamado? El cardo mariano y el diente de león son aconsejables para tratar este problema.

Puedes tomarlas en el desayuno y después de tu almuerzo. Bébelas poco a poco, con calma, usando si lo deseas algún endulzante natural como puede ser la miel. Sabes que el cardo mariano está disponible en tus tiendas naturales, tanto en infusión como en comprimidos. Una opción siempre adecuada para nuestro hígado inflamado.