La hipercrianza es un modo de dar al mundo niños infelices

Valeria Sabater 6 abril, 2016
Aunque nos parezca lo más adecuado para cuidarlos, lo cierto es que la hipercrianza de nuestros hijos puede derivar en que sean personas inseguras y con altos niveles de autocrítica

La hipercrianza se define como la atención excesiva a los hijos. A muchos les puede parecer un término más, e incluso una forma de poner en duda el modo en que educamos a nuestros niños.

¿Cómo no vamos a poner atención en la crianza de los más pequeños? ¿Dónde está el límite? Toda criatura necesita el afecto y la atención continua de sus progenitores. De ahí que, en ocasiones, nos cueste un poco saber dónde está la barrera del equilibrio.

Bien, en realidad ese límite se establece en esa sutil frontera en la cual permitir el crecimiento personal de nuestros hijos sin caer en la toxicidad emocional.

Porque la crianza no es control, porque educar no es asfixiar ni aún menos cortar las alas de esos niños que el día de mañana deben ser adultos capaces de tomar decisiones y hacerse responsables de sus vidas.

No obstante, el término “hipercrianza” tiene más implicaciones que debemos conocer.

La hipercrianza o el peso de la sobreprotección

Lo más curioso de este tipo de comportamiento y de enfoque educacional es que los padres y las madres están muy involucrados en cada aspecto de la vida de sus hijos: escuela, deportes, aficiones, alimentación, amistades…

Están “hiperpresentes” y piensan que con ello actúan como los mejores progenitores del mundo, y que la suya es la más correcta de las crianzas. Sin embargo, el equilibrio emocional y personal de los niños dista mucho de ser el reflejo de la felicidad.

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Consecuencias de la hipercrianza: decepción

Los padres han interiorizado lo que para ellos es el ideal del niño perfecto y, aún más, en esa esfera de perfección se incluyen a sí mismos como figuras de referencia imprescindibles.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, ven que, en ocasiones, sus hijos no se adecúan a esos ideales, y aparece entonces la decepción.

  • Cuando el niño percibe la decepción en la mirada de sus padres, empieza a construirse el sentimiento de fracaso y de inferioridad.

Consecuencias de la hipercrianza: ansiedad y estrés

  • Un aspecto que debemos tener en cuenta sobre la hipercrianza es que va de la mano de la “hiperactividad educativa”. Es común que estos padres apunten a los niños a múltiples actividades extraescolares, esas que, en ocasiones, ni siquiera son del interés de los propios niños.
  • Poco a poco, tendremos criaturas estresadas y con un nivel de ansiedad semejante al de un adulto.
  • Los padres que llevan a cabo la hipercrianza no toleran el error en sus hijos. Cada esfuerzo que hacen es para criar niños competentes, inmunes al error o al fracaso, y algo así es imposible.

Consecuencias de la hipercrianza: prohibido equivocarse

  • Todo niño debe permitirse fracasar en algo, equivocarse para, después, poder aprender de sus propios errores en libertad.
  • Los niños educados en la hipercrianza llegan a ser sus propios jueces. Les han puesto un listón tan alto que, cuando perciben que no van ser capaces de alcanzarlo, se hunden y se culpan. Caen en la autodestrucción.

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La crianza con apego saludable para favorecer la responsabilidad

Según un estudio llevado en la Universidad de Queen, Ontario (Canadá) una de las consecuencias más graves de la hipercrianza era que los niños de entre 7 y 12 años apenas saben lo que es jugar al aire libre o interaccionar con los amigos. Son niños infelices.

Sabemos que criar a un hijo es, por encima de todo, proteger, pero dicha protección debe estar basada en los siguientes aspectos.

Te protejo para que te sientas seguro, no “sujeto”

  • La crianza con apego saludable es aquella que favorece el reconocimiento del niño para que tenga una buena autoimagen de sí mismo.
  • Un niño que se siente protegido y reconocido por sus padres tiene una mayor autoestima para tener iniciativa, para no tener miedo e ir creciendo en madurez y responsabilidad.

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Te protejo dándote consejos, pero permitiendo que aprendas de tus propios errores

Protegemos a los niños para que no se caigan, para que vayan por el camino correcto, pero dicha protección tiene como finalidad el promover el que tengan voz propia y, sobre todo, que puedan cometer sus propios errores para aprender de ellos.

autoestima niños

Te protejo para que sepas que siempre estaré contigo en el camino que tú elijas

El apego y la fuerza del vínculo es indispensable, sobre todo en los primeros años de vida de nuestros hijos. Sin embargo, a partir de los 7 u 8 años los niños van a dar un salto madurativo muy importante.

  • Es el momento en que van a exigir derechos, en que van a tener un concepto de lo que es la justicia y la moral. Es el paso previo a la caótica adolescencia donde van empezar a tomar decisiones que pueden sorprendernos.
  • Escúchalos siempre y aconséjalos cada día, enséñales que para ser libres hay que ser responsables, que para disfrutar de ciertos derechos hay que cumplir obligaciones.

Debemos fomentar un tipo de aprendizaje basado en la experiencia, no en esa hipercrianza que veta la voz de los niños y que les marca objetivos ideales que nadie puede alcanzar. Vale la pena tenerlo en cuenta.

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