Hipoxia cerebral: tipos y causas

22 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
La hipoxia cerebral se produce cuando el oxígeno que debe llegar al cerebro es insuficiente. Como se trata de un órgano vital, la falta de oxígeno es sumamente peligrosa. Te contamos en este artículo cuáles son las causas más frecuentes.

Se habla de hipoxia cerebral cuando el flujo de oxígeno al cerebro es menor al considerado normal. Un flujo normal de oxígeno sería aquel que le permitiese al cerebro funcionar adecuadamente, según los requerimientos del organismo.

Debemos entender que el cerebro es un órgano cuyas funciones no pueden cesar. A veces, se activan unas partes y, otras veces, otras, pero de su correcto desempeño dependen el resto de los componentes del cuerpo humano.

Debido a su funcionamiento constante, el cerebro es un gran consumidor de oxígeno. Ese oxígeno le llega a través de las arterias que distribuyen la sangre desde el cuello hacia arriba. Si la sangre merma, también lo hará el oxígeno.

El cerebro se ve muy afectado por la falta de oxígeno. Las células que lo componen comienzan su proceso de muerte, conocido como infarto cerebral, cuando apenas han pasado cinco minutos sin oxígeno. Esto demuestra la relevancia que puede tener un episodio de hipoxia cerebral.

Causas de la hipoxia cerebral

Las causas que hay detrás de una hipoxia cerebral son variadas. A veces, solo disminuye el oxígeno que llega a la región del cráneo y, otras veces, junto al oxígeno, hay una disminución en el flujo de sangre, con todo lo que eso implica.

Entre las causas podemos nombrar:

  • Altitud: encontrarse a grandes alturas sobre el nivel del mar produce disminución del oxígeno del que dispone el cerebro para funcionar. Es el ‘mal de alturas’ y se asocia a prácticas deportivas como el andinismo y el montañismo.
  • Intoxicación con gases: el monóxido de carbono es el principal representante de esta causa. Cuando se produce la intoxicación por este gas, el oxígeno pierde su lugar en la sangre y es desplazado por el monóxido de carbono. De esta forma, las células de todo el cuerpo reciben un elemento que no pueden utilizar para su metabolismo.
  • Enfermedades neurológicas del bulbo raquídeo: algunas patologías, como la esclerosis lateral amiotrófica, por ejemplo, atacan el centro de la respiración del encéfalo, paralizando los músculos respiratorios. Al fallar la mecánica respiratoria ingresa menos oxígeno y se produce un mecanismo similar a la asfixia.
  • Asfixia: tanto la que sucede intencionalmente, con motivos criminales, como aquella que puede vincularse a accidentes, son causantes de hipoxia cerebral. El apretamiento del cuello, el ahogamiento con líquidos o la inhalación de humos de un incendio son diversas formas que toma la asfixia.
  • Hipotensión arterial: cuando la presión sanguínea baja demasiado, se vuelve insuficiente para irrigar todos los tejidos, sobre todo los más lejanos al corazón. Entre los tejidos más afectados está el cerebro.
  • Problemas cardiacos: cualquier enfermedad del corazón que limite su capacidad de bombeo adecuado y a ritmo puede generar hipoxia cerebral. Puede tratarse de un evento agudo, como un infarto del miocardio, o una situación crónica como las arritmias.
  • Accidentes cerebrovasculares: producen hipoxia cerebral en determinadas regiones, bien sea porque se obstruye una arteria cerebral con un coágulo o porque una sección de los vasos del encéfalo se rompe produciendo hemorragia.
hipoxia cerebral
Tanto un accidente cerebrovascular como un infarto cardíaco pueden estar detrás de una hipoxia cerebral

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Tipos de presentación

De acuerdo a la zona cerebral que se ve afectada por la hipoxia cerebral, se puede clasificar a la misma en diferentes tipos. Algunos episodios hipóxicos solo lastiman células de un punto en particular del cerebro, mientras que, otras veces, se detiene el flujo general.

Así, podemos describir los siguientes tipos de hipoxia cerebral:

infarto cerebral hipoxia

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Cómo saber si se padece hipoxia cerebral

Aunque los síntomas de la hipoxia cerebral dependen de cuánto tiempo dure la falta de oxígeno, hay signos que son distintivos. Recordemos que una hipoxia de algunos segundos puede no dejar secuelas, pero, si se extiende por cinco minutos, seguramente habrá infarto cerebral.

En hipoxias cerebrales momentáneas puede haber falta de atención, alguna pérdida de memoria, sensaciones raras en las extremidades del cuerpo, dificultades en el habla, etc. También se pueden limitar los movimientos, como si hubiese una parálisis.

A mayor tiempo sin flujo de oxígeno, aparecen las convulsiones, los desmayos con pérdida de conocimiento y hasta el coma. En este punto la atención se convierte en una urgencia que requiere medidas de soporte vital inmediato de parte del equipo médico.

Si se superan los cinco minutos de hipoxia cerebral, entonces hay infarto de las células. Un infarto pequeño puede dar lugar a una recuperación posterior con rehabilitación, pero un infarto masivo es capaz de producir la muerte de todo el cerebro.

Así que, ante cualquier síntoma neurológico, es preferible realizar una consulta con el especialista. Por otro lado, si una persona se desmaya y no reacciona de inmediato, o convulsiona, la medida acertada es comunicarse con un servicio de atención de urgencias que pueda ayudar rápidamente.

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