Un estudio nos revela a qué hora es más adecuado tomar la primera taza de café

Valeria Sabater 4 noviembre, 2016
Aunque muchos acostumbremos a tomarnos esa taza de café nada más levantarnos, lo cierto es que sería mucho más efectiva si esperáramos un rato a que nuestros niveles de cortisol descendieran

Y tú ¿a qué hora te tomas tu primera taza de café? Como la mayoría de la población, lo más probable es que lo hagas nada más levantarte. Necesitamos despejarnos y recibir una buena inyección de energía y positividad.

Ahora bien, algo que siempre hemos dado por acertado, ahora, parece no serlo tanto.

Como ya sabemos, la ciencia, siempre ávida en dar respuesta a las preguntas más cotidianas, acude para revelarnos que esa primera dosis de café podría no ser tan positiva a primera hora de la mañana.

No obstante, y eso hay que dejarlo claro desde un principio, cada uno de nosotros conocemos nuestro cuerpo y sabemos qué nos va mejor en cada momento.

Sin embargo, nunca está de más probar, aunque sea solo a modo de curiosidad, la siguiente propuesta.

A continuación, te lo explicamos.

La primera taza de café siempre será mejor un poco más tarde

Sabemos que las mañanas huelen a café. Que nada más salir de la cama y abrir la ventana a ese amanecer y a la jornada que tenemos por delante, en lo único que pensamos es en una buena inyección de cafeína para poder “funcionar”.

El hecho de que nos digan ahora que hemos de esperarnos unas horas es algo que muchos vemos con escepticismo.

Eso sí, hay buenas razones que nos explican por qué sería adecuado esperarnos al menos dos horas después de levantarnos.

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Tu nivel de cortisol y el café

cerebro

Steven Miller es neuropsicólogo y experto en cronofarmacología, la disciplina que analiza la interacción entre los distintos ritmos biológicos del cuerpo humano y los fármacos.

Después de unos estudios que él mismo publicó en su blog de divulgación científica “NeuroscienceDC” explicó que tomar esa primera taza de café nada más levantarnos no sería tan eficaz como pensamos.

  • La razón de ello está en nuestros ritmos circadianos y en el cortisol.
  • Los ritmos circadianos son los que controlan nuestros hábitos de sueño y quienes regulan también el cortisol, la llamada “hormona del estrés” encargada de mantenernos alerta.

Hemos de saber que, cuando abrimos los ojos al nuevo día y nos levantamos, el cortisol empieza a funcionar por sí mismo.

De hecho, tal y como nos explican diversos estudios al respecto de los ritmos circadianos, el momento del día en que el cortisol está más activo es entre las 8 y las 9 de la mañana.

El café y el dolor de cabeza

Dolor de cabeza

Tomar una taza de café en esos momentos del día implica pues incorporar un estimulante a nuestro organismo justo cuando está alcanzado un nivel de alerta  de forma natural.

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Según nos explica el doctor Miller, los principios de la farmacología son rotundos y claros: no es adecuado incorporar una droga al organismo cuando aún no la necesita.

  • El hecho de tomar café cuando nuestro nivel de cortisol tiene un pico elevado explica por qué algunas personas experimentan dolor de cabeza.
  • Estamos sufriendo una sobrecarga y nuestro cuerpo reacciona a veces con el efecto contrario al deseado: nos podemos sentir más ansiosos e incluso cansados.

Queda claro, no obstante, que cada cuerpo reacciona de un modo. Si bien es cierto que a ciertas personas les irá bien tomar esa primera taza a primera hora, si nos esperáramos un poco más, los beneficios serían más poderosos.

La mejor hora para tomar café es entre las 9.30 y las 11.30 de la mañana

taza de café

Todo dependerá, sin duda, de a qué hora nos levantemos. Lo más aconsejable es esperarnos entre hora y media y dos horas.

Es cuando el nivel de cortisol en sangre tiene un pico más bajo, y se abre ante nosotros un instante perfecto para esa deseada dosis de cafeína.

  • Uno de los principios básicos de la farmacología es administrar los fármacos en el momento en el que se necesitan. Más allá de lo anecdótico que nos pueda parecer el dato, valdría la pena tenerlo en cuenta.
  • El hecho de tomar esa primera taza de café justo en el momento que nuestro nivel de cortisol es más alto, hará muchas veces que desarrollemos tolerancia.

Es decir, no notaremos los efectos del café.

Algo así provoca que necesitemos otra taza más al cabo de un rato. No es lo adecuado.

En el artículo antes citado del doctor Miller nos indica que los momentos más idóneos para tomar café a lo largo del día son dos: entre las 9.30 y las 11. 30 horas y entre las 13.30 y las 17.00.

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Como vemos, tenemos una amplia franja horaria donde poder disfrutar de entre dos y tres tazas de café al día. Así pues, valdría la pena hacer la prueba.

Levantarnos y desayunar un buen jugo natural, algo de proteína y fibra para, después, esperarnos dos horas hasta tomar nuestra dosis de cafeína.

Es posible que nos notemos de pronto mucho más despejados, productivos y con energías para afrontar el día.

¿Te animas a hacer la prueba?

 

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