Hormona del crecimiento: qué es y cómo actúa

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 17 noviembre, 2018
La hormona del crecimiento juega un papel fundamental en el desarrollo óseo, tanto en grosor como en longitud.

La hormona del crecimiento (GH, del inglés growth hormone) es una hormona sintetizada en la hipófisis, una glándula situada en el encéfalo.

Las hormonas son compuestos químicos que se producen en las glándulas del organismo. Una vez producidas, se liberan a la sangre y llegan a las células, donde activan o inhiben distintos procesos celulares.

Por lo tanto, son una forma de comunicación celular. Además, las células donde ejercen su función viajan por vía sanguínea, por lo que pueden estar alejadas de la glándula que las produce.

La hormona del crecimiento regula, junto a otras hormonas, aquellos mecanismos que intervienen en el crecimiento celular.

Por ello, las alteraciones en su síntesis o funcionamiento están asociadas a algunas formas de enanismo. Asimismo, tumores hipofisiarios que producen un exceso de GH pueden provocar gigantismo o acromegalia, en función de si ocurre en niños o adultos, respectivamente. Por ello, su síntesis y secreción está muy regulada.

La hormona del crecimiento es una molécula proteica que estimula el crecimiento de prácticamente todos los tejidos. Favorece el aumento del tamaño de las células y la mitosis o división celular.

Destaca su participación en el crecimiento de los huesos durante la infancia, aunque también tiene otras funciones que vamos a comentar a continuación.

La hormona del crecimiento y el crecimiento óseo

Sistema óseo

El crecimiento óseo comienza durante la vida fetal y continúa hasta la pubertad. En este proceso interviene la hormona del crecimiento de distintas formas.

Además de favorecer la división de las células, es determinante en el crecimiento de los huesos tanto en longitud como en grosor:

Crecimiento en longitud

Los huesos largos están formados por dos epífisis, que son los extremos; y la diáfisis, la parte central. Durante la infancia, entre las epífisis y las diáfisis hay cartílago de crecimiento o metáfisis. Este cartílago está formado por células llamadas condrocitos.

Los condrocitos sufren un proceso de osificación, se calcifican y se diferencian en células óseas llamadas osteocitos. La hormona de crecimiento estimula la osificación, favoreciendo el crecimiento en longitud de los huesos.

Además, aporta las proteínas necesarias para la división de los condrocitos. Este crecimiento termina en la pubertad, cuando desaparece el cartílago de crecimiento y se fusionan las epífisis y las diáfisis.

Crecimiento en grosor

Los osteocitos son las células que forman el tejido óseo, pero su crecimiento debe estar regulado y renovarse. Existen en los huesos otros dos tipos de células encargadas de esta función: los osteoblastos y los osteoclastos.

Los osteoblastos son células precursoras de los osteocitos, mientras que los osteoclastos destruyen el tejido óseo deteriorado. En función de qué células estén más activas, habrá un crecimiento o una debilitación de los huesos.

La GH estimula la maduración de los osteoblastos a osteocitos, y favorece el aumento del grosor de los huesos. 

A diferencia del crecimiento en longitud, este tipo de crecimiento se mantiene durante toda la vida.

Lee también: Cómo prevenir problemas óseos

Otras funciones de la hormona del crecimiento

Otras funciones de la hormona del crecimiento

Además de su participación en el crecimiento óseo, la hormona del crecimiento tiene efectos en el metabolismo celular:

  • Favorece la utilización de grasa como fuente de energía: el tejido graso o adiposo está formado por células llamadas adipocitos. Los adipocitos acumulan los lípidos (grasas) en forma de ácidos grasos. La GH favorece la liberación de los ácidos grasos del tejido adiposo para que se utilicen como fuente energética.
  • Reduce la utilización de los hidratos de carbono: normalmente, los hidratos de carbono son la principal fuente de energía. Además de favorecer la fuente energética lipídica, la GH inhibe la captación de glucosa por las células. Como consecuencia, el aumento de glucosa en sangre, al no ser captada por las células, provoca un aumento de la secreción de insulina. De hecho, un exceso de esta hormona puede producir resistencia a la insulina, como ocurre en la diabetes mellitus tipo II.
  • Incrementa la síntesis de proteínas: la GH estimula los procesos de síntesis proteica. Además, disminuye aquellos procesos destinados a su destrucción o catabolismo. Esto está relacionado con el crecimiento, ya que las proteínas son un componente estructural importantísimo al formar parte de los músculos y los tendones, además de otros tejidos.

Ver también: ¿Qué es la Resistencia a la Insulina o Síndrome Metabólico?

Control de la hormona del crecimiento

Control de la hormona del crecimiento

Los niveles hormonales de nuestro organismo están muy regulados. Algunos cambios leves en su liberación tienen grandes consecuencias en el metabolismo. La regulación de las hormonas sintetizadas en la glándula hipófisis corre a cargo del hipotálamo.

Es una estructura cerebral situada encima de la hipófisis, lo que le permite liberar hormonas que regulen el funcionamiento de la misma.

Estas hormonas se denominan hormonas o factores de control hipotalámico. Estos se liberan a la sangre y llegan a la hipófisis por un sistema de capilares llamado sistema porta hipotalámico-hipofisiario.

En el caso de la GH intervienen dos factores de control hipotalámico:

  • Hormona liberadora de la hormona del crecimiento (GHRH). Es la principal reguladora de la secreción de hormona del crecimiento. La GH se sintetiza en unas células de la hipófisis llamadas células somatotropas. Una vez sintetizada, se almacena en vesículas. Además, estimula la síntesis de más hormonas del crecimiento, que se almacenará en nuevas vesículas hasta que sea necesaria su liberación.
  • Hormona inhibidora de la hormona del crecimiento o somatostatina.

Entre los factores que estimulan la liberación de GH se encuentran los siguientes:

  • Ejercicio.
  • Traumatismos.
  • Inanición, sobre todo cuando existe en déficit de proteínas.
  • Sueño profundo.
  • Excitación.
  • Otras hormonas como la grelina.
  • Niveles bajos de glucosa o de ácidos grasos en sangre.
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