Hoy seré egoísta, cuidaré de mí misma

Raquel Lemos Rodríguez·
30 Julio, 2020
Anteponer el interés propio al ajeno es algo que puede suponer un perjuicio para los demás. No obstante, en ocasiones es preciso ser egoísta para cuidar de uno mismo. ¡Sigue leyendo!
 

Cuando una persona se expresa diciendo: “Hoy seré egoísta, cuidaré de mí misma”, ¿qué pretende transmitir? ¿Cuál es el significado de dicha frase?

Porque parece que comportarse de forma egoísta supone anteponer el propio interés al de los otros, lo que suele acarrear consecuencias negativas para los demás.

No obstante, cuando uno piensa en sí mismo, también está intentando cubrir sus respectivas necesidades individuales. Esto, lejos de implicar siempre una ausencia de empatía o de generosidad, puede deberse a otras cuestiones.

¿Quieres saber más? Si es así, sigue leyendo. Te lo contamos.

¿Qué significa eso de “Hoy seré egoísta, cuidaré de mí misma”?

Aprender a cuidar de uno mismo requiere a menudo tiempo para escucharse y para satisfacer las propias prioridades. Es decir, sin dejar de prestar atención a los demás, es asimismo posible ver qué es lo que nosotros queremos o qué precisamos en un determinado momento.

Pero ¿qué claves son importantes para lograr este equilibrio?

 

La primera persona soy ‘yo’

Quizás te hayas encontrado alguna vez en la situación de decir: “Se acabó, a partir de hoy seré egoísta. Voy a pensar en mí”.

Puede que hayas tenido alguna decepción personal, que percibas que das mucho y recibes poco o, incluso, que, en esa continua dedicación a los demás, te hayas ido olvidando de ti.

Tal vez hasta te sientas mal por pronunciar la palabra ‘no’ o por dejar de ofrecer ayuda si alguien la requiere. Sin embargo, más allá de sentir culpa alguna, ‘aprender a ser egoísta’ es una estrategia que llega a resultar útil en más de una ocasión.

Además, ¿has notado cómo al resto de personas no le invade el remordimiento mientras que a ti sí? Entonces, acaso pensar en uno mismo no sea algo tan negativo.

Porque tú también eres importante. Porque igualmente tú mereces ser feliz sin tener que estar renunciado de forma constante a tus necesidades.

mujer cayendo con pájaros
 

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“Hoy seré egoísta, cuidaré de mí misma” quiere decir que me acepto y me respeto

Si tú no te aceptas ni te respetas, ¿crees que los otros lo harán? Pues, la verdad, es que hay un montón de cuestiones individuales por las que preocuparse antes que por lo demás.

Desde luego que los actos de bondad que lleves a cabo harán que te sientas bien, pero tampoco por ello la generosidad ha de eclipsar todos tus movimientos.

escena simbólica mujer ante un espejo

Por esta razón, si te aceptas y respetas, es probable que complacer a los demás deje de ser un primer objetivo.

Así, será natural que quieras prestar apoyo a otros, pero tu felicidad no dependerá en exclusiva de responder ante los intereses ajenos, sino que, a su vez, se dirigirá a atender los propios.

 

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Si doy, merezco recibir

La idea de ‘dar sin recibir’ se ajusta a aquellas situaciones en las que uno ofrece su ayuda de forma desinteresada. Supone que no hay por qué estar esperando recompensa alguna tras una buena acción. Uno decide ser altruista en un momento dado por el simple hecho de echar una mano.

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No obstante, ese peaje puede ser algo que nos llegue de manera diferente, sin que provenga en cualquier caso de quienes nos rodean. Es decir, si nos ‘damos’ a los demás, concedernos también el permiso para pensar en nosotros mismos parece una opción saludable.

Aunque haya quienes lo consideren inadmisible, ponerse en primer lugar de vez en cuando es un modo de ‘recibir’. Se trata de responder ante los propios deseos sin que por ello tengamos que ser calificados de ‘egoístas’.

 

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La importancia de pensar también en un mismo

El hecho de darse permiso para atender las propias necesidades significa que cada persona por separado es, a su vez, importante.

Aprender a aceptarse y respetarse implica, entre otros asuntos, la oportunidad de preocuparse por uno mismo.

Además, tiene sentido que la iniciativa nazca a nivel individual, ya que esperar a que otros asuman esa responsabilidad tal vez sea una apuesta incierta.

¿Cuándo empezarás a cuidar de ti? ¿Te animas a ser un poco ‘egoísta’?

 

 

  • Antoni Martinez, “Saber decir no: claves de la asertividad”, en web psicologíaenpositivo
  • Romi Arellano, Manuel J. Cuando digo no, me siento culpable. Nuevas ediciones de bolsillo, 2003.
  • Castanyer, Olga. La asertividad. Expresión de una sana autoestima. Bilbao: Descleé de Brouwer, 1996. 348 pp.
  •  «Técnicas para conductas asertivas»www.fundacioncadah.org.