Ictericia en bebés: síntomas y tratamiento

Daniela Castro · 18 julio, 2018
La ictericia en bebés es una condición que se identifica por una coloración amarillenta de la piel y la esclerótica de los ojos del recién nacido. Aunque no suele ser grave, requiere ser evaluada por un médico.

La ictericia en bebés es una condición que se caracteriza por un cambio de color en la piel y las escleróticas (blanco de los ojos) del recién nacido, los cuales empiezan a verse amarillentos. Se desarrolla debido a una acumulación excesiva de bilirrubina en la sangre.

La bilirrubina es un pigmento de color amarillo que resulta de la descomposición normal de los glóbulos rojos. Esta sustancia, por lo general, pasa a través del hígado para luego ser liberada en el intestino en forma de bilis.

Aunque no es una enfermedad como tal, sí se debe considerar una señal de alerta porque puede ser indicio de una afección no diagnosticada. Sin embargo, la mayor parte de las veces es temporal e inofensiva y responde bien a los tratamientos no invasivos.

¿Por qué se produce la ictericia en bebés? ¿Cómo identificarla? Como padres es importante responder estos interrogantes. Por eso, a continuación queremos repasar las causas relacionadas, sus síntomas y las terapias disponibles para su control.

Causas de la ictericia en bebés

Es normal que los bebés tengan la bilirrubina un poco alta después del nacimiento. De hecho, la mayoría de los recién nacidos tienen algún color amarillento en la piel (ictericia). La condición se desarrolla en un 80% de los bebés que nacen de forma prematura y en un 60% de los que nacen a término.

Sin embargo, no siempre es perceptible y puede desaparecer por sí sola al cabo de unas dos semanas. Su causa principal es la inmadurez del hígado del bebé, que no consigue procesar de forma óptima la bilirrubina. Además, al parecer, los recién nacidos fabrican más bilirrubina porque renuevan más a menudo sus glóbulos rojos.

Otras posibles causas incluyen:

  • Antecedentes familiares de ictericia
  • No ser alimentado con leche materna
  • Sangrado interno
  • Infección en la sangre del bebé (septicemia)
  • Infecciones virales o bacterianas
  • Incompatibilidad entre la sangre de la madre y la sangre del bebé
  • Insuficiencia hepática
  • Anomalía en los glóbulos rojos del recién nacido

Síntomas de la ictericia en bebés

El principal signo de la ictericia en bebés es una coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos. A menudo se hacen notorios entre el segundo y cuarto día después del nacimiento. El color suele empezar en la cara y luego se extiende hacia el abdomen, piernas y plantas de los pies.

Además, cuando se produce de forma severa, puede acompañarse con:

  • Alimentación deficiente
  • Peso por debajo de lo normal
  • Llanto agudo
  • Aspecto desganado o cansado

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Diagnóstico

El médico puede diagnosticar ictericia en bebés de acuerdo al aspecto del recién nacido. Sin embargo, para medir el nivel de bilirrubina en la sangre, se requieren otras pruebas complementarias. Entonces, además de la exploración física, se sugiere:

  • Una prueba de laboratorio de una muestra de sangre del bebé (hemograma o conteo sanguíneo completo).
  • Un análisis con un dispositivo llamado “bilirrubinómetro transcutáneo”.
  • Prueba de Coombs
  • Conteo de reticulocitos

Tratamiento de la ictericia en bebés

La ictericia en bebés suele desaparecer por sí sola en dos o tres semanas, sin necesidad de tratamiento. No obstante, cuando se manifiesta de forma moderada o grave, es probable que el recién nacido deba permanecer hospitalizado por unos días.

Las medidas para su control dependerán del nivel de bilirrubina en la sangre, la edad del bebé o si nació de forma prematura. Un bebé necesitará tratamiento si la bilirrubina es muy alta o se está elevando con mucha rapidez. La terapia incluye:

Fototerapia

El bebé es expuesto a una lámpara especial que emite luz en un espectro verde azulado. Esta luz tiene la función de ayudar a descomponer las moléculas de bilirrubina para que pueda ser eliminada en la orina o las heces. No es una luz ultravioleta y cuenta con un protector plástico que actúa como filtro.

Además, durante el tratamiento, el bebé usará solo pañales y parches protectores para los ojos. En algunos casos se complementa con el uso de una almohadilla o colchón que emite luz.

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Inmunoglobulina intravenosa (IgIV)

Cuando la ictericia está relacionada con diferencias entre el grupo sanguíneo de la madre y le bebé, se emplea una transfusión intravenosa de una inmunoglobulina. Este procedimiento puede disminuir la ictericia y reducir la necesidad de una exanguinotransfusión.

Exanguinotransfusión

En casos reducidos, cuando no hay respuesta positiva con otros tratamientos, la ictericia en bebés requiere una exanguinotransfusión. Se trata de la extracción de pequeñas cantidades de sangre en repetidas veces, para diluir la bilirrubina y anticuerpos de la madre. Luego, se transfiere de nuevo la sangre al bebé.

Hábitos alimentarios

Postura de rugby para amamantar.

Si la ictericia en bebés no es grave, el médico recomienda unos simples cambios en los hábitos alimentarios. Algunas madres requieren apoyo porque tienen problemas para amamantar. Los siguientes consejos ayudan a disminuir la ictericia:

  • Amamantar con mayor frecuencia al bebé para que tenga más evacuaciones intestinales.
  • Usar alimentación complementaria, como leche de fórmula, cuando hay problemas para amamantar. Es necesario tomar esta medida, en especial cuando el recién nacido pierde mucho peso o está deshidratado.
  • Emplear una leche maternizada por un par de días y luego retomar la lactancia materna (solo bajo recomendación médica).

¿Cuándo consultar al médico?

Todos los bebés deben ser evaluados por un profesional en sus primeros cinco días de vida para determinar si tienen ictericia. Es primordial acudir a emergencias si la coloración amarillenta viene acompañada con fiebre, mala alimentación o apatía.

La ictericia no es peligrosa en bebés nacidos a término o que no presentan otras enfermedades. Por eso, si se trata de un bebé prematuro, requiere atención especial. Algunas complicaciones incluyen encefalopatía bilirrubínica aguda, parálisis cerebral y sordera.