5 ideas erróneas sobre las personas altamente sensibles (PAS)

Se podría decir que las personas altamente sensible siempre han sido grandes incomprendidos. A veces ni siquiera ellos son conscientes de su personalidad y esto les puede hacer sufrir en exceso

El rasgo de la alta sensibilidad se puso en evidencia por primera vez en los años 90 de mano de la doctora Elaine N. Aron. Según ella misma, una de cada 5 personas serían, en realidad, altamente sensibles (PAS).

Estamos, pues, ante un tipo de personalidad más que dispone de una serie de características propias que la hacen única y diferente de la propia introversión, esa dimensión con la que comparte algunas pinceladas, pero sin llegar a tener la misma esencia ni el mismo modo de ver y entender las cosas.

Desde los años 90 hasta la actualidad se han escrito ya varios libros, como “Highly Sensitive Person’s Survival Guide” (guía de supervivencia para las personas altamente sensibles) de Ted Zeff o “El don de la sensibilidad: las personas altamente sensibles” también de la propia Elaine N. Aron.

El tema avanza creando impacto en la población, sobre todo por que son muchos los que, llegada ya la edad adulta, descubren por fin por qué se han sentido tan diferente al resto durante toda su vida o por qué han experimentado siempre esa sensibilidad que, durante ciertas épocas, ha supuesto más un problema que un beneficio.

Ser altamente sensible no es fácil.

Sin embargo, cuando se ahonda en esos rasgos que hacen única a esta personalidad, tomamos más control sobre nuestra vida al cuidar más de nuestra autoestima o al entender que sentir más no significa sufrir más, sino ver el mundo desde el propio corazón.

Te invitamos a profundizar en este tema aclarando esos falsos mitos que suele tenerse sobre este tipo de personalidad.

1. Las personas altamente sensibles son tímidas

Pensar que las personas altamente sensibles son tímidas es todo un clásico. Estamos pues ante un mito: es completamente falso.

  • Vemos a muchos niños que, en las aulas, eligen sentarse al fondo buscando la privacidad y la calma. Hay quien, en las reuniones, suele ser el más callado y el que antes se va de las fiestas o de los eventos sociales.
  • La alta sensibilidad no tiene nada que ver con la timidez.
  • Este tipo de personalidad disfruta de su espacio en soledad, agradece el silencio y esos entornos relajados donde poder estar con sus propios pensamientos. No hay pues temor o fobia social.
  • El que disfrute de su soledad no quiere decir que “odie” estar en grupo, que le incomoden las fiestas o la gente en general. Lo disfruta, pero prefiere controlar los momentos, los instantes en que se siente listo para socializar.

A su vez, en la actualidad se enfatiza también el buen papel que la persona altamente sensible puede tener como líder.

Al intuir más las emociones ajenas y ese clima que caracteriza un entorno, tendría más habilidades para gestionar los recursos humanos de un escenario laboral.

2. La persona altamente sensible es débil

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Esta es otra idea errónea que es necesario aclarar. La alta sensibilidad no es sinónimo de debilidad de carácter.

  • Alguien que se contagia de las emociones ajenas, que se preocupa más de la cuenta o a quien le afectan las cosas con mayor intensidad no está mostrando debilidad, sino un umbral emocional diferente.
  • Esto es, sin duda, muy difícil de entender para el resto de personas. De ahí, que sean comunes las frases como “es que te enfadas por nada”, “es que te tomas las cosas a la tremenda”…

La alta sensibilidad es fortaleza de corazón, por eso es más intuitivo, más receptivo y delicado para todo. Es ese lenguaje que para muchos es invisible.

3. Son indecisos

Esta idea también se suele mantener con frecuencia: las personas altamente sensibles o PAS son indecisas.

  • Tras esta idea lo que ocurre en realidad es que necesitan mucho más tiempo para tomar una decisión.
  • El mundo está lleno de sutilezas, de detalles que atender, opciones que valorar y muchos enfoques que tener en cuenta. La persona altamente sensible necesita valorarlos todos.

Sin embargo, cuando tome una decisión, será firme e inamovible.

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4. Solo las mujeres son altamente sensibles

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Es muy común pensar que todo lo relativo a las emociones, la empatía o la alta sensibilidad es “territorio femenino”.

Es un mito tan clásico como equivocado. La alta sensibilidad es un tipo de personalidad que caracteriza tanto a hombres como a mujeres.

De hecho, y por curioso que parezca debido a este sesgo, el hombre que ve y siente el mundo de un modo más intenso emocionalmente suele ser visto con malos ojos o con extrañeza.

Debemos derribar estas ideas.

5. Todas las personas altamente sensibles experimentan depresiones

El que todas las personas altamente sensibles pasen por una depresión en algún momento de sus vidas tiene matices.

  • Hay un riesgo elevado de padecer depresiones, es cierto, porque “sentir con más intensidad” supone muchas veces dejar que la tristeza, la decepción o el fracaso nos controle.
  • Sin embargo, cuando uno aprende a poner límites, a cuidar de la propia autoestima y a entender que ser altamente sensible es una virtud y no una maldición, conseguirá afrontar esos instantes de complejidad personal.

Para concluir, el tema de la alta sensibilidad es cada vez más accesible para el gran público, y eso es positivo.

Nos ofrece más estrategias para conocernos mejor y gestionar nuestras emociones. Dejemos pues a un lado estos falsos mitos.