Noticia esperanzadora: este implante podría recuperar la movilidad en los lesionados medulares

Aunque por ahora solo se ha probado en primates, lo cierto es que este avance científico podría ser el primer paso hacia un futuro esperanzador para los lesionados medulares

Una de las mayores aspiraciones de la ciencia es, sin duda, devolver la movilidad a los millones de lesionados medulares que a día de hoy hacen vida en una silla de ruedas.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen entre 250 000 y 500 000 lesiones medulares, ocasionadas en su mayoría por accidentes de tráfico o caídas.

El impacto social y médico es importante. Supone todo un desafío para la comunidad científica que lleva décadas intentando desarrollar nuevas técnicas, pruebas y tratamientos con los que devolver la sensibilidad y el movimiento a estos pacientes.

Esta misma semana, la revista Nature ha publicado un estudio esperanzador. Dos macacos Rhesus que estaban afectados por una lesión parcial de la médula espinal han recuperado la movilidad.

A continuación te ofrecemos todos los datos.

Los lesionados medulares podrían recuperar la movilidad con este implante

Somos muy conscientes de que, cada poco tiempo, se publican nuevos estudios al respecto de este mismo tema.

A día de hoy se está abordando desde el campo de las células madre hasta en el uso de exoesqueletos que buscan recuperar la función motora del paciente mediante una neuroestimulación cerebral.

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Lejos de desanimarnos por ver tantos datos, tantos estudios y experimentos, hemos de tomar conciencia de un aspecto esencial.

Es muy posible que, en un futuro, no dispongamos de un solo tratamiento para devolver la movilidad en los lesionados medulares, sino de varios.

Hoy en nuestro espacio te hablamos del último y más reciente.

Dos implantes y algo de matemáticas

conexion neuronas

Este avance ha sido desarrollado en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza).

Muchos lo describen como “un interruptor”, como un mecanismo delicado a la vez que sofisticado que permite recordar al cerebro esa conexión que hasta no hace mucho tenía con la médula espinal.

  • La metodología se basa en un interfaz neuroprotésico. Esta tecnología ha sido desarrollada por la firma electrónica Medtronic en colaboración con otras instituciones de Europa y Estados Unidos.
  • El trabajo ha sido liderado por el neurólogo Grégoire Courtine. Tal y como el propio especialista nos indica, buscaban un mecanismo no provisto de cables que sirviera como estimulador cerebral.
  • Se desarrolló un dispositivo del tamaño de una píldora que se implanta en el cerebro como un chip.  Asimismo, también se insertó un estimulador espinal en las vértebras lumbares.
  • Los científicos descifraron las señales cerebrales que codifican los movimientos de flexión y extensión de las piernas para crear un algoritmo.

Seguidamente, dicho algoritmo se programó en distintos puntos de la médula espinal para que ejecutaran su función: estimular estos movimientos

Y funcionó.

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Una interacción perfecta entre las células cerebrales y la médula espinal

lesionados medulares

Hemos de entender que algo que nos parece tan sencillo como caminar, se ejecuta mediante una compleja interacción entre las neuronas del cerebro y la médula espinal.

  • El cerebro funciona a base de impulsos eléctricos de una neurona a la siguiente, donde se transporta la información. Lo mismo ocurre a nivel de la región lumbar.
  • De este modo, gracias a estos dos implantes, que actúan justo en la región precisa recordándole al cerebro cómo se ejecuta el movimiento de marcha, se ha obrado el milagro.
  • Estos dos primates han recuperado la movilidad. No es un movimiento totalmente preciso, pero se pueden desplazar. Uno de ellos ha logrado incluso andar sin necesidad de una terapia posterior.

Las limitaciones de este avance

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Los resultados de este primer experimento son muy esperanzadores. No obstante, existe un aspecto que aún impide que se pueda dar el “salto” al ser humano.

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Cuando caminamos sabemos de forma automática cómo debemos ejecutar el paso dependiendo de si hay un obstáculo. Codificamos de inmediato si debemos alzar la pierna y el tipo de fuerza que debemos ejecutar para no caer.

  • Este sentido se llama propiocepción. Todos nosotros podemos, por ejemplo, caminar con los ojos cerrados o incluso atarnos los zapatos a oscuras.
  • Estos dos implantes no permitirían a los lesionados medulares poder moverse con seguridad. Es como encender ese interruptor del que antes hablábamos, pero sin tener pleno control sobre nuestros movimientos.
  • Asimismo, tampoco queda claro si, en el ser humano, las piernas podrían soportar todo el peso del cuerpo. No podemos olvidar que los primates no andan erguidos.
  • Así pues, los desafíos aún son muchos. No obstante, la primera piedra de este maravilloso camino ya está puesta y las esperanzas son múltiples.

De hecho, hay científicos que afirman que estos implantes podrían combinarse con los exoesqueletos para entrenar al cerebro en esa recuperación, en esa conexión entre él y la médula espinal.

Esperemos que sea así.

 

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