¿Cuál es la importancia de las vacunas en lactantes?

Las vacunas en los lactantes son esenciales. El no contar con las vacunas necesarias, los pone en riesgo de contraer enfermedades graves. Y si sobreviven, su desarrollo puede verse afectado. Entérate de más aquí.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las vacunas son “una preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos”.

En otras palabras, las vacunas ayudan al organismo a protegerse y prevenir enfermedades crónicas. Generalmente, se aplican como inyección, aunque también pueden administrarse vía oral o nasal.

El origen de las vacunas

Hace siglos no existían las vacunas. El año 1797, el médico británico Edward Jenner fue quien inventó la primera. En ese entonces, los ordeñadores se contagiaban de la viruela de las vacas por estar en contacto con sus ubres. No obstante, en cuanto surgía alguna epidemia de viruela, ellos rara vez se enfermaban.

Jenner observó esta curiosa situación. Extrajo elementos de las pústulas de la vaca y las inyectó en el brazo de un niño de 8 años. Con el tiempo, Jenner expuso al niño a la viruela y este no se enfermó. Ese fue el inicio del éxito de las vacunas en la humanidad.

Ver también: La vacuna y la importancia para los niños

¿Por qué es importante vacunarse?

Vacunas 2

En primer lugar, la OMS en su reporte Vacunas e inmunización: situación mundial afirma que si todos los países del mundo alcanzaran la cobertura de vacunación en un promedio del 90% y se aplicaran todas las vacunas existentes, podrían prevenirse 2.000.000 de muertes entre niños menores de 5 años.

Asimismo, a pesar de que muchas de las enfermedades se han reducido o eliminado, aún se pueden contraer varias de estas. Por lo tanto, si las personas de una comunidad se vacunan, la probabilidad de enfermar o de detener el brote de una enfermedad es mucho menor.

Algunas enfermedades y sus vacunas

Algunas de las distintas enfermedades y vacunas más conocidas a nivel mundial son:

  • Cólera.
  • Difteria.
  • Hepatitis A.
  • Hepatitis Papilomavirus humano.
  • Influenza (gripe H5N1, H1N1).
  • Encefalitis japonesa.
  • Sarampión.
  • Enfermedad Meningococica.
  • Parotiditis.
  • Tos ferina.
  • Enfermedad neumocócica.
  • Poliomielitis.
  • Rabia.
  • Rotavirus.
  • Rubéola.
  • Tétanos neonatal y materno.
  • Tuberculosis.
  • Fiebre tifoidea.
  • Varicela y herpes zoster.
  • Fiebre amarilla.

¿Por qué los lactantes son un blanco fácil de las enfermedades?

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indica que “la mitad de todas las muertes provocadas por la tos ferina, una tercera parte de todos los casos de poliomielitis y una cuarta parte de todas las muertes por sarampión se producen dentro del primer año de vida”.

En otras palabras, los bebés recién nacidos están expuestos a enfermedades riesgosas por no poseer suficientes defensas. Además, aquellos que sobreviven a tales riesgos generalmente tienen un desarrollo deficiente. Como resultado, puede que no resistan debido a otras enfermedades o desnutrición.

Por lo tanto, es necesario administrarles prontamente a los recién nacidos las vacunas que requieran.

La leche materna no es suficiente

amamantar

La leche que produce la madre durante los primeros días después de haber dado a luz es una vacuna natural ante enfermedades como la diarrea o la neumonía. Aunque proporciona defensas al bebé, es mejor evitarle el riesgo de contraer enfermedades aplicándole vacunas.

Te invitamos a leer : ¿Cómo se produce la leche materna?

¿Qué vacunas debes aplicar?

Vacunación infantil

Aunque los calendarios de vacunación varían de un país a otro, la UNICEF recomienda el siguiente calendario:

Al nacer

Se administran vacunas para la tuberculosis, la polio y, en algunos países, la hepatitis B.

A las seis semanas

Se proporcionan vacunas para la difteria, la tos ferina, el tétanos, la polio, la hepatitis B y la Hib.

A los nueve meses

Deben aplicarse vacunas para el sarampión, la fiebre amarilla, las paperas y la rubeola.

A las diez semanas

Igualmente, deben administrarse las vacunas para la difteria, la tos ferina, el tétanos, la polio, la hepatitis B y la Hib.

A las catorce semanas

Se suministran vacunas para la difteria, la tos ferina, el tétanos, la polio, la hepatitis B y la Hib.

Efectos secundarios

En ocasiones, es probable que los niños lloren, presenten fiebre, ulceraciones o erupciones en la piel. No obstante, son síntomas menores y normales después de haber administrado una vacuna.

Muchas veces los padres prefieren no realizar el tratamiento de inmunización a sus hijos por sus posibles efectos secundarios. Sin embargo, es un grvae error debido a que el bebé estaría expuesto al riesgo de enfermarse.

Ante ello, es preferible que llore un momento a que sufra las consecuencias de una enfermedad que pudo haberse prevenido.

En conclusión, las vacunas son medidas sanitarias que ayudan a prevenir enfermedades. ¿Debes aplicárselas? Sí.  No obstante, es recomendable que visites al médico para que te oriente sobre su aplicación.