Infarto cerebral: causas y tratamiento

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 7 octubre, 2018
Un infarto cerebral se puede desencadenar por diferentes causas, siendo la principal un proceso isquémico. A pesar de tener diferentes técnicas de tratamiento, lo mejor siempre es prevenir.

Un infarto cerebral es un paro cerebrovascular que se desencadena, principalmente, por un proceso de isquemia cerebral. Durante este proceso, parte de la masa encefálica muere por un fallo en la irrigación sanguínea.

La isquemia se produce, por lo tanto, cuando el cerebro no recibe la cantidad suficiente de oxígeno. Esta situación se puede producir, por ejemplo, por la presencia de coágulos sanguíneos que bloquean el riego cerebral.

El infarto cerebral suele darse en personas de edad avanzada y está asociada a una serie de factores de riesgo, de los cuales podemos mencionar la hipertensión arterial, los trastornos lipídicos, el tabaquismo y la drogadicción. Otros factores de riesgo pueden ser:

  • Sexo masculino.
  • Anormalidades genéticas.
  • Diabetes mellitus.

Además, las enfermedades vasculares cerebrales son una de las causas de muerte más frecuentes en la población mundial. En España se sitúan en la segunda posición, superadas solamente por los trastornos que afectan de forma directa al corazón.

El infarto cerebral afecta a una de cada seis personas de nuestro país a lo largo de su vida. Afecta a las funciones del ser humano y una buena prevención palía en gran parte los efectos de esta dolencia neuronal.

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¿Por qué se puede producir un infarto cerebral?

Como hemos dicho, el infarto cerebral se produce por un bloqueo en la circulación sanguínea que llega al cerebro. Estos bloqueos se pueden deber a distintas causas. Las más comunes son los trombos, pero, ¿qué es un trombo?

Un trombo es una formación de un coágulo dentro de un vaso sanguíneo. Estos coágulos no se disuelven y permanecen dentro del vaso sanguíneo en el que se ha formado.

Cuando el trombo o parte del mismo se desprende de vaso sanguíneo y viaja a través del torrente sanguíneo se denomina émbolo. Otra causa frecuente en la estenosis u oclusión carotídea aterosclerótica.

infarto cerebral

También se pueden producir infartos cerebrales cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe. Otras causas responsables de este accidente cerebral son:

  • Enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
  • Las infecciones en el cerebro, como por ejemplo la encefalitis.
  • Tumores en el sistema nervioso central.

Dado que se trata de alteraciones vasculares estrechamente relacionadas, los infartos cerebrales comparten muchas causas y factores de riesgo con la aterosclerosis. La aterosclerosis es el endurecimiento de las paredes arteriales como resultado de la acumulación de grasa, glóbulos blancos y células muertas, incluyendo colesterol y triglicéridos.

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Síntomas de un infarto cerebral

Un infarto cerebral puede provocar muchos síntomas diferentes en función de la región del encéfalo a la que afecten. Además, también variarán según la duración del mismo y de si el daño es reversible o irreversible.

Las secuelas van desde la muerte en pocos minutos si el infarto afecta a zonas vitales como puede ser el centro nervioso; o inexistentes, si éste es transitorio, si se ubica en una arteria pequeña o si el trombo se disuelve de forma rápida. Entre las consecuencias y las secuelas más comunes del infarto cerebral podemos destacar:

  • La alteración en la coordinación.
  • Alteración en la motricidad en general.
  • Alteración en el lenguaje, sobre todo en el habla. Las alteraciones en el lenguaje son más comunes cuando el infarto se produjo en el lóbulo izquierdo del cerebro.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolores de cabeza.

También es habitual que aparezcan alteraciones asociadas con daños en el tronco cerebral. Un ejemplo de este tipo de lesión puede ser el síndrome de Weber. Este síndrome está caracterizado por déficits motores, ataxia (falta de coordinación muscular), vértigo, disfagia y disartria (problemas de articulación de fonemas).

Tratamiento

El tratamiento será diferente dependiendo de la causa desencadenante del infarto. A grandes rasgos, para tratar un accidente cerebrovascular se realiza una embolización endovascular gracias a una sonda que se introduce desde la zona inguinal para llegar al área afectada y sellar el vaso sanguíneo que ha desencadenado el accidente.

También se suelen utilizar catéteres para destaponar las arterias obstruidas mediante la aspiración o recogida de los coágulos. Por otra parte, existen una serie de medidas que se deben llevar a cabo para aumentar el índice de supervivencia en caso de infarto cerebral.

Lo primero que se debe hacer es reconocer lo síntomas lo antes posible. Con ello, se debe avisar a los servicios de emergencia inmediatamente. Es deber de los servicios de urgencia llevar a cabo un transporte rápido de emergencia y prenotificación al hospital.

Una vez en el hospital, se deben llevar a los pacientes a la Unidad de Ictus, que son centros médicos especializados en el tratamiento de esta enfermedad.

Bernal, M., & Milllan, P. (2007). Infarto cerebral isquémico. Medicine - Programa de Formación Médica Continuada Acreditado. https://doi.org/10.1016/S0211-3449(07)75417-6 Giménez Gaibar, A. (2010). Isquemia cerebral. Anales de Patologia Vascular. https://doi.org/10.1016/S0304-5412(11)70024-5