Infiltración, ¿qué es y cuándo debe hacerse?

Carmen Martín · 26 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 25 septiembre, 2019
La infiltración es un procedimiento que se puede utilizar en articulaciones, nervios o lesiones que producen dolor prolongado sin mostrar mejoría ante el tratamiento convencional.

El proceso de infiltración consiste en inyectar un medicamento o sustancia en una articulación, nervio, herida u otra zona, para que actúe directamente en esa parte lesionada. Es un método que en la actualidad está en auge, ya que, si se utiliza de manera adecuada, permite solucionar numerosas patologías o aliviar ciertos dolores muy intensos.

Sus aplicaciones son numerosas y los resultados suelen ser duraderos y eficaces. La principal indicación de una infiltración suele ser en articulaciones inflamadas. En estos casos, se inyectan sustancias antiinflamatorias y fármacos que ayudan a reducir la inflamación y a estimular la regeneración del tejido.

Sin embargo, hay muchas personas que creen que este procedimiento es arriesgado. No obstante, se trata de una técnica poco invasiva que suele ser más fácil de sobrellevar que una cirugía u otra técnica. Por ello, en este artículo te contamos todo lo que debes saber sobre la infiltración.

¿En qué consiste una infiltración?

Como ya hemos mencionado, las infiltraciones son simples inyecciones de sustancias en una zona que se encuentra lesionada, ya sea un nervio, una articulación concreta o una parte blanda, como un tendón o músculo.

La sustancia que se inyecta depende de cuál sea la patología que se quiere tratar. Por ejemplo, en el caso de las lesiones articulares, muchas veces se infiltra colágeno o ácido hialurónico, que parecen estimular la recuperación del tejido.

Del mismo modo, cuando lo que se pretende tratar es una inflamación, se administran fármacos antiinflamatorios como los corticoesteroides. Incluso, se pueden administrar factores de crecimiento o anestésicos.

La idea es que el medicamento, al ir directo a la zona lesionada, permita obtener un resultado más rápido, efectivo y duradero. Al no tener que administrarse por vía oral o intramuscular, se evitan numerosos efectos secundarios sistémicos.

¿En qué consiste una infiltración?
La infiltración consiste en la inyección de sustancias en áreas del cuerpo que, por alguna razón, se encuentran lesionadas.

¿Para qué se utiliza una infiltración?

Cuando se trata de una articulación, la infiltración suele realizarse cuando esa persona lleva mucho tiempo tomando medicinas que no consiguen ninguna mejoría. Del mismo modo, se utilizan cuando el dolor es demasiado intenso. Por ejemplo, los usos más extendidos son la tendinitis o la bursitis.

La tendinitis consiste en una lesión de un tendón en la que predominan la inflamación y la irritación del mismo. Son muy frecuentes, dolorosas e incapacitantes. Suele darse en la rodilla, el talón o el hombro.

La bursitis es una patología en la que se produce una inflamación de esa bolsa que protege las articulaciones y amortigua el choque entre los huesos. Tiende a aparecer cuando se utiliza intensamente una articulación, como la rodilla.

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Infiltración epidural

Por otra parte, además de en las articulaciones, se pueden realizar infiltraciones en la columna vertebral. Esto se lleva a cabo en el espacio epidural, en los casos en los que existe una raíz nerviosa inflamada.

Cuando una raíz nerviosa se comprime por algún problema vertebral, puede producir dolor irradiado. Esto quiere decir que la persona que lo sufre siente dolor en zonas alejadas que no están lesionadas, como por ejemplo, una pierna.

Este tipo de infiltración permite reducir notablemente ese dolor. Una enfermedad en la que se suele emplear es la ciática, cuando los tratamientos habituales no consiguen aliviar al paciente.

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¿Cómo se realizan?

Infiltración
La infiltración no es la primera línea de tratamiento de una lesión. De hecho, solo es una opción cuando el paciente no presenta mejorías con medicamentos y terapias.

Es importante destacar que la infiltración no debe ser la primera opción terapéutica ante una lesión. Por el contrario, lo ideal es que se utilice cuando el paciente no responde al tratamiento convencional o el dolor no remite, como ya hemos mencionado.

En primer lugar, debe desinfectarse la zona donde se vaya a realizar la infiltración. Para ello, se suele utilizar betadine o alcohol. Además, lo ideal es aplicar un anestésico tópico, que permita inyectar la aguja sin dolor.

Después, se realiza la inyección de la aguja en la zona. Por lo general, cuando el lugar a infiltrar no es tan superficial, el médico suele guiarse mediante técnicas como la ecografía, para orientarse de forma adecuada. Una vez situado, se infiltra el medicamento lentamente para que se distribuya de manera uniforme en la lesión.

En conclusión

La infiltración es un procedimiento relativamente sencillo que permite tratar numerosas patologías muy dolorosas e incapacitantes, como son la tendinitis o la compresión de una raíz nerviosa.

No obstante, es el médico el que debe decir el tratamiento más adecuado para cada persona. Por ello, no dudes en acudir a tu médico y, si al final te realizan este procedimiento, ten en cuenta que se recomiendan unas 48 horas de reposo tras la intervención.

 

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