Injerto capilar: qué es, cómo se practica y consejos postoperatorios

La pérdida del cabello es uno de los fenómenos relacionados con la edad más comunes y temidos. Sin embargo, los grandes avances que se están logrando en las técnicas de injertos capilares ofrecen nuevas esperanzas a la hora de combatir la calvicie.

Un injerto capilar es una microcirugía estética en la cual se trasplanta cabello desde zonas pobladas hasta zonas sin pelo.

¿En qué consiste el injerto capilar?

El injerto capilar, también llamado microinjerto capilar o trasplante capilar es una técnica quirúrgica destinada a recuperar el cabello de zonas calvas o despobladas. La técnica se basa en un autotransplante de cabello, sin posibilidad de rechazo. En primer lugar, se extraen, mediante pequeñas incisiones en el cuero cabelludo, folículos de pelo de zonas como la nuca o los laterales de la cabeza, zonas donde suele existir siempre cabello.

A continuación, dichos folículos se insertarán, mediante microcirugía, en las zonas alopécicas. La distribución de los folículos insertados debe ser cuidadosamente estudiada, a fin de proporcionar un aspecto natural al trasplante.

De esta forma, cada microinjerto se sitúa con un ángulo y una orientación determinada, poblando la zona del trasplante. Si los folículos trasplantados sobreviven irán repoblando las zonas calvas.

La razón por la cual las zonas donadoras del injerto se encuentran en la parte posterior y lateral de la cabeza es que la genética determina que en dichas zonas siempre exista pelo. Por ello, el trasplante de folículos provenientes de dichas regiones asegurará el éxito de la repoblación capilar.

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Técnicas de injertos capilares

Técnica FUSS

La técnica FUSS o técnica de tira es una de las más utilizadas en los injertos capilares. Consiste en extraer una tira de cuero cabelludo de la zona donante del paciente. A continuación, se extraerán los folículos a trasplantar de dicha tira.

En la zona donante se cerrará la incisión, dejando una cicatriz prácticamente imperceptible al quedar oculta por el propio cabello de la zona. Al obtener de una vez un gran número de folículos (a partir de la tira de piel) esta técnica es idónea para aquellos pacientes con una alopecia avanzada, en la que hay que cubrir grandes áreas despobladas.

Los folículos que serán trasplantados, se examinan individualmente al microscopio. Estas unidades foliculares pueden dar lugar a entre 1 y 4 cabellos. En aquellos casos en los que el paciente no posee suficiente densidad de pelo en la zona de la nuca o en las zonas laterales de la cabeza (zona donante), los folículos podrán ser extraídos de otras zonas corporales, como de la barba o del tórax.

Técnica FUE

En esta técnica, los folículos se extraen de forma individual de la zona donante. Al extraerse mediante microcirugía unidades foliculares, una a una, se minimiza la invasividad de la intervención, que no deja cicatrices.

Para llevarse a cabo la técnica FUE, la zona donante debe afeitarse previamente. Este tipo de cirugía se recomienda en los casos en los que la zona a repoblar es pequeña, ya que se pueden conseguir grandes resultados extrayendo y trasplantando los folículos, uno a uno.

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Técnica FUE robotizada

Esta variante de la técnica FUE presenta una serie de ventajas con respecto a la anterior. Al utilizarse un robot, que automatiza el proceso de extracción de los folículos, se consiguen grandes resultados en menos tiempo. Por ello, esta variante es muy útil a la hora de repoblar áreas mayores.

Por otra parte, la alta eficiencia y precisión de los robots que se utilizan actualmente en el proceso, garantiza que las unidades foliculares se extraigan e injerten sin sufrir daños, garantizando la supervivencia de los mismos y la exitosa repoblación.

Postoperatorio

Al tratarse de autotransplantes, el organismo no reconocerá a los folículos insertados como extraños y por tanto no se producirá un rechazo. Tras la intervención, pueden quedar pequeñas cicatrices que con el tiempo serán imperceptibles.

Tras el proceso de cicatrización, el organismo comenzará a irrigar y vascularizar la zona de los injertos capilares, garantizando la supervivencia de los mismos. Los folículos generarán cabello nuevo, y a partir de los 3 meses comenzarán a verse los primeros resultados. El resultado final no se apreciará hasta pasado al menos un año.

Así mismo, durante el postoperatorio, su cirujano le dará una serie de pautas a seguir para garantizar el éxito del tratamiento y evitar posibles complicaciones. Algunas de estas pautas son, usar champús antisépticos los primeros días, evitar hacer deportes que puedan afectar a la zona o evitar tomar el sol.