¿Inseguridad corporal? Supérala con estos consejos

La mayor parte de las veces la inseguridad corporal nos viene por presiones externas. No obstante, para ser felices, primero debemos aprender a aceptarnos y valorarnos nosotros mismos

La inseguridad corporal es la falta de aceptación de uno mismo expresada en el lenguaje verbal y no verbal que, además, genera una baja autoestima.

No te sorprenderá saber que este es un problema que afecta a gran parte de la población, en mayor o menor medida. Todos tenemos alguna parte de nuestro cuerpo que no nos agrada y que nos limita un poco en nuestra cotidianidad y relación con los otros.

El verdadero problema llegará cuando la inseguridad corporal limite por completo nuestra autonomía, la autoestima y, en consecuencia, nuestra oportunidad de ser felices y maduros para alcanzar los objetivos que tengamos en mente.

Limitarse a la hora de optar a un determinado puesto de trabajo o tener miedo a relacionarnos por temor a ser rechazados es, sin duda, uno de los aspectos más limitantes, y que deberíamos saber gestionar.

Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello.

La inseguridad corporal, la cárcel de la autoestima

El modo en que interpretemos, entendamos y valoremos nuestro cuerpo se reflejará, sin duda, en esa seguridad corporal que todos necesitamos para “ofrecer nuestra mejor tarjeta de presentación” al mundo.

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La inseguridad corporal se traduce en un tipo de lenguaje no verbal muy característico que se suele identificar de inmediato:

  • Personas que evitan el contacto visual o que no lo mantienen.
  • Posición corporal autoprotectora: brazos y piernas cruzadas, falta de confianza a la hora expresarse, de moverse, de actuar…
  • Microgestos donde se intuye la falta de seguridad corporal.

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Cuando aceptamos nuestro cuerpo de forma negativa

  • Aspectos como el sobrepeso o incluso tener una visión distorsionada (pensar que estamos desproporcionados, que somos demasiado altos o bajos) determinan, sin duda, esa falta de confianza en nosotros mismos.
  • Tener una valoración negativa de nuestro físico daña la autoestima y el autoconcepto.
  • Muchas veces el cuerpo es  la cárcel de nuestro bienestar emocional. Si no nos aceptamos tal y como somos, no nos aceptaremos como personas válidas para ser felices, y favorecer nuestro crecimiento personal.

Razones por las que no aceptamos nuestro cuerpo

La presión social de nuestro entorno es determinante. En ocasiones, no basta con tener un buen autoconcepto de nosotros mismos.

  • Hay personas que se sienten bien tal y como son, hasta el momento en que, al iniciar una relación de pareja, la otra persona empieza a criticar su cuerpo, sus formas, su estilo… Casi sin querer, se puede acabar desarrollando inseguridad corporal por presiones externas.
  • El entorno familiar. La educación y el modo en que nuestra familia ha fomentado nuestra autoaceptación determina, sin duda, esa armonía mente-cuerpo que toda persona necesita.
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Formas con las que superar la inseguridad corporal

A la hora de superar cualquier inseguridad se requiere, por encima de todo, una adecuada y profunda charla interior. Es necesario reformular muchas cosas y desechar todo aquello que veta nuestro propio equilibrio, nuestro propio crecimiento personal.

Para ello, vale la pena reflexionar en estos aspectos.

Quita valor a las críticas o comentarios despectivos

En ocasiones, quien más cerca tenemos es quien más daño nos hace. Por ello, hay que empezar a establecer prioridades. Quien te quiere no te infravalora ni debe humillarte por tu físico y, de hacerlo, debes empezar a valorar si esa persona merece seguir en tu vida.

  • Tú sabes cómo eres, las valoraciones que otros hagan de ti son su opinión y no te definen. Eres tú quien te defines a ti mismo.

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No te compares… ¿Qué ganas con ello?

Puedes ojear las revistas de moda, puedes admirar a los modelos, a esa amiga o a ese primo que tiene una figura ideal, pero… ¿Qué necesidad hay de ser como ellos?

  • Si todos en este mundo tuviéramos el mismo aspecto seríamos criaturas “en serie”, sin ese detalle especial, sin esa variabilidad que nos hace únicos a la vez que poderosos.

Trabaja cada día en ti para sentirte bien

Para mejorar nuestra seguridad corporal es necesario “gustarnos”, encontrar esa armonización entre lo que vemos ante el espejo y lo que sentimos. Algo así empieza, sin duda, con la aceptación y con ese trabajo diario con el cual, gustarnos.

  • Encuentra el estilo de ropa y peinado que te favorece y con el que te ves bien.
  • Realiza actividades físicas que te permitan, por una parte, cuidarte, y por otra potenciar tu bienestar, tu calma y tu autoestima.
  • Algo tan sencillo como caminar, apuntarnos a clase de baile o de yoga nos permite relajarnos y deshinibirnos.

Rodéate de personas que te “permitan crecer”

El mejor amor de nuestra vida es el amor propio. Es algo que nunca debemos olvidar.

No obstante, al amor propio hay que sumarle también la sabiduría de rodearnos de personas que nos sumen y no nos resten, de amistades y relaciones que nos permitan “crecer”, disfrutar de nosotros mismos y de la vida con seguridad.

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mujer-con-mariposas-azules-en-el-cabello protegiéndose de su inseguridad corporal

El proceso de luchar y vencer la inseguridad personal requiere tiempo, voluntad y esas estrategias que, día a día, iremos aplicando con éxito para sentirnos mejor, para conseguir equilibrio y bienestar.