Inteligencia emocional para momentos difíciles

Valeria Sabater · 21 mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 11 marzo, 2019
Aprende a gestionar tus emociones con las sencillas pautas que te brindamos y conviértete en el dueño de tu vida. Te contamos más en el próximo artículo.

La inteligencia emocional es la mejor estrategia para mejorar nuestra calidad de vida. Puesto que todos pasamos por momentos de gran complejidad personal, nada mejor que alzarnos como hábiles gestores en el mundo de las emociones.

Hoy en nuestro espacio queremos darte adecuadas pautas y estrategias para que te vistas con esa armadura dorada y eficaz con la que enfrentar esos momentos de oscuridad personal.

Profundicemos.

El poder de las emociones

Tal y como suele decirse, las emociones pueden llegar a ser la mejor fortaleza o, por el contrario, la mayor debilidad. Todo depende de cómo se usen en cada realidad particular.

Algo que se debe tener muy en cuenta es que dimensiones psicológicas como la tristeza, el miedo o la rabia no son tan negativas como piensas. Se trata, al fin y al cabo, de»toques de atención» que te avisan de que hay algo que va mal.

Son esa luz de alerta ante la cual hay que saber reaccionar, sin permitir que te dominen por completo. Debes tenerlo en cuenta.

Inteligencia emocional: tu llave para las puertas cerradas de tu felicidad

¿Deseas ahondar en las siempre útiles teorías sobre la inteligencia emocional? Te recomendamos libros como «La práctica de la inteligencia emocional» o «El líder resonante», ambos de Daniel Goleman; también puede interesarte»La fuerza de creer» de Wayne W. Dyer.

Todos ellos te darán excelentes conocimientos para propiciar ese cambio personal. Con ello, podrás ser más feliz y más productivo en cada uno de tus contextos, ya sea el laboral, el personal o el afectivo.

Ahora bien, por tu parte, tienes que seguir pequeñas pautas para el día a día. Con ellas podrás hacer de esos instantes de indefensión o de encrucijadas vitales, oportunidades de las que salir fortalecido. Toma nota de estas dimensiones.

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las heridas emocionales duelen

El autoconocimiento

Esta primera estrategia puede parecer, a simple vista, demasiado sencilla. No obstante, si realizas los siguientes ejercicios que ahora te proponemos te darás cuenta de algo importante. En ocasiones, lo que uno cree que es no se corresponde con lo que hace cada día.

Piensa durante unos momentos en estas dimensiones. Usa seis palabras que te definan a ti mismo. A continuación, pon ejemplos que demuestren que de verdad eres de ese modo.

Te ponemos unos sencillos ejemplos:

  • Yo soy valiente ⇒ ¿Lo puedo demostrar? No, porque hasta el momento estoy más supeditado a lo que los demás me digan o decidan.
  • Yo soy una persona positiva ⇒ ¿Lo puedo demostrar? No, porque ahora mismo las cosas no me van bien y he dejado de ver el lado bueno de la vida.
  • Yo soy afectuoso ⇒ ¿Lo puedo demostrar? No mucho, porque ahora me siento mal conmigo mismo y no soy tan cariñoso con los demás como lo era antes.

Ahora que ya te has definido, vas a escribir cómo te gustaría estar en estos momentos:

  • Ahora me gustaría sentirme tranquilo.
  • Me gustaría estar bien conmigo mismo, sentirme orgulloso.
  • Ahora mismo necesitaría estar solo.

A continuación, atiende la diferencia entre cada uno de estos estados y reflexiona acerca de ello: sobre lo que sientes ahora y sobre cómo te gustaría estar en realidad.

Inteligencia emocional

Eres responsable de tu felicidad, no culpabilices a otros

Es muy posible que esta frase te llame la atención: «¿Cómo no voy a culpabilizar a esta persona de mi infelicidad si lo único que me produce es decepción y lágrimas?».

  • La inteligencia emocional enseña, ante todo, la necesidad de ser responsable de uno mismo. Esto se logra conociendo las propias necesidades, miedos y virtudes.
  • Puesto que cada persona debe ser responsable de su felicidad, es necesario tomar decisiones. Si te hacen daño, defiéndete con asertividad y deja claro dónde están los límites.
  • Expresa con claridad tus emociones y tus sentimientos. Si las otras personas no actúan con correspondencia, con respeto y con afecto, será necesario tomar una decisión.

No culpabilices, no almacenes rencores, rabia o despecho. Todo ello pesa demasiado en tu corazón. La inteligencia emocional enseña que para ser feliz, debes sentirte libres de esas emociones que, lo quieras o no, pueden enfermarte.

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Inteligencia emocional

Tú decides lo que vales, no tienes que demostrarle nada a nadie

Llegado este momento, ya eres consciente de tus emociones, de tus necesidades y sabes también que debes ser asertivo. Que es necesario poner límites para dejar claro qué vas a permitir y qué no.

Reconoce cuáles son tus virtudes, tus puntos fuertes. Sabes lo que vales y lo que necesitas, así que empieza a asimilar la calma en tu interior. No más dudas, no más miedos.

No hay necesidad de demostrarle nada a nadie. Cada persona tiene su propio universo personal y su forma de entender el mundo. Mientras exista el respeto, todos tenemos derecho a «ser» y a «dejar ser».

Enciende el motor del cambio. Sabes cuánto has sufrido y luchado en esta vida, así que, ¿quién te dice que no mereces ser feliz «a tu manera»? Atrévete.