Intolerancia a la lactosa: qué es y cómo superarla con la dieta

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 11 diciembre, 2018
Puesto que este tipo de azúcar puede encontrarse también en otros alimentos que no sean lácteos, si tenemos intolerancia a la lactosa debemos cuidar nuestra dieta e incluir otros alimentos que nos proporcionen el calcio que necesitamos.

La intolerancia a la lactosa es un trastorno digestivo que está cada vez más presente en la sociedad. Si después de tomarte un café con leche o comer el respectivo cereal del desayuno comienzas a sentir molestias como dolor abdominal, debes considerar la posibilidad de estar padeciéndola.

Se trata de la incapacidad para digerir la lactosa o el azúcar que está presente en la leche debido a la ausencia de la lactasa. Esta última es una enzima que se localiza en el intestino delgado cuya función es la absorción de la lactosa.

Las molestias comienzan a aparecer cuando el proceso de metabolización de la lactosa no se realiza correctamente debido al consumo excesivo del azúcar. Esto provoca que alcance el colon y se generen sustancias de desecho que ocasionan los malestares.

Hablemos de la lactosa

Intolerancia a la lactosa.

La lactosa es el azúcar que está presente en la leche y en sus derivados. Se puede encontrar en productos naturales e industriales. Entre los primeros está la leche de vaca, cabra u oveja.

En productos industriales se encuentra en forma de conservantes, por lo que es muy fácil hallarla en carnes procesadas, como las salchichas o patés. Otros alimentos de este grupo son las margarinas, fiambres, helados, embutidos, salsas, cereales enriquecidos y alimentos preparados, entre otros.

Por esto debes tener cuidado con lo que consumes, porque la lactosa está presente en muchos alimentos que se consumen a diario.

¿Qué es la lactasa?

Es la enzima que facilita la absorción de la lactosa en el intestino delgado. La descompone en azúcares más simples y hace más fácil el proceso de metabolización.

Cuando el cuerpo no produce suficiente lactasa o bien la enzima no cumple su función, se debe comenzar a hablar de intolerancia a la lactosa.

Lee: ¿Cómo saber si mi hijo es intolerante a la lactosa?

Síntomas

Los síntomas que alertan sobre este trastorno son intestinales, y entre los más recurrentes se encuentran:

  • Flatulencias.
  • Retortijones.
  • Dolor abdominal.
  • Hinchazón abdominal.
  • Diarrea.
  • Enrojecimiento perianal.
  • Nauseas  o vómitos.

Diagnóstico

Actualmente existen dos métodos para diagnosticar la intolerancia a la lactosa que veremos a continuación.

Tu médico de confianza te indicará cuál es el apropiado según tus características.

1. Test de hidrógeno espirado

Deberás ingerir cierta cantidad de lactosa. Este test no invasivo permite determinar a partir del aire exhalado la cantidad de hidrógeno formado por la flora intestinal.

Si generas una mayor cantidad de hidrógeno en el aliento se confirma el padecimiento.

Esto se debe a que, cuando lactosa no se digiere correctamente en el intestino delgado, llega al intestino grueso para ser descompuesta por bacterias que producen mucho hidrógeno.

2. Test sanguíneo

Consiste en medir la cantidad de glucosa a través de análisis de sangre. Esto se realizará antes y después de ingerir lactosa.

Si tu cuerpo genera en cantidades suficientes la enzima lactasa, el azúcar se descompondrá y aumentará la cantidad de glucosa en la sangre. Si los resultados arrojan niveles bajos de este elemento, entonces sí padeces de este trastorno.

Intolerancia a la lactosa.

Tipos de intolerancia a la lactosa

Hipolactasia adquirida

Se desarrolla progresivamente, a medida que pasa el tiempo se genera menos lactasa. El trastorno se manifiesta cuando se llega a un límite muy bajo.

El tratamiento es de por vida. Se deben retirar todos los lácteos o reducir su consumo a escalas tolerables. Puede haber casos de personas que no soporten el queso pero sí el yogur o queso curado.

Intolerancia secundaria o temporal

Es una consecuencia de otros problemas que el paciente ha sufrido con anterioridad y que han generado daños intestinales. Entre ellas encontramos:

  • Celiaquía.
  • Cirugías.
  • Infecciones intestinales.
  • Enfermedades infamatorias.
  • Consumo de antibióticos.
  • Malnutrición.
  • Diarreas graves.

Intolerancia congénita

Se padece desde el nacimiento, cuando el bebé no tolera la lactosa de la leche que produce la madre.

Es poco frecuente, aunque no por ello menos delicada. Se debe prestar mucha atención a las reacciones del bebé tras amamantarlo.

Descubre: ¿Cuál es la leche para niños más saludable?

Tratamiento

Según el grado de intolerancia es necesario suprimir de la alimentación la lactosa. La exclusión de la leche amerita el consumo de otros alimentos ricos en calcio. Entre estos encontramos:

  • Salmón.
  • Sardinas.
  • Espinaca.
  • Gambas.
  • Brócoli.
  • Tofu.
  • Judías.

De igual modo, debes considerar que sí existe la leche sin lactosa. Las leches vegetales como la de avena, la de almendras o la de coco, entre otras, son una opción.

Alimentos que pueden sustituir la leche

Existen otros alimentos ricos en calcio pero bajos en lactosa que puedes incluir en tu dieta. Ellos son:

  • Avena.
  • Arroz.
  • Soja.
  • Almendras.

Con todas las opciones anteriores puedes elaborar leche casera. Sin embargo, también deberías considerar los siguientes alimentos para obtener calcio:

  • Legumbres.
  • Semillas.
  • Frutos secos.
  • Atún.

Intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche

La intolerancia a la lactosa se distingue por la malabsorción del azúcar de la leche, pero no de la leche fermentada como la que comemos en quesos o yogures. En este caso los síntomas solo son digestivos.

En cambio, la alergia que sufren las personas a las proteínas de la leche se detecta cuando ese paciente no puede tolerar productos lácteos en ninguna de sus presentaciones ni cantidades.

Los síntomas de la alergia no solo de distinguen por los daños al aparato digestivo. Se pueden detectar con las siguientes características:

  • Problemas en la piel, como la urticaria, eccemas e hinchazón.
  • Dificultades respiratorias y asma.
  • Anafilaxis o sensibilidad a otros alimentos o medicamentos.

Ante los síntomas antes descritos, es necesario buscar ayuda con un especialista. No se deben tomar decisiones apresuradas, ya que la intolerancia a la lactosa es un trastorno que puede durar toda la vida.

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