Intolerancia alimentaria: 4 formas de detectarla

Elena Martínez · 27 enero, 2016
Es posible que no presentemos la reacción adversa justo después de consumir el alimento que nos la produce y que, por tanto, no lo identifiquemos como el desencadenante

Cada vez es más común sufrir una intolerancia alimentaria, en especial, al gluten o a la lactosa. No obstante, sigue siendo muy difícil detectarlas, ya que sus síntomas más frecuentes se pueden confundir con otros problemas de salud.

En este artículo te explicamos cuáles son las 4 señales más importantes que debes tener en cuenta a la hora de valorar si sufres una intolerancia alimentaria.

¿Qué es una intolerancia alimentaria?

Una intolerancia alimentaria es una o varias reacciones adversas que sufre el organismo al consumir un alimento o nutriente determinado que no asimila de manera correcta.

Las intolerancias más frecuentes son al gluten, a la lactosa o a las proteínas de la leche, al pescado o al huevo.

Los síntomas se pueden producir con mayor o menos rapidez según la persona. Cuando suceden de manera casi inmediata a la ingestión del alimento es mucho más fácil detectar la intolerancia.

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Trastornos digestivos

Trastornos digestivos

El síntoma más común que nos permite reconocer una intolerancia alimentaria son los trastornos digestivos, los cuales nos afectan de manera constante y a pesar de llevar una alimentación equilibrada.

Es habitual que una misma comida a nosotros nos siente mal, mientras que al resto de comensales no les ocasione ningún problema.

Los trastornos suelen ser los siguientes:

Todos podemos sufrir alguno de estos problemas de vez en cuando, después de algún exceso o de haber mezclado muchos alimentos diferentes. No obstante, si los sufrimos varias veces por semana sin que sepamos la causa, es posible que tengamos alguna intolerancia alimentaria.

También debemos tener en cuenta que la intolerancia va a ir afectando al sistema digestivo de manera progresiva, por lo cual no siempre notaremos los síntomas justo después de ingerir el alimento, sino que a veces los podemos tener después de cada comida.

Problemas de piel

Es frecuente que las personas que padecen una intolerancia alimentaria sin saberlo tengan también algún tipo de problema de piel o dermatitis. En general, es un síntoma que podemos tener desde hace muchos años, ya que la piel es un órgano muy sensible a todo aquello que nuestro cuerpo rechaza.

Pueden aparecernos eczemas, granitos o rojeces en la cara, los brazos, las nalgas o las piernas, y no suelen desaparecer de manera definitiva con ningún tratamiento cutáneo, ya que la causa es la intolerancia alimentaria.

Migrañas

Migrañas

Las personas que sufren migrañas saben lo terrible que es este trastorno y cómo te condiciona la rutina y te empeora la calidad de vida. Se pueden padecer de mayor o menor intensidad, pero la única manera de superarlas es encontrando la causa.

El sistema digestivo está muy relacionado con las migrañas y, aunque no solamente están relacionadas con las intolerancias alimentarias, esta es una posible causa que conviene tener en cuenta.

De este modo, si eliminamos el alimento o nutriente, nuestras migrañas desaparecerán de manera casi inmediata.

Fatiga

Cuando sufrimos cansancio y fatiga cada día, sin motivo aparente, e incluso nos despertamos agotados por la mañana, uno de los posibles motivos puede ser una intolerancia. También hay otras causas, como un hipotiroidismo, una situación de estrés, insomnio, etc.

No obstante, si hemos descartado otras opciones, nos conviene revisar nuestra alimentación.

Si nuestro cuerpo no asimila un alimento que ingerimos de manera constante, esto ocasiona un desgaste energético importante a nuestro organismo.

Infertilidad

Infertilidad

Las intolerancias alimentarias también están relacionadas con problemas de fertilidad y son una de las causas que menos se tienen en cuenta en los tratamientos a hombres y mujeres que, en apariencia, no sufren ningún problema orgánico para concebir.

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¿Qué hago si creo que la padezco?

Hay diferentes tipos de tests para analizar las posibles intolerancias alimentarias. Debemos elegir a un profesional que tenga garantías y nos dé un diagnóstico fiable, ya que hay algunas pruebas muy baratas que no tienen una base muy científica.

Si tenemos alguna sospecha de cuál es el nutriente o alimento que no toleramos bien, podemos optar por suprimirlo de nuestra dieta para observar posibles mejoras.

Si lo hacemos así debemos ser muy rigurosos y eliminarlo por completo, revisando bien las etiquetas de todo lo que consumamos. Necesitaremos al menos un mes para limpiar nuestro organismo y empezar a valorar los cambios.