Jabón casero de lavanda y arcilla blanca para todo tipo de pieles

Gracias a las propiedades equilibrantes de sus ingredientes naturales este jabón casero es apto para todo tipo de pieles. Lo podemos utilizar tanto en el cuerpo como en el rostro

Para elaborar un jabón casero y natural debemos seguir unos pasos muy sencillos que, además, nos permitirán añadir los ingredientes que queramos, los más adecuados para nuestro tipo de piel.

En este artículo te explicamos cómo puedes hacer un jabón casero de lavanda y arcilla blanca, beneficioso para todo tipo de pieles por sus propiedades reguladoras, y que se puede usar en la cara, las manos y el cuerpo. 

Un jabón casero para todo

jabón para pieles con acné

Estamos acostumbrados a usar productos de higiene diferentes para cada parte del cuerpo.

No obstante, esto se debe principalmente a las modas y la publicidad ya que, en realidad, hace décadas se usaba un único jabón para el cuerpo, la cara e incluso el pelo.

Lo único que debemos tener en cuenta es que sea un jabón casero natural con capacidad para limpiar en profundidad sin alterar el pH de nuestra piel.

Para ello elegiremos ingredientes naturales con propiedades equilibrantes, por lo cual lo podrán usar tanto las personas de piel seca como las personas de piel grasa.

Los más atrevidos también lo pueden probar como champú, seguido siempre de un acondicionador.

Ver también: Cómo hacer un jabón de aloe vera con efecto hidratante

La lavanda

Aceite de árbol de té y aceite de lavanda

La lavanda es una planta medicinal con excelentes propiedades tanto para la salud como para nuestra piel:

  • Es muy calmante, lo cual nos ayuda a relajar nuestro sistema nervioso y equilibra las pieles sensibles o delicadas que tienden a enrojecerse.
  • Es antiséptica, una propiedad excelente para las pieles con tendencia a padecer acné. También será un jabón muy adecuado para limpiar cualquier zona del cuerpo en la que tengamos una infección leve.
  • Es reguladora, por lo que nos ayuda a equilibrar la producción de sebo de la piel. Es, por este motivo, adecuada para todo tipo de pieles, tanto secas como mixtas o grasas.
  • Es regeneradora, una virtud ideal para prevenir y minimizar las arrugas o el acné, así como para tratar quemaduras leves en la piel.
  • Es analgésica. Reduce los dolores y la inflamación. No olvides enjabonarte las zonas que puedas tener doloridas, como la espalda, las articulaciones, etc.
  • Tiene un aroma delicioso que gusta a la mayoría de personas y que, además, nos permite beneficiarnos de las propiedades medicinales de la lavanda.

El aceite esencial de lavanda se puede aplicar sobre la piel sin diluir sin ningún riesgo. No obstante, en este jabón estará mezclado con el resto de ingredientes.

Este aceite tiene también la propiedad de potenciar los efectos beneficiosos de otros aceites esenciales que queramos añadir a nuestro jabón.

La arcilla blanca

La arcilla blanca

La arcilla es un regalo de la naturaleza que se usa desde la antigüedad para tratar todo tipo de problemas de salud, tanto internos como externos.

Los cataplasmas de arcilla actúan desde el exterior, mejorando la función de la piel y de los órganos, mientras que el agua de arcilla nos permite depurar nuestro organismo en profundidad.

La arcilla blanca es una variedad suave pero efectiva, adecuada para todo tipo de pieles, ya que otros tipos de arcilla pueden ser demasiado fuertes para las pieles más secas o sensibles.

La arcilla nos aporta los siguientes beneficios en la piel:

  • Limpia en profundidad los poros, elimina impurezas y permite hacer una suave exfoliación de la piel.
  • Desinflama y calma, por lo que minimiza dolores e inflamaciones.
  • Aporta minerales a la piel para devolverle la luminosidad y la vitalidad.
  • Es antiséptica.
  • Estimula el sistema circulatorio y linfático.
  • Mejora la regeneración natural de la piel.

Te recomendamos leer: Beneficios de la arcilla blanca para la piel

¿Cómo elaboramos el jabón casero?

Para preparar nuestro jabón casero necesitaremos los siguientes ingredientes:

  • Una pastilla de unos 100 gramos de glicerina vegetal sólida
  • Dos cucharadas de arcilla blanca en polvo (20 g)
  • 2 cucharadas de un aceite vegetal (oliva, coco, almendra, sésamo, girasol, etc.) (unos 25 o 30 g)
  • 30 gotas de aceite esencial de lavanda

¿Cómo lo hacemos?

  • Calentaremos la glicerina al baño María o al microondas, a trozos, para que se derrita.
  • Una vez esté líquida, la mezclaremos bien con el aceite vegetal y la arcilla blanca en polvo hasta que no queden grumos.
  • Cuando la mezcla esté tibia, añadiremos el aceite esencial de lavanda, ya que con demasiado calor perdería sus propiedades medicinales.
  • Una vez esté todo bien mezclado, pondremos el jabón todavía líquido en el molde que vayamos a utilizar. Los moldes de silicona, previamente untados con aceite, son los más cómodos.
  • Dejaremos enfriar la mezcla y ya tendremos listo nuestro jabón.
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