Jamás debes renunciar a ti

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 24 febrero, 2019
Raquel Lemos Rodríguez · 12 enero, 2018 · Última actualización: 24 febrero, 2019 24 febrero, 2019
Si renuncias a ti para complacer a los que te rodean, nunca valdrá la pena. Además, la mayoría de las veces ni siquiera esto les satisfará y tú te estarás perdiendo a ti mismo.

Hay muchas personas que se confunden con facilidad al iniciar una nueva relación de pareja. Creen que es necesario y hasta válido poner a la otra persona como prioridad y dejarse completamente de lado; no obstante, debes tener claro que renunciar a ti mismo nunca será una buena idea. 

Cuando te dejas de lado y decides que tu fuente de felicidad sea otra persona en lugar de tú mismo, lo primero que ocurre es que dejas de ser feliz. Y aunque te niegues a asumir esto, te mientas, esta es la primera de muchas consecuencias que tiene el no tener amor propio.

Renunciar a ti mismo por dependencia emocional

La dependencia emocional es un problema que existe en una gran parte de las relaciones de pareja. De manera resumida, se puede decir que se hace responsable al otro por la el bienestar propio. Por ende, se deja de lado la responsabilidad de cuidarse, quererse, protegerse y cultivarse.

Por ese motivo, las personas con dependencia emocional viven por y para su pareja. La cuidan, tienen cuidado de no hacer nada que pueda incomodarlas y se apegan de tal manera que se ven como un anexo y no como personas independientes.

Las personas dependientes creen que, por sí mismas, no pueden ser felices. Por eso, dejan esta responsabilidad en manos de otra persona. El gran problema es que, al hacer eso, renuncian a ellas mismas y perjudican su bienestar.

¿Qué ocurre si optas por renunciar a ti porque sufres dependencia emocional? Lo que puede suceder es que te encuentres en alguna de las siguientes circunstancias:

  • Si tu pareja te deja o la relación se termina, buscas rápidamente un suplente, pues como tu felicidad depende de la otra persona, así como tu vida, si no tienes pareja, esta se acaba.
  • Puede que te mires al espejo y no sepas quién eres. Has renunciado a ti, a lo que te gustaba, a tus valores, a quien eras. Ahora no eres capaz de reconocerte.
  • Tu vida gira alrededor de tu pareja, por eso abandonas amigos, actividades e incluso a la familia. Tu prioridad es tu pareja y si esta te deja, no te queda nada.
  • En ocasiones, sientes un vacío interior que intentas paliar haciendo más cosas por tu pareja. Necesitas acallar esa voz en tu interior que te grita qué te estás perdiendo.

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Nunca renuncies a tu felicidad por tus hijos

En ocasiones, mantenemos una relación porque creemos que los hijos deben crecer en un hogar familiar unido y que no tienen por qué pasar por el duro trance de una separación. Sin embargo, en casa siempre hay discusiones, gritos, peleas, enfados y riñas que convierten el entorno en el que se les educa en dañino y desequilibrado.

Renunciar a ti, a tu felicidad, por tus hijos no es algo razonable. Ellos serán más felices cuanto más tú lo seas. De hecho, serán más felices con unos padres separados pero alegres, que no juntos pero tristes y enfadados todo el tiempo.

Piensa que tú eres el modelo que ellos van a seguir. También, que todo lo que vean, escuchen y sientan en su infancia repercutirá en sus relaciones futuras. Tú eliges.

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Recupérate

Mujer feliz manteniendo su individualidad

Tanto si has renunciado a ti por estar en una relación de pareja, como si lo has hecho por tus hijos, es importante que sepas que puedes recuperarte. Al principio no será fácil. Habrás pasado mucho tiempo convirtiéndote en quien no eras. Admitiendo situaciones que te humillaban y creyendo que no podías tomar decisiones.

¿Alguna vez te has mirado en el espejo y te has preguntado quién soy? Hacerse esta pregunta indica que te has perdido y que es el momento de emprender un viaje de reencuentro.

No temas buscar ayuda profesional y tomar las riendas de tu vida. El profesional te ayudará a encontrar todas las herramientas que necesites y a utilizarlas de la mejor manera posible.

Renunciar a ti mismo por una pareja no vale la pena. Renunciar a ti por la felicidad de tus hijos cuando, quizás, estén siendo mucho más infelices de lo que crees, tampoco. No te dejes en un segundo lugar. Eres la primera persona a la que tienes que cuidar y a la que mejor tienes que conocer.

No renuncies a ti mismo nunca.

  • Riso, W. (2014). Enamórate de ti: el valor imprescindible de la autoestima. Planeta / Zenith.
  • Sola, L. (2018). Sin amor propio: de la dependencia emocional a la codependencia. Punto Rojo Libros S.L