João Miguel, el bebé nacido con síndrome de Zika congénito que asombra con su desarrollo

Valeria Sabater · 1 julio, 2017
A pesar de haber nacido con microcefalia y problemas de visión, entre otros, después de un año y medio João Miguel es capaz de andar, sentarse y levantarse sin ayuda e incluso jugar

Ha pasado ya más de un año de la sombra del zika, y de esos días en que, con una mezcla de alarma, inquietud y gran tristeza, poníamos nuestra mirada en muchas poblaciones donde mujeres infectadas con este virus daban a luz a niños con microcefalia.

Como casi siempre suele ocurrir, los enemigos más temibles son los más pequeños, y en este caso el causante era ni más ni menos que un pequeño mosquito del género Aedes.

Su picadura podía producir lo que se conoce como la fiebre del Zika o enfermedad de Zika.

Si bien es cierto que en gran parte de los casos la sintomatología se limitaba a dolores articulares, conjuntivitis, sarpullidos o cuadros clínicos similares a una gripe, el problema era –y sigue siendo– algo más peligroso en el caso de las mujeres embarazadas.

Si una mujer recibe la picadura de este mosquito a lo largo del primer trimestre embarazo, existe “cierta” probabilidad de que el feto desarrolle microcefalia.

Esto es precisamente lo que tenía nuestro protagonista cuando nació.

El pequeño João Miguel vino al mundo con esta malformación del cerebro, con ceguera, problemas respiratorios y de deglución.

De hecho, cuando este pequeño gran campeón nació, los médicos no dieron demasiado por su vida, sin embargo, a día de hoy, 1 año y 6 meses después, João Miguel se está desarrollando de forma asombrosa.

João Miguel, superviviente del zika

Joao Miguel niño con síndrome de Zika

Cuando João Miguel nació su perímetro cefálico no llegaba a los 29 centímetros.

Este es el indicador que suele utilizarse para identificar la microcefalia, siendo el límite aceptable los 31,9 cm. Todo lo que sea menor de esta cifra, se considera ya patológico.

  • João Miguel es de Brasil, uno de los países más afectados por la enfermedad del virus del Zika. De hecho, a día de hoy se tiene un registro de 2653 niños que sufren microcefalia a causa del síndrome de Zika congénito.

Sin embargo, cuando la opinión pública, la prensa médica y los medios de todo el mundo han puesto la mirada de nuevo en este país para ver las consecuencias de lo ocurrido hace más de un año, se han encontrado con muchas realidades que no esperaban.

Una de ellas es clara, esperanzadora y vital. Utilizamos estos tres adjetivos por una razón muy sencilla.

  • Los niños con microcefalia y afectados por el virus del Zika no son esos “monstruos” o “bebés fenómeno” que muchos creen. Al contrario: son niños de la esperanza y del trabajo diario de sus padres.

Es más, desde el punto de vista neurológico y psicológico, se ha demostrado algo muy positivo: con una adecuada estimulación temprana estos niños dan saltos madurativos asombrosos, y João Miguel es un ejemplo de ello.

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El niño que se aferró a la vida contra todo pronóstico

Joao Miguel niño con síndrome de Zika

João Miguel tiene unos ojos preciosos y llenos de vida. Dispone de esa mirada vivaz de los niños de su edad que ansían tocarlo todo, experimentar, jugar, sentir…

  • Sin embargo, cuando nació no veía, tenía problemas respiratorios y sufrió hasta dos paros cardíacos. Los médicos no tardaron en decir a los preocupados padres que se hicieran a la idea de que su hijo no viviría.
  • No obstante, por esas razones que escapan a la ciencia, pero nunca a la esperanza, João Miguel eligió ser obstinado y llevar la contraria a los médicos: eligió vivir.
  • Ahora bien, cuando los especialistas volvieron a valorar a nuestro pequeño protagonista, informaron de nuevo a la familia de que sí, que João Miguel viviría, pero que jamás caminaría ni podría ver… pero se equivocaron, una vez más.

La importancia de la estimulación temprana

Dados los numerosos niños afectados por el síndrome de Zika congénito, el propio gobierno destinó unos fondos para ayudar a las familias en todos los temas médicos y de rehabilitación.

Así, una de las principales necesidades en los niños con microcefalia es la terapia motora y esa fisioterapia orientada a despertar conexiones.

En esencia, se trata de favorecer la neuroplasticidad, ese potencial asombroso que, sin duda, dará al niño unas mejores probabilidades de desarrollo y madurez psicomotora.

  • En el caso de João Miguel la cosa fue complicada.
  • Dado que eran más de 2000 los pequeños en la misma situación y necesidades que él, no pudo acceder a fisioterapia. Sin embargo, fue su madre la que lejos de darse por vencida, inició en casa una serie de intensos ejercicios y estimulaciones.
  • Donde sí obtuvo plaza nuestro protagonista fue en la “Fundación Altino Ventura”, un avanzado centro de rehabilitación para deficiencias visuales.

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Joao Miguel niño con síndrome de Zika

Después de un año y 6 meses, João Miguel camina, se sienta y se levanta solo, juega y se mueve sin ningún tipo de ayuda. Todo gracias a la insistencia y cariño de su madre.

Asimismo, señalar también que João Miguel ya distingue objetos en luz y en penumbra, distingue personas e identifica muchas de las cosas que le rodean, aunque, eso sí, padece estrabismo y nistagmo (un temblor involuntario en el ojo).

Dado el desarrollo asombroso de este niño, las instituciones médicas, conscientes de la necesidad de un apoyo neurológico constante, le ofrece ya adecuados medios para que ese avance no se detenga.

Y es que el siguiente paso es igual de vital y necesario:  João Miguel tiene que aprender a hablar, a comunicarse.

Estamos seguros de que, poco a poco y con el apoyo de los suyos y de los buenos profesionales, lo logrará.