Juegos eróticos orientales

Los juegos eróticos orientales incluyen necesariamente el entendimiento de una cultura diferente que ve en el sexo un acto sagrado y responsable para lograr una vida más saludable

Hay quienes son más conservadores y tienen cierta dificultad al momento de escapar de las estructuras. Pero, conocer los juegos eróticos orientales y ponerlos en práctica es un desafío, y se convierte en fantasía de la mayoría de las personas que han tenido la oportunidad de ver o escuchar detalles sobre ellos.

La cultura de Oriente en su conjunto genera una atracción especial con su manto místico. Y es reconocido, a nivel mundial, que las chicas son desde antaño las más apasionadas de todas. Tal vez, porque así se lo imponen desde pequeñas, aunque más probable por el entusiasmo que colocan a sus acciones.

Las técnicas empleadas en las relaciones sexuales oscilan siempre entre la mente, el cuerpo y el alma. En cada acto buscan un equilibrio saludable que al resto de los individuos les cuesta lograr. Es que los juegos eróticos orientales constituyen un pilar fundamental de esas sociedades.

Juegos eróticos orientales que marcan la diferencia

  • El columpio del Tibet

La concentración es una característica que mujeres y hombres orientales no pierden jamás, ni siquiera durante el sexo. Para realizar esta posición sexual, se imita la conocida postura flor de loto.

Flor de loto.

La marca distintiva es que las respiraciones de ambos están combinadas durante todo el encuentro íntimo. Mientras el hombres exhala, la mujer inhala con una conexión visual que no permite desvíos.

La duración del coito es más larga y los movimientos que se ejercen en perfecto orden producen un placer intenso que los occidentales no conocemos. La meta es entender que el sexo es una unión completa de cuerpo y razón.

  • La tigresa blanca

Pertenece a los juegos eróticos orientales de las seguidoras de la corriente taoísta. Consiste en la práctica del sexo oral y la utilización del semen que fluye en la eyaculación masculina como proveedor de energía. En el momento del éxtasis, los fluidos emanados por el hombre se dispersan por la cara y los pechos de la mujer.

No se trata de tragar los líquidos seminales, sino de utilizarlos como una crema hidratante y reparadora. La juventud de la piel se recupera de esta manera y los hombres enloquecen frente a semejante acto.
Juegos eróticos orientales.

  • El Kokigami

Es un juego que tiene su origen en los grandes aristócratas del siglo VII y que se mantiene intacto con el paso de los años. Es una manera de incorporar morbo a las relaciones sexuales. El pene se envuelve con un papel y por encima un pañuelo que la mujer debe quitar con la boca en la intimidad.

El diseño clásico de las telas eran figuras de animales para darle otro sentido de fortaleza al hombre. Las chicas deben utilizar toda la sensualidad que tengan a su alcance para encontrar su premio.

  • El Shibari

La historia marca que comenzó como un ejercicio de tortura, pero se tomaron solo algunos aspectos para elaborar uno de los mejores juegos eróticos orientales. Se ata a uno de los integrantes de la pareja, pero con énfasis en la estética que se logra con los componentes de la acción.

Como en todo lo relativo a la cultura oriental se hace especial hincapié en la energía de algunas partes del cuerpo. La atadura no se realiza en cualquier zona sino que se realiza de manera de inmovilizar por etapa.

Otras características de los juegos eróticos orientales

La gran diferencia que poseen estas culturas es que no están contaminados por los tabúes sexuales. Más bien, tienen la fuerte percepción de que el sexo es una fuente de placer que acerca a los dioses. Es un hecho totalmente natural al que se le brinda la máxima entrega y en la que se ejecutan roles muy marcados de dominación.

Ambos sacan del otro la energía que los mantiene saludables y fuertes durante el resto de su vida. Un equilibrio que va más allá de las cuerdas, las cadenas y todos los elementos que se utilizan.

El sexo tántrico y todas las prácticas asociadas a él también son parte de los juegos eróticos orientales. En el mismo se da al sexo un tono sagrado para el cual todos los sentidos deben estar en perfecta conexión. El orgasmo se posterga y lo que realmente vale es el mundo de sensaciones que se pueden descubrir en la espera.