¿La anemia afecta a nuestras emociones?

03 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña
Además de quitarnos energía para desarrollar nuestras actividades habituales, la anemia también puede arrebatarnos las ganas de relacionarnos con la gente y hacernos más apáticos.

Es verdad que cuando estamos enfermos los síntomas repercuten en nuestro estado de ánimo y en cómo nos relacionamos con quienes nos rodean. Por eso, con este artículo queremos contarte cuan relacionadas están la anemia y las emociones.

¿Qué es y cómo se produce la anemia?

La anemia supone una concentración baja de hemoglobina en la sangre. Es decir, se trata de falta de hierro en el organismo. Por tanto, no es correcto decir que la anemia es una enfermedad. Más bien se trata de una deficiencia.

Aunque hay algunas señales que nos pueden servir para intuir un estado de anemia, para detectarla se requiere un análisis de sangre. Además, este análisis puede mostrar otras alteraciones en el flujo sanguíneo, tales como menos cantidad de glóbulos rojos o disminución del hematocrito.

Anemia

Existen varios tipos de anemia. No obstante, la más conocida –y común– suele ser la anemia ferropénica. De acuerdo con el Dr. Braunsteinla carencia de hierro es una las causas más frecuentes de anemia, y la pérdida de sangre es la causa más frecuente de la carencia de este elemento en los adultos”.

La anemia ferropénica puede estar causada por patologías gastrointestinales o pérdida excesiva de sangre.

¿Por qué produce falta de energía?

El hierro es un elemento clave de la hemoglobina. Cuando no existe en cantidad suficiente, las células sanguíneas transportarán menos oxígeno a todos los tejidos y órganos corporales, lo que conduce a la debilidad y el decaimiento.

Cuando tenemos anemia, la desgana va más allá de querer quedarse en cama un día. Es sentir que no tenemos la fuerza suficiente para llevar a cabo tareas cotidianas. Por ende, una de las formas que tenemos de sospechar de una posible falta de hierro en la sangre es la falta de energía.

Chica fatigada por falgta de magnesio

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Otros de los signos de anemia perceptibles a simple vista son:

  • La palidez en el rostro.
  • La caída excesiva de cabello.
  • La fragilidad de las uñas.

De acuerdo con los expertos de Medline Plus, “la mayoría de las veces, los síntomas al principio son leves y aparecen lentamente“. Lo síntomas pueden incluir:

  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • Dificultad para concentrarse.

¿Qué relación hay entre la anemia y las emociones?

Cuando tenemos anemia no tenemos ganas de hacer nada. Por ello, todo se nos hace “cuesta arriba”, desde prepararnos un desayuno hasta trabajar, hacer ejercicio o salir a sacar la basura. Incluso pareciera que nos cuesta mantener la motivación en general.

La fatiga, el desánimo, la falta de motivación pueden hacer que nos agobiemos fácilmente y que experimentemos diversas emociones negativas, disminuyendo así nuestro bienestar. Por ende, se puede decir que la anemia no solo tiene consecuencias físicas, sino también psicológicas.

Mujer triste bocabajo almohada

Resulta interesante saber que de acuerdo con un estudio publicado en el año 2013, tanto las emociones como los sentimientos pueden incidir en la aparición de la anemia. Este planteamiento toma en cuenta la medicina ayurvédica, que entiende la salud como un conjunto entre mente, cuerpo y espíritu, y no solo lo físico.

El planteamiento del estudio como tal viene a ser el siguiente: las emociones y los sentimientos pueden influir durante los procesos metabólicos, aumentando o disminuyendo las diferentes enzimas digestivas, puesto que la absorción de hierro requiere de un elevado nivel de secreción gástrica.

De acuerdo con un estudio publicado en la BMC Psychiatry “la anemia por deficiencia de hierro se asoció significativamente con un mayor riesgo de presentar trastorno depresivo unipolar, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad, trastornos del espectro autista, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, retraso del desarrollo y retardo mental en los niños y adolescentes”.

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¿Qué más debemos saber de la relación entre la anemia y las emociones?

Aunque la anemia puede hacer que nuestro rendimiento se vea perjudicado y que nos cueste más sobrellevar las distintas actividades del día a día, es posible revertirlo con el tratamiento que paute el médico y buenos hábitos de vida.

A medida que avancemos con el tratamiento, veremos cómo poco a poco comenzamos a recuperar fuerzas y que varias actividades del día a día se nos vuelve a hacer más ligero.

Por supuesto, si las inquietudes psicológicas persisten en el tiempo a pesar de que mejoramos físicamente, lo mejor será solicitar ayuda profesional.