La avena: ¿cómo consumirla?

31 julio, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante
Es posible usar avena en preparaciones muy diversas, tanto dulces como saladas, frías o calientes. Con este producto se puede incluso acompañar un tazón de leche o yogur.

La avena es uno de los cereales más populares. Aunque históricamente se ha utilizado sobre todo para alimentar al ganado, en las últimas décadas ha cobrado fama como alimento para los humanos, especialmente en el mundo del fitness. Esto se debe a sus características y propiedades, que hacen de la avena un producto alimenticio de importancia.

A nivel nutricional, la avena destaca por presentar un gran aporte proteico y de fibra en comparación con otros cereales. Si riqueza en fibra y en proteínas vegetales favorecen el hecho de que su ingesta produzca saciedad, de forma que puede ayudar a reducir la ingesta de alimentos. Así lo demostraron recientemente científicos estadounidenses en un estudio reciente.

Es importante tener en cuenta que en todo caso, la avena es un alimento que puede aportar beneficios a la persona si se consume de forma equilibrada y dentro de una dieta completa y saludable. La clave para mantenerse en forma es tener buenos hábitos de vida y alimenticios. Así como hacer deporte regular y realizar visitas periódicas al médico.

De este modo, incluir productos saludables como la avena en la dieta es una muy buena opción para conseguir este objetivo. A continuación desarrollamos las cualidades de este cereal y el modo en el que suele consumirse.

Su valor nutricional

Como mencionábamos anteriormente, la avena es rica en proteínas de alto valor biológico, aunque también contiene grasas y un gran número de vitaminas y minerales. De hecho, se trata del cereal con mayor proporción de grasa vegetal, un 54 % de grasas no saturadas y un 46 % de ácido linoleico.

También contiene hidratos de carbono de fácil absorción, además de calcio, zinc, cobre, fósforo, hierro, magnesio, potasio, sodio; vitaminas B1, B2, B3, B6 y E.

Del mismo modo, la avena contiene una buena cantidad de fibras. Las fibras no son nutrientes pero contribuyen al buen funcionamiento intestinal. Funcionan ayudando a recubrir el intestino de una capa protectora que facilita el paso de los desechos.

Además, tal como explican los especialistas en una publicación del Annals of Nutrition and Metabolism, el consumo de alimentos ricos en fibra dietética disminuye la necesidad de utilizar laxantes para combatir esta afección.

Avena

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La avena en la cocina

La avena, como mencionábamos, es un alimento con importantes propiedades. Por ello, puede ofrecer beneficios a las personas que lo consumen y además mantienen buenos hábitos de vida. Además, en la cocina es un ingrediente muy versátil y fácil de conseguir.

Es posible usar avena en preparaciones muy diversas, tanto dulces como saladas, frías o calientes. Con este producto se puede incluso acompañar un tazón de leche o yogur. También se puede incluir como ingrediente en un bizcocho fitness o muffins saludables.

En muchas ocasiones, a la hora de utilizar la avena como ingrediente, nos preguntamos si es mejor hacer uso de ella cruda o cocida.

Bien, los profesionales recomiendan consumir la avena cruda, en concreto, debido a que de este modo se pueden obtener con mayor facilidad los nutrientes del producto. Así, aunque la avena sigue poseyendo los mismos nutrientes en ambas formas, si está cruda es capaz de conservarlos en mayor cantidad.

Cocinar la avena tampoco es un grave error, porque no pierde completamente sus nutrientes. Simplemente están presentes en un menor porcentaje, por lo que sí se puede seguir disfrutando de sus beneficios.

Por otro lado, un punto positivo respecto de la avena cocida es que es bastante más fácil de digerir. Esto es importante si tienes problemas digestivos.

Además, muchas personas manifiestan mayor dificultad para masticar la avena cruda, debido a que no ha sido suavizada por el proceso de cocción. Esto, en ocasiones, puede provocar malestares como gases, dolor abdominal y estreñimiento.

Gachas de avena.

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Entonces ¿avena cruda o cocida?

En realidad, las diferencias entre una forma y otra dependen más de los gustos y necesidades personales de cada uno que de las características de la avena. Lo importante es alimentarse bien y encontrar el mejor modo de incluir buenos productos en nuestra dieta, como la avena.

Existen incluso formas intermedias de preparación. Por ejemplo, es posible suavizarla sin llegar a cocinarla. Esto se consigue dejándola en remojo durante unas horas. Generalmente, se suelen mezclar dos tazas de agua por cada taza de avena. También puede endulzarse con azúcar o miel, con lo que muchas personas intensifican su sabor.

De este modo, lo más recomendable es ir probando diferentes modos de cocinarla y decantarse por los que más le gusten a cada uno.  

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