La buena atención farmacéutica

María Vijande · 14 febrero, 2018
Una buena atención farmacéutica es imprescindible a la hora de mejorar la terapéutica y evitar errores, así como para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Algunas personas creen que el papel del farmacéutico consiste en vender medicamentos o cualquier producto a disposición del paciente sin más implicación y que para ese trabajo no se necesitara formación. Sin embargo, el papel de un farmacéutico va más allá que la simple atención al cliente.

Es verdad que muchos profesionales de esta área asumen ese papel sin establecer una relación con el paciente. A pesar de ello, hay muchos farmacéuticos que sí cumplen con su función en el área sanitaria siendo ésta imprescindible e importantísima a la hora de evitar errores de medicación y mejorar el tratamiento.

¿Cómo se define la atención farmacéutica?

En términos técnicos, la atención farmacéutica se dice que es la participación activa del farmacéutico en la asistencia al paciente, en la dispensación y seguimiento de un tratamiento farmacoterapéutico, cooperando con el médico y otros profesionales sanitarios a fin de conseguir resultados que mejoren la calidad de vida el paciente.

En otras palabras, una buena atención farmacéutica consiste en que el farmacéutico entable una conversación con el paciente cuando le vaya a dispensar el medicamento requerido, informándole sobre todos aquellos aspectos importantes que debe tener en cuenta a la hora de administrarlo o de conservarlo, como por ejemplo:

  • Posología, es decir, si el medicamento no ha sido prescrito por el médico, el farmacéutico debe informar al paciente acerca de cuándo es mejor tomar el fármaco, las dosis recomendadas y la frecuencia de administración.
  • Como conservar el medicamento.
  • Otras características importantes a tener en cuenta del fármaco.

Si el paciente está siguiendo cierto tratamiento, el farmacéutico debe interesarse por su evolución y saber si está siendo efectivo.

Con ello trata de cooperar con el personal sanitario desarrollando una buena atención farmacéutica. Y en el caso de que está fallando el tratamiento, proponer cambios y mejoras para velar por la salud del paciente y mejorar su calidad de vida.

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Papel del farmacéutico para realizar una buena atención farmacéutica

Papel del farmacéutico para realizar una buena atención farmacéutica

El farmacéutico está comprometido a tratar de cumplir el objetivo de garantizar la eficiencia y eficacia terapéutica así como la seguridad y la calidad de vida del paciente.

En definitiva, el farmacéutico, como buen conocedor de la dificultad de establecer una buena relación riesgo-beneficio que aportan los tratamientos farmacoterapéuticos, debe estar atento a las oportunidades de mejora en la calidad de la farmacoterapia que recibe el paciente e identificar las que impiden un buen resultado terapéutico.

Para poder lograr sus objetivos, el farmacéutico debe realizar una serie de actividades relacionadas con la buena atención farmacéutica.

Características del farmacéutico

Estas son las características que debe cumplir un buen farmacéutico:

  • Tomador de decisiones: debe tener la capacidad de evaluar, resumir datos e información y decidir sobre la línea de acción terapéutica más apropiada.
  • Comunicador: debe estar bien informado y seguro mientras interactúa con otros profesionales de la salud y el paciente. La comunicación incluye habilidades verbales, no verbales, de escucha y de escritura.
  • Cuidador: los farmacéuticos proporcionan servicios de atención, por lo tanto su práctica debe estar integrada y ser continua con las del sistema de asistencia sanitaria.
  • Gestor: los profesionales de este área deben ser capaces de gestionar con eficacia los recursos disponibles y la información.
  • Estudiante permanente: los conceptos, principios y obligaciones de la formación continuada deben comenzar mientras se está estudiando el grado de farmacia y se deben mantener a lo largo de la carrera como farmacéutico.
  • Profesor: el farmacéutico tiene la responsabilidad de ayudar en la formación y entrenamiento de las generaciones futuras de farmacéuticos y del público.
  • Investigador: debe poder utilizar la base de la evidencia con eficacia para aconsejar sobre el uso racional de medicamentos. Debe compartir y documentar experiencias para poder así contribuir a la base de la evidencia con el objetivo de optimizar el cuidado de los pacientes.
  • Líder: el liderazgo implica la preocupación y la empatía, así como la visión y la capacidad de tomar decisiones, comunicarlas, y manejarlas con eficacia.

Problemas relacionados con los medicamentos (PRM)

Problemas relacionados con los medicamentos (PRM)

Dentro de los servicios que ofrece una buena atención farmacéutica se encuentra el de seguimiento farmacoterapéutico. Cómo bien se ha mencionado anteriormente, se define como la práctica profesional en la que el farmacéutico se responsabiliza de las necesidades del paciente relacionadas con los medicamentos.

Esto lo lleva a cabo mediante la detección, prevención y resolución de los problemas relacionados con la medicación (PRM).

Este seguimiento se debe hacer de forma continuada, sistematizada y documentada, en colaboración con el propio paciente y con los demás profesionales del sistema de salud.  El fin es alcanzar resultados que mejoren la calidad de vida del paciente.

Ahora bien, ¿qué es un PRM? Es un problema de salud debido a la farmacoterapia, que interfiere o puede interferir con los resultados de salud esperados en el paciente.

Para poder entender esta definición debemos conocer el significado de problema de salud. Éste es cualquier queja, observación o hecho que el paciente o personal sanitario perciben como una desviación de la normalidad que ha afectado, puede afectar o afecta a la capacidad funcional del paciente.

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Tipos de errores de medicación

Tipos de errores de medicación

Cuando hablamos de PRM, queremos indicar que algo no ha funcionado como debería. Esto puede ocurrir bien porque no se ha producido el efecto deseado, se ha producido un efecto no buscado o porque existe una cuestión de no necesidad.

De acuerdo con lo anterior, los problemas relacionados con la medicación que pueden ser evitados gracias a una buena atención farmacéutica se pueden clasificar obedeciendo a tres tipos de fallos mayores:

  • PRM o fallos por falta de efectividad de la terapéutica.
  • PRM o fallos de seguridad en el tratamiento.
  • PRM o fallos que afectan a la necesidad o no de la medicación.

Además, según sean de tipo cualitativo o cuantitativo en el caso de falta de efectividad o de seguridad, se podrían clasificar en un orden mayor.